Pesca
¿Adiós ríos, adiós regatos pequeños? La madera tapona varios tramos del cauce del río Asneiro
Las borrascas del invierno derribaron decenas de árboles sobre trechos del Asneiro y del Arnego. Estos obstáculos pueden destruir pasarelas de piedra e impiden la desovación de las truchas. La Confederación Hidrográfica es la única que puede limpiar los cauces, y al Concello le compete las zonas de flujo y los tramos urbanos

El guarda de la Sociedad de Caza de Lalín junto al meandro artificial pendiente de reparar desde hace cinco años, en una finca privada. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Solo el paso de algún que otro tren rompe el silencio de los pescadores que acuden al Asneiro en esta temporada recién inaugurada. El impacto visual del cauce y de su entorno es bastante mayor que la contaminación acústica: justo al lado del viaducto del Tren de Alta Velocidad en Vilanova, en una finca privada el desplome de varios árboles, hace ya cinco años, creó un meandro artificial. Hoy, el socavón continúa ahí, con los árboles pudriéndose en el río sobre un montón de pequeñas piedras que ya estaban ahí antes. El cauce, debido a ese «ensanchamiento» artificial, desde algunos metros atrás y aguas abajo ya va demasiado bajo a estas alturas del año. Imagínense en verano, «a auga ás veces xa nin cubre as troitas», explica el guarda rural de la Sociedade de Caza e Pesca de Lalín, Manuel Guerra Sanmartín. Y claro, tampoco podía faltar en ese punto del río los trozos de tela que alguien dejó abandonados creyendo eso de que «a terra come todo».

Daños en un puente de piedra entre Botos y Mouriscade. / Bernabé/Javier Lalín
Este guarda lleva 33 años en el mismo cargo, y sigue a la espera de que la Confederación Hidrográfica Galicia Costa recupere el curso natural del Asneiro, con una intervención que sería tan fácil como rellenar ese hueco con piedras y con la madera que se está pudriendo en el cauce. Guerra Sanmartín incluso localizó al propietario, residente en Venezuela, y al arrendador de la parcela, para poder desplazar a ella toda la maquinaria necesaria.

Varios troncos sobre la zona de flujo del río. / Bernabé/Javier Lalín
Aquí el agua no ha socavado más el suelo de la finca por las raíces que quedaron cortadas, pero los desbordamientos de las borrascas causaron daños de envergadura en otros tramos del Asneiro que gestiona la Sociedade de Caza e Pesca. El coto en este río abarca 9,5 kilómetros, a los que se suman otros 9,8 del Arnego. Que estén acotados implica que es el propio colectivo cinegético quien debe limpiar los accesos y mantener la señalización, pero cualquier operación en el cauce, como retirar árboles desplomados o la madera que se acumula en los puentes, tiene que ser supervisada por la citada Confederación Hidrográfica Galicia-Costa. Y en un otoño-invierno como el de esta temporada, con 17 temporales, desplomó árboles en el Asneiro a su paso por la EDAR de Botos y acumuló madera en las dos esquinas a un puente de piedra, cuyo tablero ya no resistirá otro embate meteorológico. Cuando se derribe de forma definitiva, a los pescadores no les quedará otra que dar un rodeo para llegar a la zona donde quieren tirar la caña.

Manuel Sanmartín, en el área recreativa de Mouriscade. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN
Es cierto que a muchos puntos de este y de cualquier otro río no puede desplazarse maquinaria de grandes dimensiones porque los accesos son muy estrechos. Pero bastaría con brigadas (fuesen autonómicas o locales) o incluso con el alumnado de los talleres de empleo para retirar el arboledo y poder serrarlo fuera del agua. Esta madera incluso podría donarse a familiar en situación de vulnerabilidad económica. «Non pode realizarse ningunha labor de aserrado dentro do río porque unha motoserra pode derramar aceite e contaminar a auga», recuerda el guarda.
Dos fervenzas en Mouriscade
En otro trecho del Asneiro, junto al área recreativa de Mouriscade, pudimos ver algún tronco que fue retirado ya fuera del río. Pero quedan árboles entorpeciendo el curso del agua y dificultando también que las truchas puedan nadar río arriba, en busca de aguas oxigenadas, para poder desovar. Y aunque el área recreativa está en terrenos de la Diputación, compete al Concello su cuidado. ¿Tiene entonces que limpiar Lalín el cauce? No lo sabemos, porque no es un tramo urbano ni la zona de flujo (es la que queda afectada por las crecidas), pero lo que sí es seguro es que justo después de la catarata, varios troncos de árboles se empeñan en formar una segunda fervenza. Y convendría sacar esas ramas tanto del agua como de algunos árboles a los que se encaramaron durante las crecidas, para evitar la proliferación de hongos y termitas que, en último término, contaminen a la fauna acuífera y a la madera que sí está sana.

Árboles sobre el lecho del río. / Bernabé/Javier Lalín
La Sociedade de Caza e Pesca de Lalín, como decíamos, notificó en varias ocasiones el socavón del río en Vilanova y documenta cada una de estas incidencias en los cotos de los dos ríos. A ella le compete limpiar los accesos y mantener en buen estado la señalización. Por eso en otros cotos, como el del río Toxa, la Sociedade de Caza e Pesca de Silleda organiza jornadas de retirada de basura antes de que arranque la temporada ¿Podría conveniar un colectivo de pesca con la Confederación la gestión de esos casi 20 kilómetros de coto y disponer de una brigada propia? Resulta complicado sobre todo por una cuestión económica. En la actualidad, el Tecor de Lalín dispone de una ayuda de la Xunta de solo 9.700 euros para cubrir el salario del guarda rural (en otros tiempos hubo dos), así que el resto del salario debe cubrirlo con las cuotas de los socios y otros ingresos.
Furtivismo
En Lalín, solo pagan cuota por pescar 16 personas en el Asneiro, y otras 18 en el Arnego. Son 35 euros al año. Y cada permiso diario para pescar cuesta 2 euros, frente a los 4 que valen los permisos que sortea la administración. «Nos últimos anos a cifra de socios só pescadores vai baixando», recuerda Manuel Guerra. Para ello, desde hace un lustro el colectivo cuenta con una escuela de pesca, abierta a todas las edades y que busca extender la afición a este deporte y, de paso, aprender a cuidar la naturaleza y la fauna que vive en ella.
Y esa es otra de las tareas pendientes de las administraciones: limpiar el cauce y las zonas de flujo de los ríos, pero también reforzar la vigilancia durante la temporada de pesca para evitar el furtivismo y el vertido de purines directamente al río o en los prados más cercanos. No es suficiente con sanciones como la que impuso en febrero Augas de Galicia al Concello de Lalín por un vertido de la depuradora de polígono de Botos, por ejemplo. Manuel Guerra solicita más medios personales que completen su labor, para evitar que pescadores se lleven a casa «troitas que ao fretilas van desaparecer na sartén», de tan diminutas que son. El DOG del pasado 22 de diciembre indica que, por norma general, el tamaño mínimo de la trucha ha de ser de 19 centímetros, que sube a los 21 para el reo.
El furtivismo no es exclusivo en el coto de la Sociedad de Lalín: ocurre en aguas del Deza en Silleda e incluso en zonas en las que solo puede practicarse pesca sin muerte. Quien realiza esta práctica ilegal suele dejar en la zona «olvidados» los anzuelos, a cambio de embolsarse un dinero por vender uno o dos kilos de truchas, que muchas veces no pasan ese tamaño mínimo, a un restaurante.
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