Registro de animales de compañía
Deza triplica en una década su censo de perros potencialmente peligrosos, hasta 184, y Tabeirós cuenta con 129
A Estrada, con 119, y Lalín, con 93, concentran la mayor parte de las licencias, con Dozón (2), a la cola provincial | A pesar de la tendencia al alza, las cifras siguen siendo moderadas en comparación con los grandes núcleos urbanos de Pontevedra | Entre las razas más comunes de perros potencialmente peligrosos en las comarcas se encuentran american staffordshire terrier, pit bull terrier y rottweiler

Protesta en 2023 en A Estrada para pedir mejoras en el parque canino. / Bernabé

Deza y Tabeirós-Terra de Montes contabilizan en la actualidad 313 perros potencialmente peligrosos inscritos en el Registro gallego de animales de compañía, competencia de la Consellería de Medio Ambiente. El grueso se concentra en A Estrada, con 119 ejemplares, y en Lalín, con 93, de modo que ambos municipios reúnen por sí solos 212 animales, más de dos tercios del total de las dos comarcas.
Por territorios, Deza suma 184 perros de estas características, mientras que Tabeirós-Montes alcanza los 129. Tras los dos grandes focos de A Estrada y Lalín, el siguiente escalón lo ocupan Silleda, con 31 animales; Agolada, con 26; y Vila de Cruces, con 22. Ya en la parte baja de la tabla aparecen Forcarei y Rodeiro, ambos con diez, mientras Dozón se queda en dos, el registro más reducido entre los municipios de toda la provincia.
La comparativa con la situación de hace una década revela un cambio muy notable, al menos en el caso de Deza. Entonces, sus seis municipios sumaban 56 perros de razas consideradas peligrosas. Hoy son 184, es decir, 128 más. En términos porcentuales, el aumento supera el 228%, de modo que la cifra actual multiplica por más de tres la que había entonces.
El crecimiento se aprecia en todos los concellos dezanos. Lalín pasa de 36 animales a 93; Silleda, de ocho a 31; Vila de Cruces, de siete a 22; Agolada, de seis a 26; Rodeiro, de uno a diez; y Dozón, que hace una década no tenía altas, figura ahora con dos. En aquel momento predominaban sobre todo los rottweiler y los american staffordshire, que eran las razas más extendidas en la comarca.
La fotografía actual también permite situar a Deza y Tabeirós-Montes en el contexto provincial. Aunque lejos de los grandes núcleos urbanos y de la franja atlántica, ambos territorios presentan ya cifras relevantes en el interior pontevedrés. A Estrada iguala, por ejemplo, a Baiona con 119 registros y supera a municipios como Caldas de Reis, O Grove o A Guarda. Lalín, con 93, queda por encima de otros concellos de peso medio como Vilaboa, Ribadumia, Salceda de Caselas o Salvaterra. En el extremo contrario, Dozón aparece como el municipio con menos perros potencialmente peligrosos registrados de toda la provincia, por debajo de Crecente, que arroja cinco.
El registro autonómico de mascotas incluye 20.606 animales, de los que 6.684 están censados en la provincia de Pontevedra. En este caso, el listado sigue encabezado con enorme diferencia por Vigo, con 2.049 animales, seguido de Pontevedra, con 797. Ya por detrás aparecen Vilagarcía de Arousa, con 373 canes; Redondela, con 273; y Marín, con 271. En comparación con esos grandes focos, las cifras de Deza y Tabeirós-Montes siguen siendo moderadas, pero muestran una tendencia al alza y una implantación cada vez más visible.
El dato más llamativo en clave comarcal es, en todo caso, la fuerte escalada de Deza en algo más de una década. Si en 2015 la comarca apenas sobrepasaba el medio centenar de animales inscritos, hoy roza los dos centenares. Y solo A Estrada, por sí sola, ya duplica ampliamente hoy en día aquel viejo registro conjunto de los seis municipios dezanos.
Razas más comunes
El registro autonómico recoge quince razas caninas entre las potencialmente peligrosas: american staffordshire terrier, pit bull terrier, bullmastiff, dóberman, dogo argentino, dogo de Burdeos, dogo del Tíbet, fila frasileño, mastín napolitano, presa canario, presa mallorquín (ca de bou), rottweiler, staffordshire bull terrier, tosa inu y akita inu. También se incluyen los cruces de primera generación, los cruces entre esas razas y los cruces con otras razas que den una tipología similar.
En cambio, el listado estatal del Real Decreto 287/2002 recoge solo ocho razas en su anexo: pit bull terrier, staffordshire bull terrier, american staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileiro, tosa inu y akita inu. Pero Galicia amplía ese núcleo en su decreto autonómico.
Entre las razas más comunes con presencia en las comarcas figuran american staffordshire terrier, pit bull terrier, rottweiler y, a mucha distancia, dóberman. Coincide, en líneas generales, con las variedades más abundantes en el global de la comunidad autónoma.
Licencia municipal, seguro y microchip: así funciona el registro
En Galicia, tener o custodiar un perro potencialmente peligroso exige contar con una licencia administrativa municipal. Esa licencia debe renovarse cada cinco años y, una vez concedida, el animal ha de inscribirse en el registro municipal en un plazo de quince días. Después, el concello comunica esos datos al registro autonómico.
La normativa incluye, por una parte, a determinadas razas y sus cruces y, por otra, a los perros que presenten una agresividad marcada o que hayan protagonizado agresiones a personas o a otros animales, previa valoración de la autoridad competente y con informe profesional. En Galicia, además del listado estatal, se incorporan otras razas aptas para guarda y defensa, como el bullmastiff, dobermann, dogo de Burdeos, dogo del Tíbet, mastín napolitano, presa mallorquín o presa canario.
Para obtener o renovar la licencia, la persona titular debe ser mayor de edad, no haber sido condenada por determinados delitos ni sancionada por infracciones graves o muy graves en esta materia, acreditar capacidad física y aptitud psicológica y disponer de un seguro de responsabilidad civil. Mientras la norma estatal fija una cobertura mínima de 120.000 euros, Galicia la eleva a 125.000 euros, con renovación anual.
El animal debe estar identificado con microchip en sus tres primeros meses de vida o en el plazo de un mes desde su adquisición. Además, en espacios públicos debe ir con bozal adecuado y correa no extensible de menos de dos metros, y cada persona no puede conducir más de un perro de este tipo al mismo tiempo. La persona que lo lleve debe portar tanto la licencia como la acreditación de inscripción en el registro municipal.
El registro recoge datos del propietario y del animal, como la raza, edad, número de microchip, lugar habitual de residencia y función. En el caso gallego, la ficha incorpora además información sanitaria y de identificación específica. La Xunta mantiene abierto durante todo el año el procedimiento MT812M, que permite solicitar la certificación de ausencia de sanciones, uno de los documentos que pueden exigirse para tramitar la licencia.
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