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Gestión forestal

Las nuevas plantaciones de frondosas ganaron 1.000 hectáreas en tres años

Sin embargo, la regeneración de coníferas entre 2022 y 2024 rebasa las 6.000 hectáreas y las de eucalipto rozan las 2.200 | Robles y castaños están más presentes en parcelas no forestales

Una plantación de castaños, con otras especies al fondo, en el Monte Carrio. | BERNABÉ / LUCÍA ABELEDO

Una plantación de castaños, con otras especies al fondo, en el Monte Carrio. | BERNABÉ / LUCÍA ABELEDO

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

Los bosques de frondosas caducifolias funcionan como barreras antiincendios, pero su escaso aprovechamiento maderero en comparación con el eucalipto y con las coníferas explican que las nuevas plantaciones de castaños, robles o abedules solo se hayan extendido en 987 hectáreas en el distrito forestal en tres años.

Los datos que proporciona el Inventario Forestal Continuo de Galicia indica que estas regeneraciones son progresivas, con 224 nuevas hectáreas plantadas en 2022, que pasarían a 374 al año siguiente y que en 2024 alcanzaron las 389. Son, como decíamos, casi 1.000 nuevas hectáreas de frondosas caducifolias, por debajo de la mitad de las 2.127 nuevas hectáreas de otra frondosa, no caducifolia, invasora y con bastante más salida comercial: el eucalipto. La moratoria que dictó la Xunta en 2021 para frenar la expansión de esta especie duraba en principio hasta finales de 2025, y finalmente se prorroga hasta 2030. En el periodo que analizamos, de 2022 a 2024, aumentó la superficie de regeneración en esas casi 2.200 hectáreas porque la normativa permitía cultivar en fincas que aún mantenían sus derechos de plantación y que antaño no resultaban rentables. También se han dado casos en que estas plantaciones no fueron detectadas por satélite antes de la entrada en vigor de la moratoria porque los pies eran muy pequeños. Por ejercicios, en 2022 se registraron 528 hectáreas regeneradas, que subieron a 752 en 2023 y a 857 en 2024.

Con la prórroga de esa moratoria hasta 2030, el eucalipto tendrá que ir cediendo terreno a las frondosas a las coníferas, en vista del peso económico que tienen las distintas variedades de pino en la economía gallega, pues supone dos tercios de los casi 3.000 millones de euros de facturación anual del sector forestal-madera, según la Fundación Arume. Y ese peso queda patente en las nuevas plantaciones de pino radiata, pino silvestre y pino del país: en los tres ejercicios analizados, en conjunto las plantaciones ganaron 6.081 hectáreas (1.450, 2.249 y 2.382).

Incendios

Las cortas, como es evidente, también son muy diferentes entre unas especies y otras, más que nada por el tiempo que precisan para su crecimiento. Por eso, en los bosques de frondosas las talas son casi anecdóticas, con 251 hectáreas en tres años, frente a las 855 de eucaliptales y casi el doble, 1.571 de variedades de pino. A falta de conocer los datos definitivos de incendios en 2025, que han sido especialmente voraces en Agolada y Dozón, entre los años 2022 y 2024 el fuego forestal afectó a 48 hectáreas de robles y castaños en el distrito, por encima de las 16 de eucaliptales pero lejos de las 141 de coníferas. Eso sí, el Inventario Forestal Continuo distingue entre hectáreas de «incendios» y «queimadas», un concepto que sube bastante las cifras y da a entender que esa madera ha quedado inutilizada: 128 hectáreas de frondosas caducifolias, 102 de eucalipto y 311 de coníferas. En todo caso, los fuegos forestales afectaron, en conjunto, a 756 hectáreas de bosque de los municipios de Deza, Tabeirós-Montes y Cerdedo.

Sin curvaturas ni nudos

Decíamos antes que el escaso aprovechamiento maderero de las frondosas y el mal mantenimiento de las plantaciones viejas frena su expansión. La industria busca otras especies de crecimiento rápido, que ofrezcan madera sin curvaturas ni nudos y que además sequen antes. Por eso es más habitual que veamos plantaciones de eucaliptos y coníferas que de robles y castaños, al menos en este distrito.

El Inventario Forestal Continuo distingue entre superficie forestal arborizada (son los bosques), forestal no arborizada (el monte raso) y arbolado en parcelas que no son forestales. Pues bien, en 2024 las frondosas caducifolias ocupaban 41.394 hectáreas de bosques, frente a las 21.774 de coníferas y las 15.095 de eucaliptos. Las supera sí, pero es que en estas dos especies pueden realizarse clareos y entresacas, de ahí que produzcan más. Pero lo curioso es que hay hasta 952 hectáreas de robles y castaños que crecieron aisladamente en parcelas agrícolas, frente a solo 233 de coníferas y 76 de eucalipto.

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