Poza Juncal y la vanguardia pedagógica en el Hospitalillo
La transformación del edificio del Hospitalillo en Lalín, reinaugurado en 1924 como escuela primaria bajo el mecenazgo de la Sociedad Hijos del Partido de Lalín en Buenos Aires, marcó un hito en la historia educativa de la comarca. Liderada por el destacado pedagogo Hernán Poza Juncal, la Escuela-Hospital-Asilo se convirtió en un referente de modernidad al implantar métodos innovadores que integraban la formación académica con una orientación agrícola y comercial

Alumnos de la escuela preparados para ir de excursión .
Pese a su cierre prematuro en 1929 por dificultades económicas, su modelo de enseñanza activa y el compromiso de la emigración gallega dejaron una huella imborrable en la identidad y el progreso de las nuevas generaciones de la zona.

Equipo de fútbol de la escuela. / .
Apenas dos años después de su apertura como hospital, el edificio del Hospitalillo fue reinaugurado como escuela primaria el 1 de septiembre de 1924. El centro estuvo patrocinado por la Sociedad Hijos del Partido de Lalín en Buenos Aires, presidida en aquel entonces por Eleodoro Friol. Solo un año después, la escuela ya formaba a setenta niños en «completa instrucción primaria, dictándose especialmente cursos de geografía e historia americanas», según recogía la revista Céltiga. Durante los meses de julio y agosto, sus dependencias albergaban colonias escolares sostenidas por el Estado, las cuales contaban también con el mecenazgo de Casimiro Gómez Cobas, pontevedrés afincado en Argentina.

Braulio Brandido y Hernán Poza en el curso 1926-1927 / .
Para la dirección y docencia se contrató al joven pedagogo Hernán Poza Juncal. Nacido en Pontevedra el 6 de junio de 1903 y fallecido en Nueva York en febrero de 1967, Poza Juncal fue un destacado maestro perteneciente a una familia de arraigada tradición republicana, liberal y laicista, e hijo de Joaquín Poza Cobas, referente del republicanismo en Pontevedra.
Hernán Poza Juncal fue un miembro activo de la Federación Universitaria Española y colaborador de la revista compostelana Universitarios. Amplió su formación con estudios de especialización psicológica y metodológica en los principales gabinetes y escuelas de Barcelona. En el ámbito profesional, destacó como fundador del colegio al aire libre Nuestra Escuela»en Hostalric (Girona) y como profesor de la Residencia de Estudiantes Normalistas de Barcelona. Entre 1924 y 1929, dirigió en Lalín la Escuela-Hospital-Asilo, institución creada y financiada por los emigrados de la Sociedad Hijos del Partido de Lalín en Buenos Aires. Su gestión supuso un soplo de modernidad pedagógica para la comarca; sin embargo, el elevado coste de mantenimiento obligó al cierre de la escuela del Hospitalillo en 1929. Durante su etapa en Lalín, contrajo matrimonio en 1927 con Carmen Fernández García, hija del capitán retirado de Artillería, Juan Fernández Fontoira. Tras el cese de la actividad escolar en Lalín en septiembre de 1929, regresó a Pontevedra para asumir la dirección de un centro de vanguardia: la Escuela Nueva.

Visita por el estudio para la implantación del jardín escolar y campo de experimentación agrícola. / .
Militante comprometido, fue presidente del Comité Provincial de Unión Republicana. Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936, fue detenido e ingresó en prisión, de donde logró salir gracias a la mediación de sus amistades. Tras huir a Portugal, emigró definitivamente a los Estados Unidos para establecerse en el exilio. Allí desarrolló una prolífica carrera académica y editorial: trabajó como profesor de español en la Eastman School of Languages and Business (1940) y, un año después, asumió la dirección del Poza Institute of Languages and Business. Además, en el ámbito comunicativo, fue jefe de redacción del diario La Voz de Nueva York (1938), comentarista de radio entre 1938 y 1943, y profesor en el Brooklyn College de Nueva York desde 1943. Fruto de su experiencia docente, publicó el libro Manual práctico de correspondencia comercial en español e inglés.
Paralelamente, Poza Juncal realizó una destacada labor periodística en la prensa gallega, donde analizó con rigor y solvencia los temas más relevantes de la actualidad educativa de su tiempo. En el diario El Diario de Pontevedra publicó numerosos artículos, entre los que destacan: El jurado en la Escuela. Un fallo digno de conocerse (23/02/1927), El final de una promesa. Las oposiciones a Escuelas (02/06/1927), Bases para un proyecto. La transformación de la enseñanza municipal (25/08/1927), Aspectos gallegos. Lalín y la leyenda negra (22/03/1928) o De oposiciones. El espíritu de la reforma (01/08/1928), entre otros.
El maestro que trajo la modernidad educativa a Lalín
Hernán Poza Juncal llegó a Lalín en 1924, atendiendo la llamada de la Subcomisión local delegada por la Sociedad Hijos del Partido de Lalín en Buenos Aires. Los responsables de poner en marcha la Escuela-Hospital-Asilo, convencidos de que «la escuela es lo que el maestro sea», no escatimaron en esfuerzos económicos hasta lograr que el joven pedagogo aceptase el ambicioso cargo.
Las clases se iniciaron bajo la dirección del propio Poza Juncal, asistido por el maestro Braulio Brandido, natural de Botos. El centro comenzó su andadura con una treintena de alumnos, procedentes tanto de la villa como de las aldeas circundantes, quienes aportaban una modesta cuota mensual para el sostenimiento de la institución.
La pedagogía implantada por Poza en Lalín resultó admirable y merecedora de los más fervientes elogios. Su método transformó el trabajo educativo diario en un proceso vivo, donde se fomentaba el amor a la Tierra Madre y la admiración por el paisaje. A través de la observación directa, despertaba en los niños la curiosidad por el mundo de la botánica y la zoología, uniendo ciencia y belleza. Fue una labor tan discreta como intensa, logrando crear una escuela de vanguardia, completamente alejada de la rutina y el inmovilismo que caracterizaban a la enseñanza tradicional española de la época.
Jardines escolares
La institución se definió como una Escuela de orientación agrícola y comercial. Su propósito era capacitar a las nuevas generaciones de Lalín para obtener el máximo rendimiento de la tierra con el mínimo esfuerzo, a la vez que recibían una educación integral y formación comercial. Este enfoque dual pretendía preparar a los jóvenes para que, en caso de verse obligados a emigrar, contasen con una cualificación que les abriese mejores oportunidades.
Como parte fundamental del proyecto, se creó un jardín escolar y un campo de experimentación agrícola que circundaba la casa-escuela. Para desarrollar estas enseñanzas especializadas, se contrató a José López Otero, perito principal del servicio agronómico de Pontevedra y fundador de los Jardines Escolares en Galicia.
Poza Juncal también implementó en la Nueva Escuela una institución tan democrática como la Institución Infantil del Jurado. Este elemento pedagógico se consideró excepcional para la educación ciudadana del alumnado, al constituir un sistema de disciplina basado en el amor y el cumplimiento gustoso del deber. Además, se encargó a los propios estudiantes la elaboración del Reglamento de la escuela y se creó una biblioteca que, gracias a diversos donativos, logró reunir un fondo bibliográfico importante.La visión de la escuela trascendía la instrucción puramente académica. Para Poza Juncal, la educación infantil debía ser un proceso continuo que integrase los ámbitos físico, intelectual y moral. En este sentido, la colaboración médica resultó fundamental, implementándose la Ficha escolar como herramienta básica para el seguimiento psicológico y metodológico personalizado de cada alumno.
La labor desarrollada en la Escuela-Hospital-Asilo de Lalín recibió el reconocimiento de figuras contemporáneas como Felipe Saiz, profesor de Matemáticas de la Escuela Normal de Barcelona, quien afirmó: «La labor de Poza Juncal es excelente, algo previsible dado el éxito de sus métodos en Hostalric. La institución, basada en el self-government (autogobierno), desarrolla toda la instrucción desde el más profundo respeto a la personalidad del niño, empleando formas originales y amenas adaptadas a su estado mental. Solo entendiendo, como él lo hace, que la educación debe apoyarse en una pedagogía individualista, puede la acción del maestro ser verdaderamente eficaz».
Promoción
Durante su etapa como director, Hernán Poza Juncal introdujo un soplo de renovación pedagógica que marcó profundamente a sus alumnos. Aquellos niños, al alcanzar la madurez, se convirtieron en piezas clave para el progreso y la identidad actual de Lalín. Entre los integrantes de aquella promoción se encontraban nombres como Siro García Guitián, Alfredo López Fernández, Horacio Villaverde Fernández, Ángel García Guitián, Luis Villaverde Fernández, Manuel Jar, Amancio Moure, Victor Santomé, Manuel Brandido Palmaz y Joaquín Velón, entre otros.
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