Entrevista | Carlos Taboada Calvelo Monitor de natación y socorrista
«Cuando un niño te abraza y llora porque te vas, no hay palabras para describirlo»
Tras dos décadas como monitor y socorrista en la piscina climatizada de A Estrada, este santiagués se despide para iniciar una nueva etapa cerca de casa. Estos últimos días continúa recibiendo el cariño abrumador de la gente del entorno

Carlos, en el que fue su lugar de trabajo los últimos 20 años. / BERNABÉ/JAVIER LALÍN
Carlos Taboada pone fin a una etapa de 20 años en la piscina climatizada municipal de A Estrada. Llegó para cubrir unas horas como monitor de natación y se marcha dos décadas después, convertido en uno de los rostros más reconocibles de la instalación.
—¿Cómo terminó recalando en la piscina de A Estrada?
Soy de muy cerca, de Santiago. El primer contacto surgió a través de una compañera con la que había estudiado y que trabajaba aquí entonces. Me ofrecieron empezar con unas horas como monitor de natación, y poco a poco fui asumiendo más responsabilidades hasta completar la jornada. Luego trasladé mi residencia y viví aquí muchos años. Con el tiempo, acabé sintiéndome como uno más del pueblo.
—¿Recuerda algo de aquel primer día hace 20 años? ¿Imaginaba que llegaría a quedarse tanto tiempo?
Claro, me acuerdo perfectamente, pero ni por asomo pensaba que iba a estar veinte años. Al principio entras con mucha ilusión, porque siempre me encantó trabajar con niños, pero crees que será algo provisional. Y luego sin embargo se terminó convirtiendo en casi en mi vida entera. He pasado de los 27 con los que llegué a los 47 aquí dentro; es un etapa larga.
—Empezó como monitor de natación, pero también lo compaginaste con funciones de socorrista o de entrenador. ¿Cómo ve la evolución de las instalaciones de la piscina en este tiempo?
La evolución de las instalaciones fue increíble, ahora mismo no tiene nada que ver con lo que había cuando empecé. Por aquel entonces no había gimnasio, sala de actividades, zona de spa... No existía nada de esto. Gracias a la gestión de la empresa actual, el complejo creció muchísimo. Se implementaron nuevas metodologías y servicios que antes eran impensables.
—En este tiempo años habrá visto pasar a cientos de alumnos. ¿Cambió el perfil de sus pupilos o el estilo de las clases, o se mantiene con el paso del tiempo?
La base al final es la misma, que es básicamente enseñar a nadar. Pero uno también tiene que evolucionar, adaptarse a nuevas metodologías y a los tiempos. Lo que más cambia es la gente. Los niños de ahora no son como los de hace veinte años, que es normal, pero es que cada generación es distinta. Lo llamativo es que empecé dando clase a niños de 3 años que hoy tienen 23. Algunos todavía me saludan y se acuerdan de mí, ahí es cuando realmente me doy cuenta del paso del tiempo (risas).
—Imagino que estos días estarán siendo especialmente emotivos para usted por la despedida.
Bueno, sí, la verdad es que estos días están siendo un poco emocionales, y eso que yo ya soy bastante emotivo. Pero sí, porque al final no te das cuenta, pero estos últimos días estuve recibiendo un montón de muestras de cariño que yo no pensaba ni imaginaba que me mereciera. Pero sí, la verdad es que tengo que reconocer que fueron un montón de mensajes, pero no solo de compañeros, también de los jefes, de todos los alumnos que fueron pasando por aquí, de gente que hace muchos años que vino. El otro día mismo me escribió una señora que le di clase cuando empecé. Luego lo dejó y lleva un montón de años sin venir. Pues vio la noticia, se acordó de mí y me escribió. Toda la gente se está portando increíble.
—¿Y cómo reaccionaron sus compañeros cuando comunicó la decisión de marcharse?
Siempre les dará pena que marche por los años que llevo, pero en el fondo se alegran por mí. En el caso de Ana Lois, que fue mi encargada durante muchos años, su reacción fue de auténtica alegría. Al final están contentos porque pase a vivir otra nueva etapa y que evolucione, y eso me reconforta mucho.
—¿Qué fue lo que motivó ese cambio tras tantos años?
La vida también son etapas. Después de muchos años viviendo en A Estrada, hace dos que regresé a Santiago. Vivo con mi pareja y vamos a tener un hijo pronto, y necesitaba estar más cerca de casa. Toda mi vida está en Santiago ahora.
—¿Seguirá vinculado al equipo máster del CNS?
Esa es la parte que me queda ahora y que voy a disfrutar más si cabe que antes. Es mi manera de seguir viendo a la gente de la piscina. Vendré a nadar de vez en cuando y a los entrenamientos de los sábados. Me daría mucha pena cortar la relación de golpe después de tanto tiempo en A Estrada.
—¿Con qué se queda de estos veinte años?
Pues me quedaría con la sensación de que algo tuve que hacer bien, porque muchísima gente me mostró su agradecimiento, pero cuando un niño te abraza y llora porque te vas, eso no se puede describir con palabras, es increíble. Solo puedo dar las gracias a todo el mundo por el cariño recibido.
Suscríbete para seguir leyendo
- Álex Calvo, vigués residente en Dubái: «Lo único que escuchamos son ruidos, como fuegos artificiales»
- Vigo cierra al tráfico Torrecedeira desde y hacia Praza da Industria por la reconstrucción de un pozo
- La RFEF contempla más renuncias de sedes para el Mundial 2030: Vigo y Valencia ganan enteros para estar presentes en la cita
- Una persecución nocturna acaba con un coche policial volcado en un solar en Pontevedra
- El ataque de un perro Shar pei en Vigo suelto y sin bozal deriva en una indemnización de 13.400 euros
- Oportunidad de negocio por 85.000 euros: se vende albergue en el Camino de Santiago
- Siete empresas compiten con Vitrasa por el nuevo contrato del autobús en Vigo de 468 millones de euros: Alsa, Arriva o la lusa Barraqueiro
- Un hombre muere en plena calle en Chapela