Cantera celeste
El arquitecto lalinense del futuro del Celta
Borja Portas González es uno de los coordinadores de la base del Celta con 35 años y profundas raíces en Lalín. Cumple nueve temporadas en el club y supervisa el talento desde benjamines a juveniles del conjunto celeste

Borja Portas González reparte petos entre los jóvenes de la cantera celeste en A Madroa. |
En los pasillos de A Madroa, el aroma a césped recién cortado se mezcla con la ambición de cientos de niños que sueñan con pisar el césped de Balaídos. Allí, coordinando ese flujo de talento y sueños, se encuentra Borja Portas González. A sus 35 años, Borja no es solo un técnico; es un guardián de la identidad de un club que ha hecho de su cantera, la «Factoría de A Madroa», su mayor orgullo. Aunque su día a día transcurre en Vigo, el corazón de Borja tiene un fuerte arraigo en las tierras lalinenses. Su genealogía es un mapa de la comarca: hijo de Donramiro por parte de padre, y con vínculos que se extienden a A Xesta y Catasós por la rama materna. Esa mezcla de humildad y perseverancia propia del interior de Galicia es la que ha aplicado en su ascenso profesional dentro del Real Club Celta.
Borja Portas no llegó a los despachos de coordinación por arte de magia. Su historia es la de quien conoce cada peldaño de la escalera. «Empecé haciendo campus y trabajando en las escuelas del Celta por toda Galicia, y a partir de ahí entré en las categorías inferiores del club», rememora. Hoy, tras nueve temporadas de servicio ininterrumpido, su visión es integral, supervisando el desarrollo de jugadores que van desde la etapa benjamín hasta la juvenil. Lo que mantiene viva su llama después de tantos años no es sólo el fútbol profesional, sino la mística del club. «Lo que me sedujo del proyecto fue la familiaridad que hay con todos los trabajadores y, después, evidentemente que se trata de una de las mejores canteras de España y donde puedes trabajar muy bien con los niños», confiesa Portas con la seguridad de quien se sabe en el lugar correcto.
El Celta vive un momento de transición logística y crecimiento institucional. Mientras el primer equipo ya disfruta de la modernidad de la Ciudad Deportiva Afouteza, la mayoría de la base aguarda su momento. «Aún estamos en A Madroa pero hay que ir poco a poco. A ver si arrancan rápido las obras en Mos y nos vamos para allí», comenta el coordinador celeste con la mirada puesta en el futuro. Sin embargo, el continente no frena el contenido. El objetivo sigue siendo el mismo: nutrir al primer equipo. «Esperemos que salgan muchos buenos jugadores de la cantera. Es un orgullo verlos crecer y formarse no sólo deportivamente, sino también como personas. Y, después, verlos llegar al fútbol profesional es algo muy gratificante».
Para Portas, el éxito del Celta no se mide solamente en trofeos, sino en la conexión con la grada. La identidad es el motor que llena Balaídos y que arrastra a multitudes incluso para ver al filial o al Juvenil A en la Copa del Rey. «Esa conexión del primer equipo con la cantera refuerza el trabajo diario», explica. A este ecosistema se ha sumado recientemente un hito histórico: la creación de As Celtas. Borja Portas lo ve como un paso necesario y emocionante: «Es un impulso importante al fútbol femenino y a que se tengan más seguidoras celestes. Es algo que nos alegra como club».
Talento dezano
Como buen conocedor de su tierra, Borja Portas no pierde de vista el talento que emerge desde Deza. Uno de los nombres propios en su libreta es el del silledense David Sueiro, una de las promesas que ya quema etapas a ritmo de vértigo. «Ya está entrenando con los juveniles», confirma el coordinador lalinense, subrayando que el camino desde las tierras de interior hasta la élite está más abierto que nunca bajo su supervisión.
Al final del día, cuando los balones dejan de rodar, Portas resume su filosofía de vida con una frase que define a quienes alcanzan el éxito en el deporte formativo: «Esto no es un trabajo, es una pasión». Con esa pasión como bandera, el coordinador lalinense de la cantera del conjunto de Balaídos espera seguir viendo crecer a muchos chicos durante muchos años más, asegurando que el corazón del Real Club Celta siga latiendo con fuerza gallega.
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