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Espacios públicos

La plaza olvidada de A Estrada

A Estrada lleva años modernizando sus calles y plazas, una reforma que, sin embargo, ha dejado atrás un céntrico espacio al que se le notan los años y que no invita como punto de encuentro y esparcimiento

La gran isleta de contenedores creada en la plaza hace que algunos dejen voluminosos en la zona. | L.D.

La gran isleta de contenedores creada en la plaza hace que algunos dejen voluminosos en la zona. | L.D.

A Estrada

A Estrada lleva años reordenando y modernizando su casco urbano. Con el objetivo de dar el protagonismo que se merece a los peatones han llegado peatonalizaciones y humanizaciones en diferentes zonas del centro de la villa, una transformación que ha afectado directamente a la mayor parte de sus plazas para convertirlas en punto de encuentro y esparcimiento. Esta planificación fue afectando en diferentes proyectos a la Praza da Feira, a la Praza do Mercado, a la plaza del Concello e incluso a la zona de la Porta do Sol. La última parada de este proceso de reforma de las plazas del casco urbano estradense tiene como objetivo la plaza de la Farola, el cruce de caminos y después rotonda que durante décadas fue el eje sobre el que se desarrollo A Estrada y que dentro de unos meses pasará a ser una plaza peatonal.

La hierba crece entre las piedras en varias zonas.

La hierba crece entre las piedras en varias zonas.

La Farola es sin duda la guinda a un pastel en el que sin embargo llama la atención un descuido. Una de las plazas más céntricas del casco urbano estradense se ha quedado fuera de esta oleada de reformas y, lo que es peor, cada año que pasa presenta una imagen de abandono creciente. Hablamos de la plaza de la iglesia, como se la conoce popularmente, o de la Praza da Inmaculada de manera oficial.

Parte trasera de la iglesia.

Parte trasera de la iglesia.

Según relata Ricardo Terceiro en una de sus muchas «historias de adoquín», hubo una época en la que el cura, Don Manuel Castiñeira, quería arreglar el entorno de la plaza de la iglesia con piedra, mientras que el alcalde proponía hacerlo con cemento. Finalmente fue el primero de ellos el que se salió con la suya, dando un nuevo aire a la zona con el cambio de ubicación de la estatura de la Inmaculada y rodeando el templo de piedra. Cabe destacar que desde aquellos años hasta hoy, esta plaza no ha sufrido prácticamente cambios.

La maleza manda en la entrada a la plaza-

La maleza manda en la entrada a la plaza-

En la actualidad la hierba brota entre las piedras por diferentes puntos de la plaza, mientras que la maleza reina a su entrada. Es una zona que los vecinos han tomado por costumbre ignorar y que es hogar de una colonia de gato callejeros. En la parte trasera de la iglesia se decidió cerrar el lugar de encuentro para jóvenes con la colocación de unas rejas, dentro de las cuales también campa a sus anchas la maleza. A lo largo de la plaza hay jardineras con árboles, aunque en algunas de ellas ya no hay y se han convertido en peligrosas piscinas. El toque final a este cuadro lo ha puesto la dotación de una gran isla de contenedores justo al lado de la iglesia, que hace que se acumulen bolsas y deshechos que no entran en los depósitos, incluyendo voluminosos que se dejan en el lugar.

Pintadas y jardineras sin árboles.

Pintadas y jardineras sin árboles.

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