Exposición
El puente de óleo entre Fiestras y Lalín
Lalín incorpora a su patrimonio la colección permanente de José Antonio Fondevila. Bajo el título «Serie Marañas», el artista dona once obras al edificio sociocultural como agradecimiento al concello que lo acogió durante 43 años

Un instante de la inauguración, ayer, de la muestra permanente de Fondevila en Lalín. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN
El edificio sociocultural de la calle Manuel Rivero acoge desde ayer la colección permanente del artista trasdezano José Antonio Fondevila. En un acto cargado de simbolismo, el artista inauguró en compañía de autoridade locales y numerosos amigos esta muestra de once piezas de gran formato que se integra en el programa «Lalín con Arte». Tras 43 años residiendo en la villa, Fondevila explicó su donación con una emotiva metáfora: «Eu nacín en Fiestras Silleda... pero durante 43 anos residín nesta vila. Por iso, síntome coma unha árbore no medio de dúas leiras, sobre as que estende as súas raíces».
El autor recordó el afecto de sus vecinos con una anécdota: «Un día unha persoa do pobo felicitoume... ti es de Silleda, xa o sabemos; pero en Lalín tamén te queremos». Esta acogida motivó una donación idéntica a la realizada hace pocos días en Silleda, buscando Fondevila no discriminar a ninguna de sus dos tierras. La Serie Marañas explora, según el autor, la complejidad de la vida: «As obras están inspiradas na percepción frecuente de estar inmersos e ata atrapados en redes circunstanciais de difícil solución... Aprender a convivir co que nos agrada e tamén co que nos manca». A través de títulos como A casa do Paspallás o Elocuencia del vino tinto, Fondevila plasma el mundo oculto tras una apariencia de paleta variada: «A imaxe colorista representa a normalidade que intentamos proxectar, pero dentro contén o sentir máis íntimo e profundo». Con este legado, el artista busca que se le recuerde como a alguien que, naciendo en Silleda, Lalín hizo sentir como propio: «A todos, unha aperta!!», concluyó el polifacético creador su discurso.
Con esta donación, José Antonio Fondevila no sólo cuelga sus cuadros, sino que entrega un pedazo de su propia historia a las paredes de Lalín. Sus «Marañas» se quedan en la capital dezana para recordar que, aunque la vida sea un enredo de hilos complejos, siempre hay un lugar –una «leira» amiga– donde echar raíces y encontrar la tan ansiada calma. El artista se despidió ayer con un gesto de generosidad que convierte su sentir más íntimo en un patrimonio compartido, logrando que su obra sea, desde hoy mismo, el viaducto definitivo que une para siempre su origen en Silleda con su hogar de adopción en Lalín.
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