Economía
La subida del gasóleo asfixia a taxistas y transportistas: sin margen de acción
En el primer caso, las tarifas están fijadas por la Xunta y son invariables, por lo que su beneficio se ve reducido | Ven la rebaja de 20 céntimos del Gobierno insuficiente y piden un tope para el petróleo

Camiones por la avenida Benito Vigo de A Estrada. | BERNABÉ/ JAVIER LALÍN
La escalada del precio del gasóleo golpea con fuerza al sector del transporte en Deza y Tabeirós-Montes, donde profesionales del taxi, transportistas autónomos y empresas alertan de una situación cada vez más difícil de sostener. En apenas unas semanas, el diésel ha registrado subidas de hasta 60 céntimos por litro, situándose cerca de los dos euros en muchas estaciones , o llegando incluso a superarlo.
Los transportistas son uno de los colectivos más afectados por este encarecimiento, ya que el aumento del combustible impacta de forma inmediata en sus cuentas. «Yo pongo gasóleo para el día, ahora repostar me sale 40 o 50 euros más caro», explica Olivier García, transportista autónomo, que reconoce que estea subida reduce notablemente su margen de beneficio. Ante esta situación, los autónomos se ven obligados a renegociar las tarifas con las empresas.
Esta presión sobre los costes no es nueva, pero sí más intensa. En el sector agrario ya se advertía de que el incremento del combustible obligaría a subir precios para poder mantener la actividad , una tendencia que ahora se extiende al conjunto del transporte y la logística.
En el caso del taxi, el problema se agrava por la regulación de las tarifas. Jose, taxista en A Estrada, señala que el impacto es evidente en el día a día: «Estamos notándolo, son casi quince euros más en el depósito». Sin embargo, a diferencia de otros sectores, los taxistas no pueden adaptar sus precios con rapidez. «La Xunta tiene las tarifas y no se actualizan», explica.
Las revisiones tarifarias se realizan habitualmente una vez al año, lo que dificulta responder a subidas bruscas como la actual. «Las actuales se fijaron en enero», indica, con una bajada de bandera de 3,75 euros en horario diurno y 4,50 en nocturno. Mientras tanto, el coste por kilómetro permanece invariable, lo que incrementa la presión económica: «Ahora viene la época en la que más trabajamos. Espero que la situación vuelva a su cauce, sino habrá que pedir soluciones».
También las empresas auxiliares del transporte están sufriendo las consecuencias. Desde Grúas Lalín destacan la falta de margen de maniobra debido a la estructura de su actividad. «Por supuesto que lo notamos. Nosotros trabajamos principalmente con aseguradoras, supone el 80% de nuestra actividad, y esas tarifas ya están acordadas, por lo que ahora no podemos subirlas para paliar los efectos de esta crisis de carburantes», explican.
El sector coincide además en señalar la insuficiencia de las medidas adoptadas hasta el momento. El descuento de 20 céntimos por litro es visto como una solución limitada ante el ritmo de subida de los precios. «De nada sirve una rebaja de 20 céntimos si el gasóleo pasa de dos euros a 2,50», apuntan desde la empresa lalinense. En este sentido valoran útil establecer un tope para el precio de los combustibles, y acompañarlo de bonificaciones tributarias o ayudas económicas.
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