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Arranca la pesca en aguas continentales

Los pescadores urgen a la Xunta a que retire árboles caídos sobre los cauces

La contaminación por vertidos merma la población de trucha en el Asneiro y el Arnego | Las bajas temperaturas deslucen la jornada en el Deza y el Toxa

Un pescador en aguas del conocido como Regato de Carmela, en Laro. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Un pescador en aguas del conocido como Regato de Carmela, en Laro. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

La temporada de pesca fluvial comenzó este domingo y se extenderá hasta el 31 de julio. Los aficionados a este deporte podrán acudir a los cauces todos los días salvo los lunes a no ser que coincida en festivo nacional o autonómico.

Las bajas temperaturas y el aún elevado caudal de los ríos por el tren de borrascas de enero y febrero motivaron que la primera jornada de pesca transcurriese con las truchas en el fondo del cauce, casi inactivas, igual que los mosquitos de los que se alimentan y que sí suelen verse sobre el agua con algo de calor. La Sociedade de Caza e Pesca de Lalín indica que por ese frío para llegar a las piezas era necesario pescar con moscas ninfa (es un cebo con peso propio, con bolas de tungsteno). En los tramos acotados del Asneiro en Botos (son 8 kilómetros) hay 9 permisos diarios que reparte la propia sociedad (a 2 euros cada uno) al margen de los que sortea Medio Ambiente en internet (a 4 euros). En el Arnego, también con unos 8 kilómetros de coto, de los 9 permisos, 3 se comparten con pescadores de Rodeiro. Y esos cotos que concede la Xunta a la sociedad pueden mantenerse, o incluso aumentar, si los socios participasen más en las actividades que organiza la escuela de pesca, abierta a todas las edades. Si aumenta el número de cotos concedidos a la sociedad, ésta podrá incrementar sus ingresos.

Contaminación y furtivos

Pero más que el frío, lo que dificulta cada año la pesca es la contaminación, la acumulación de árbores desplomados sobre el cauce y los pescadores furtivos. En Lalín los pescadores denuncian de forma periódica el mal funcionamiento de la depuradora de Botos y la presencia en las aguas no solo de plásticos de silo, sino también de zapatos, latas de refrescos y de purín que vierten directamente algunas granjas en el agua. Y no sirve vedar el río para asegurar la población de trucha, que es la solución por la que optó la Xunta para frenar la contaminación del río Furelos.

Un deportista enseña una pieza capturada en el Asneiro, en Doade. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Un deportista enseña una pieza capturada en el Asneiro, en Doade. / Bernabé/Javier Lalín

Los efectos de la actividad humana están presentes también en aguas del Deza y del Toxa, que gestiona la Sociedade de Caza e Pesca de Silleda y que el sábado retiró 700 kilos de residuos impropios. Su presidente, Ramón Iglesias Rey, ha trasladado a la Xunta la necesidad «de contratar a unha empresa para que tale árbores do cauce, porque taponan as aguas. Non sei cómo aguantan as pontes que se fixeron de vello» con la presión de la madera que se acumula justo delante y que también afecta a zonas del Arnego a su paso por Rodeiro, como indica el presidente del Tecor, Álvaro Juiz. En Silleda, el colectivo reparte 4 cotos diarios en aguas del Toxa y 9 en las del Deza.

En un río se puede pescar con muerte u optar por la pesca sin muerte, lo que va a favorecer la densidad de población, ya que la trucha adulta es muy territorial. Pero los pescadores lalinenses han detectado a deportistas que no respetan la talla mínima ni el cupo y que incluso en zonas de pesca sin muerte, como Carboeiro, practican furtivismo, empleando anzuelos con arpón para vender (aunque esté prohibido), por ejemplo, un kilo de truchas a un restaurante por 60 euros.

Los pescadores coinciden en la necesidad de una mayor vigilancia y sanciones para estas prácticas ilegales, pero inciden sobre todo en la mejora de la depuración de aguas para asegurar la población de trucha, una especie que para desovar nada río arriba, en busca de aguas oxigenadas en las que los huevos se desarrollen mejor. Los restos de purines y fitosanitarios han reducido esta pureza hasta tal punto que otra especie, el salmón, puede darse ya casi por anecdótica en la zona. En el caso de Lalín, es muy necesario vigilar la gestión de purines de las granjas de O Sisto, en Dozón, ya que la llegada al río de este material afecta a Pozo Negro, donde está la captación de agua para consumo.

Depredadores

Sí se multiplican con mayor facilidad que truchas, reo y salmón depredadores de las truchas, como los cormoranes. Por el momento, Medio Ambiente no permite pescarlos, a diferencia de la comunidad vecina de Castilla y León.

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