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Aniversario

Cien años de apetito vital

Matilde Novo López sopló ayer cien velas en la residencia As Dores de Lalín con la misma energía con la que antaño dominaba las pistas de baile. Natural de Narón y ferrolana de corazón, esta centenaria de salud envidiable y excelente apetito celebró su siglo de vida rodeada del cariño de los suyos y autoridades locales.

Matilde Novo López, ayer, celebrando su siglo de vida junto a familiares y autoridades en As Dores. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Matilde Novo López, ayer, celebrando su siglo de vida junto a familiares y autoridades en As Dores. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Lalín

A sus cien años recién cumplidos, Matilde Novo López encarna esa vitalidad incombustible que a veces parece exclusiva de las tierras gallegas y de sus mujeres. Natural de Narón, aunque con una vida forjada en el bullicio de Ferrol, esta centenaria ha encontrado su lugar de calma en la residencia As Dores de Lalín, donde ingresó el 11 de julio de 2022. Su llegada al corazón de Deza no fue inmediata; antes, Matilde y su familia recorrieron un largo periplo por centros de As Somozas, Cedeira, en la provincia de A Coruña, y Alfoz, en la de Lugo, hasta dar con el hogar definitivo. Hoy, tanto ella como los suyos se muestran «moi contentos» con una estancia que le ha devuelto la estabilidad tras quedar viuda en el año 2015.

Mujer de casa de toda la vida, según su propio hijo, Matilde destaca por una salud envidiable y un carácter que su vástago define, ante todo, por la flexibilidad. Esa capacidad de adaptación es la que le permite hoy disfrutar de su día a día con una sonrisa, siendo conocida en la residencia por su excelente apetito y su fama de «comilona», síntoma inequívoco de su fortaleza. Pero si algo definió a Matilde en sus años mozos fue su pasión por la fiesta; «gustáballe ata o tanto», recuerda con nostalgia su hijo al hablar de su faceta más bailona. Aunque ahora se desplaza en silla de ruedas, lo hace estrictamente por seguridad, pues su espíritu conserva la misma energía que cuando llenaba las pistas de baile.

La celebración de su siglo de vida fue un acto de reafirmación vital celebrada en una nueva sala de visitas junto al comedor del geriátrico lalinense que sigue en plena expansión de sus dependencias, aunque con el contrapunto agridulce de la ausencia de su hija, que no pudo asistir al cumpleaños debido a sus propios problemas de movilidad. Pese a ello, el entorno de As Dores se vistió de gala para homenajear a una mujer que, tras una vida de trabajo y cuidados domésticos, sigue demostrando que la longevidad es un arte que se saborea mejor con buen humor y un buen plato en la mesa. Representantes de la Asociación para a Protección de Anciáns de Lalín e da súa Comarca (Apalc) como Manuel Gómez y Julio López y del Concello de Lalín (Paz Pérez y Avelino Souto) también quisieron arropar a esta naronesa en un día tan especial. La teniente de alcalde lallinense, Paz Pérez, fue la encargada de entregarle un ramo de flores en señal de felicitación en presencia de su hijo y nuera.

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