Entrevista | Alejandro Sánchez Varela Luthier
«Yo si hago un trabajo tiene que ser bueno y de calidad; es mi sello»
Alejandro Sánchez Varela suma a su faceta de mecánico una nueva aventura: su propio taller de reparación de instrumentos en las galerías Parque 32 de Silleda. Una apuesta que traslada su contrastada precisión técnica de los coches a la música

Alejandro Sánchez en su nuevo taller de reparación de instrumentos de Silleda. / BERNABÉ/JAVIER LALÍN
-¿Cómo nació su interés por la luthería? ¿Fue a raíz de ser músico o por una fascinación temprana por la madera y el trabajo manual?
-Hace mucho tiempo de eso. Hace ahora 13 años estuve buscando quien me formara pero la luthería es un mundo tan cerrado que es complicado poder empezar. Incluso estuve pensando en viajar a Francia, donde hay muy buenos reparadores. Al final, hice un curso en Madrid y, después, me estuve formando con el brasileño Araken Busto, que fue reparador de Yamaha España y Brasil. Llevo con él tres años formándome.
-¿Se ha especializado en algo en concreto o está abierto a todo tipo de instrumentación?
-Principalmente, a lo que me estoy dedicando ahora es al viento madera porque son los instrumentos que más abundan en la comarca. Date cuenta de que estamos en una tierra donde proliferan las bandas y ese tipo de instrumentación es mayoritaria en estas formaciones.
-¿Cómo definiría su estilo como luthier? ¿Busca un sonido tradicional o le gusta experimentar con nuevos materiales y diseños?
-Es complicado de responder. Desde luego, mi idea más adelante es poder fabricar piezas exclusivas para los instrumentos. Quiero decir que me gustaría dejar huella en los que tenga que realizar o incluso reparar. No me refiero a fabricar la totalidad de la pieza, sino algunas partes que puedan llevar un sello de calidad fácilmente identificable.
-¿A qué tipo de piezas se refiere?
-Tengo pensado fabricar tudeles de saxofón. El tudel del saxofón es una pieza metálica curvada, situada en la parte superior del instrumento, donde se encaja la boquilla y que se conecta al cuerpo principal. Es un componente crítico que influye drásticamente en la afinación, la respuesta, el color del sonido y la facilidad de emisión. No es una pieza común que se fabrica aquí, así que pienso que estaría bien poder hacerlo porque facilitaría el trabajo a los saxofonistas. Hay muy poca gente que se dedique a fabricar piezas avanzadas para instrumentos buscando otra sonoridad.
-¿Cuál es la fase de construcción o reparación que le resulta más compleja o que requiere una mayor «magia» artesanal?
-Sin duda, el ajuste minucioso de cada instrumento. Ahí es donde se ve el nivel profesional de un luthier bien preparado. Es un trabajo que implica una gran tarea sonora y de afinación. La dificultad reside en que tienes que buscar un equilibrio perfecto entre sonoridad y afinación, que a veces es un verdadero quebradero de cabeza para el luthier. Pero también tiene su recompensa cuando lo consigues.
-¿Cuál ha sido el mayor obstáculo al que se ha enfrentado al abrir el taller de forma independiente en pleno casco urbano de Silleda y más aún en unas galerías comerciales como las de Parque 32?
-Lo primero que tengo que decir que en la comarca no hay mucha gente dedicada a este oficio. De todas formas, quizás el obstáculo más grande con el que me encontré hace ahora unos cuatro meses fue sobre todo intentar formarme para ofrecer una calidad antes de abrir la puerta del taller. Es algo que va muy unido a mí porque es mi sello de identidad. Yo si hago un trabajo tiene que ser bueno y de calidad, sino ni siquiera me pongo a ello. Elegí Silleda para establecerme porque es donde vivo, aunque en realidad soy de Merza, donde toco el saxofón en su Banda Artística.
-¿Cómo hace para compaginar su taller de luthería con su trabajo de mecánico de automóviles?
-Cuando salgo de trabajar en Celtamotor me voy para mi taller de reparación de instrumentos hasta altas horas de la noche. Por ejemplo, salgo ahora a las cinco y mínimo hasta las once de la noche estoy inmerso en el taller haciendo todo tipo de trabajos encargados. Incluso los fines de semana porque es algo que me gusta mucho hacer.
-¿Por qué eligió el saxofón como instrumento favorito entre todos los que podría tocar en Merza?
-Es una historia muy bonita. El saxofón fue un instrumento que siempre me llamó la atención desde pequeño. Pero todo empezó porque había un señor que vivía puerta con puerta en Merza que tocaba el saxofón y era una persona muy apreciada en mi familia. Me quería mucho además. Me acuerdo que cuando me dejaran el primer saxofón que toqué me fui corriendo junto a él para enseñarle que ya tenía uno. Desgraciadamente, ya murió pero siempre recordaré todo aquello.
-¿Qué tipo de clientela está teniendo en estos primeros meses?
Vamos poquito a poco. Este es un trabajo donde el boca a boca funciona muy bien. La luthería no es un negocio que abres y tienes clientes a montones porque es mucho más tranquilo. Se trata de que la clientela acabé contenta para que pueda repetir y se contagie la buena fama.
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