Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Transición energética

Una planta de biometano busca apoyos en Deza para transformar purines en energía renovable y biofertilizantes

IAM Carbonzero, la empresa promotora, prevé invertir 20 millones de euros en Galicia para instalar entre cuatro y cinco plantas de biometano, con el objetivo de tratar purines y generar energía renovable.

Rafael Berrocal, durante su intervención en la jornada celebrada ayer en Lalín.

Rafael Berrocal, durante su intervención en la jornada celebrada ayer en Lalín. / Bernabé/Javier Lalín

Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Lalín

La posible implantación de una planta de biometano en la comarca empieza a buscar apoyos en el sector primario. La Asociación de Empresarios de Deza (AED) reunió este miércoles en Lalín a ganaderos, cooperativas, sindicatos agrarios y representantes municipales en una jornada centrada en medir la receptividad del campo a un proyecto que sigue generando debate social, especialmente tras la controversia abierta en Agolada.

El encuentro, celebrado en el Hotel Torre do Deza, sirvió para que la patronal dezana y la empresa IAM Carbonzero expusieran las líneas maestras de una iniciativa que vinculan tanto a la transición energética como al tratamiento de los purines. En la apertura, el presidente de la AED, David Campos, defendió que «a transición enerxética xa non é unha opción, senón que pasou a ser unha necesidade» y apeló a la implicación del sector para combatir la desinformación y valorar una propuesta que, a su juicio, puede mejorar la competitividad de las explotaciones.

La empresa promotora explicó que su plan en Galicia pasa por desarrollar «catro ou cinco» plantas en áreas con elevada concentración ganadera. En el caso de una instalación tipo, IAM Carbonzero calcula una capacidad para tratar 100.000 toneladas anuales de purines, producir unas 85.000 toneladas de digestato e inyectar 70 GWh al año de biometano a la red, además de evitar la emisión de 20.000 toneladas anuales de CO2.

Inversión y empleo

La inversión prevista rondaría los 20 millones de euros. La compañía sostiene que una planta de estas características generaría retornos fiscales para el concello, ocho empleos estables durante su vida útil, más de medio centenar temporales en la fase de obra y una treintena de empleos indirectos. El calendario para completar la tramitación, la construcción y la puesta en marcha se sitúa en torno a los tres años, según la estimación facilitada por Óscar García, director de Desarrollo de IAM Carbonzero.

Su responsable de Comunicación y Sostenibilidad, Miriam Armesto, enmarcó estos proyectos en el nuevo contexto regulatorio europeo y gallego y afirmó que representan «unha oportunidade para resolver retos locais con recursos locais, transformando os xurros en enerxía renovable e biofertilizantes». La firma presentó el biometano como una vía para reducir emisiones, aprovechar residuos ganaderos y abrir una nueva fuente de ingresos ligada a la economía circular.

Frente a las críticas que han acompañado este tipo de iniciativas, el responsable de Ingeniería de Procesos, Rafael Berrocal, insistió en que se trata de instalaciones de tamaño medio y «non macroplantas». Rechazó que exista especulación en torno a estos proyectos, «porque son investimentos privados, sen axudas públicas»; garantizó la transparencia en la tramitación; minimizó el impacto de los olores; negó la utilización de lodos industriales y/o de residuos tóxicos; y desmintió «categóricamente» que una planta de biometano genere problemas de salud a los residentes en el entorno.

Tracking Pixel Contents