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Un parque residencial agotado

La vivienda nueva solo movió cinco de cada cien ventas en el último lustro

Los hogares a estrenar, sin mercado en la mitad de los municipios de las comarcas en este período, supusieron 138 de las 2.684 transacciones

Viviendas de Xunta y Estado en Donramiro que el Concello de Lalín pide sean habilitadas como pisos de protección.

Viviendas de Xunta y Estado en Donramiro que el Concello de Lalín pide sean habilitadas como pisos de protección. / | Bernabé/Javier Lalín

Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

El mercado inmobiliario en Deza y Tabeirós-Terra de Montes ha confirmado en los últimos cinco años una tendencia cada vez más acusada: la compraventa de vivienda sigue moviéndose, pero lo hace casi exclusivamente a través del parque de segunda mano, mientras la oferta de obra nueva se encuentra casi agotada. El balance conjunto de los ocho municipios refleja 2.684 operaciones en el último lustro, de las que solo 138 correspondieron a vivienda nueva; es decir, el 5% de las transacciones se realizaron sobre inmuebles que no habían estado habitados, frente a las 2.546 ventas de segunda mano.

La fotografía del quinquenio deja un mensaje claro: la actividad resiste en las localidades con mayor peso demográfico y económico, pero la promoción de vivienda nueva es testimonial e incluso inexistente en buena parte del territorio. De hecho, cuatro municipios no registraron ni una sola compraventa de obra nueva entre 2020 y 2025: Vila de Cruces, Agolada, Dozón y Forcarei. En otros, su presencia fue meramente residual, como Silleda, con ocho operaciones, o Rodeiro, con dos.

Lalín y A Estrada concentran la mayor parte del mercado y también el mayor número de ventas de vivienda nueva, pero incluso en estos dos casos la segunda mano domina con claridad. El resultado apunta a una escasez de producto nuevo que limita la capacidad de renovación del parque residencial y obliga a los compradores a recurrir, casi en exclusiva, al mercado usado. Estos son los números resultantes del informe ministerial.

Lalín lidera la compraventa de viviendas, pues en los últimos cinco años sumó 1.129 operaciones, lo que supone alrededor del 42% de todo el mercado de las comarcas. De ellas, 74 fueron de vivienda nueva y 1.055 de segunda mano. Aunque es el municipio con más ventas de obra nueva en términos absolutos, esta apenas representa el 6,6% del total, de modo que también aquí el peso del mercado usado es abrumador. A Estrada ocupa la segunda posición con 701 transacciones en el último lustro. De ese total, 54 correspondieron a vivienda nueva y 647 a segunda mano. Es, además, el municipio con mayor peso relativo de obra nueva entre los analizados, con un 7,7%. Aun así, la proporción sigue siendo reducida y confirma que la nueva construcción no logra ganar terreno frente al mercado de ocasión.

Silleda registró 401 operaciones en cinco años y solo 8 fueron de inmuebles nuevos, frente a 393 de segunda mano. La vivienda nueva apenas alcanza el 2% del total, una cifra que refuerza la idea de un mercado casi cerrado a nuevas promociones y sostenido casi íntegramente por el stock ya existente. Forcarei contabilizó 150 transacciones, todas ellas de segunda mano. Una situación similar se da en Vila de Cruces, con 149 ventas, igualmente todas de inmuebles usados. En ambos casos, el mercado inmobiliario se mantiene activo, pero sin relevo desde la promoción residencial de nueva planta.

Agolada cerró el quinquenio con 97 compraventas de viviendas, todas ellas de segunda mano. La ausencia total de operaciones sobre vivienda nueva vuelve a poner de manifiesto la falta de oferta en los municipios de menor tamaño, donde el movimiento del mercado depende exclusivamente del parque ya construido. Rodeiro sumó 47 acuerdos en cinco años. Solo dos fueron de vivienda nueva, mientras que las 45 restantes correspondieron a segunda mano. Aunque la obra nueva existe en este caso, su peso es muy limitado, con un 4,3% del total. Dozón presenta el volumen más bajo, con 10 ventas de viviendas en un lustro, ninguna de obra nueva

El análisis dibuja así un mercado con movimiento, pero muy condicionado por la falta de obra nueva. Lalín, A Estrada y Silleda sostienen el grueso de las operaciones, mientras el resto de municipios presentan volúmenes más modestos y una dependencia casi absoluta de la vivienda usada.

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