Una empresa familiar
De un bajo en la rúa Muíño a referencia internacional: 50 años de Aluminios Campos
En el año 1969 Luis Campos puso en marcha en el bajo de su casa un pequeño taller donde hacía ventanas de hierro. Ese negocio fue el germen de Aluminios Campos, una empresa que acaba de inaugurar una nueva fábrica con cerca de 4.000 metros cuadrados desde la que trabaja para firmas de nivel internacional

Jose Luis y Javier Campos posan a la entrada de su fábrica en el polígono de Toedo, junto a esculturas metálicas de hormigas. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN
Hace tiempo que Aluminios Campos ya no se llama así, aunque nada de lo que hagan hará que los estradenses acepten el cambio de nombre. «Llegó un momento en que decidimos cambiarlo porque realmente ya casi no hacemos carpintería de aluminio como antes. Fuimos evolucionando hacia la creación de piezas de metal de todo tipo», explica Javier Campos, responsable de la firma junto a su hermano Jose Luis. Ahora son AC Metalistería, un nombre que les permite englobar todos los aspectos que abarcar su fábrica ubicada en el polígono de Toedo. A las puertas de esta nueva y ampliada construcción nos recibe el propio Javier Campos para guiarnos en un paseo por los cerca de 4.000 metros cuadrados en los que se trabaja no solo a nivel nacional sino también internacional.
Esta historia comienza sin embargo hace muchos años, concretamente en 1969, cuando Luis Campos creó en el bajo de su vivienda ubicada en la rúa Muíño de A Estrada un pequeño taller de aluminio. Lo hizo después de varios años trabajando en el País Vasco, que le sirvieron para aprender y para juntar algo de dinero con el que montar su propia carpintería. Inicialmente hacía ventanas de hierro, aunque luego dio el salto al aluminio, realizando tanto ventanas como portales. Allí fue donde Javier y Jose Luis aprendieron el negocio del que acabaron tomando el testigo. «Tuvimos obreros emblemáticos. Algunos de ellos ya no están aquí pero sí me gusta recordarlos porque son la esencia de lo que somos. Tanto mi hermano como yo aprendimos con gente como José Mera Fariña, Ventura Porto Vila, Maximino Carretero, que todavía sigue con nosotros, Fernando Agra, Fernando Vinseiro y muchos más que nos ayudaron a impulsar todo esto, especialmente con nuestros encargados Antonio, Víctor y Alberto», afirma Javier Campos, emocionado por el recuerdo.

La nueva maquinaria láser les permitirá entrar en sectores como la creación de carrocerías. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN
La empresa fue evolucionando, tanto a nivel de mercado –encontrando nuevos clientes a nivel nacional– como de espacio, ampliando el bajo inicial en la rúa do Muíño. «Al principio teníamos la fábrica en el bajo de una casa de dos pisos. Luego mi padre hizo contra casa al lado, donde seguimos viviendo, y amplió la fábrica hacia el otro bajo. Allí tendríamos unos 200 metros cuadrados y con el otro bajo tendríamos unos 500», analiza el empresario estradense.
Hace nueve años, ya con los dos hermanos al frente, Aluminios Campos decidió que era el momento de expandirse, y creó una nueva nave en el polígono de Toedo con 1.500 metros cuadrados. Ahora, acaba de estrenar una ampliación para llegar a los 4.000. El gran avance, además del espacio, viene sin embargo de la maquinaria. «Tenemos una parte de maquinaria normal, de soldadura, aunque nosotros apostamos por la soldadura láser porque nos va muy bien. Somos el taller de Galicia que más máquinas de ese tipo tiene. Ahora montamos también un robot de soldadura que es único en Galicia», nos explica Campos mientras un trabajador realiza radiadores que pronto se instalarán en la cárcel de A Lama. La idea sin embargo es que este robot pueda utilizarse en un nuevo proyecto para crear carrocerías de coches de deportivos o de competición.

De un bajo de la rúa Muíño a empresa internacional
«Nosotros estábamos muy enfocados a trabajos para Inditex, Zara, de escaparatismo, y también para mobiliario de hoteles. Ese tipo de trabajo tiene sin embargo una fluctuación muy alta. A veces se acumula tanto que no damos hecho y otras veces cae y hay poco. Eso nos llevó a diversificar tipo de clientela, con nueva maquinaria que nos permite por ejemplo trabajar para automoción. Ya trabajamos por ejemplo para Navantia, creando antenas», nos cuenta Campos mientras nos enseña otro de los nuevos «juguetes» que atesora Aluminios Campos. Se trata de dos maquinas de corte láser de gran potencia y precisión.
Para Inditex la firma realiza escaparates para todo el mundo pero ahora mismo también trabajan para firmas como Máximo Dutti, Adolfo Domínguez, el grupo STL, que desarrolla a nivel internacional las marcas Purificación García y CH Carolina Herrera. «Hacemos montajes de todo tipo en aluminio, acero, hierro latón... cualquier metal que necesiten».
En su expansión internacional Aluminios Campos apostó por una nueva y amplia instalación en la que trabajan 43 empleados, aunque la intención es, una vez estrenada la nueva nave, puedan duplicar esa cantidad. El objetivo en dos o tres de años es estar funcionando con dos turnos con más gente cada uno. «Es un paso adelante a nivel de instalaciones pero también de personal y de negocio», sentencia.
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