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La plaza de la Farola de A Estrada recupera el tráfico de coches entre críticas, dudas y malos augurios

Vehículos y peatones tomaron la zona en una difícil convivencia en la que ni unos ni otros tienen claro qué es lo que deben hacer tras la eliminación de la rotonda y los pasos de cebra

Los peatones tiene ahora preferencia sobre los coches.

Los peatones tiene ahora preferencia sobre los coches. / L.D.

A Estrada

«Aquí va a tardar poco en haber un accidente», sentencia un vecino a nuestro lado mientras los primeros coches estrenan el nuevo diseño de la plaza de la Farola de A Estrada. Su augurio tarda poco en ir cobrando forma. En los minutos siguientes, vehículos y peatones toman la zona en una difícil convivencia en la que ni unos ni otros parecen tener muy claro qué es lo que deben hacer. La escena deriva en una sucesión de críticas y reproches entre ambos bandos que termina originando varios grupos de debate a pie de obra.

La Farola ha sido siempre uno de los principales nexos del casco urbano estradense, una rotonda de grandes dimensiones con seis salidas en medio de una villa importante. En poco tiempo, esa rotonda y tres de esas salidas –hacia Serafín Pazo, Calvo Sotelo y Don Nicolás– han desaparecido, en una medida que busca dar protagonismo a los peatones. Sin embargo, los coches no han abandonado la plaza y, se quiera o no, este paso sigue siendo un nexo clave entre el norte y el sur del pueblo. En definitiva, son muchos los coches que cada día cruzan por esta vía y muy pocos de ellos entienden que la prioridad, de hoy en adelante, no es suya, sino de los peatones.

En esta pérdida de roles no ayuda el hecho de la falta de señalización. Varios de los presentes apuntan a que esta zona debería tener pasos de cebra, al menos al principio y final de la zona peatonal –como se hizo en el paso de Justo Martínez–. Eso ayudaría a marcar territorio a los coches pero también a dar seguridad a las numerosas personas que ayer se quejaban de que se abriese el paso al tráfico sin acabar de pintar los pasos.

Otros critican la velocidad con la que pasan los coches, muy superior a los 10 kilómetros por hora que se supone que es el máximo en esta zona a partir de ahora. En ese sentido vuelven los augurios sobre lo poco que tardarán en tener que colocar lomos de burro para obligar a frenar.

La situación la termina complicando un factor diferente. Este viene del giro hacia la rúa Peregrina cuando se llega a la zona por Pérez Viondi. En esa situación los coches deben esperar a tener hueco para atravesar el carril contrario. Sin embargo, en momentos de mucho tránsito, ese cruce se vuelve complicado, generando colas.

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