Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Lucha contra la violencia de género

Recetas de botica contra el machismo

Seis boticas en Deza y cinco en Tabeirós-Terra de Montes forman parte de la iniciativa impulsada por el Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, que ya suma 62 puntos violeta en toda la provincia

Una trabajadora de la Farmacia Madriñán Batán, en Lalín, ante la señal del punto violeta. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Una trabajadora de la Farmacia Madriñán Batán, en Lalín, ante la señal del punto violeta. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

A Estrada

Las farmacias de Deza y Tabeirós refuerzan su dimensión comunitaria con la incorporación de once puntos violeta, con seis en la comarca dezana y cinco en Tabeirós-Terra de Montes. Se integran así en una red provincial que alcanza ya un total de 62 oficinas adheridas de las 437 farmacias que hay, dentro de la iniciativa promovida por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Pontevedra (Cofpo) en colaboración con la Subdelegación del Gobierno.

«Desde el colegio nos planteábamos qué acción podíamos desarrollar para aportar un impacto real en la lucha contra la violencia», explica Beatriz García, presidenta del Cofpo. Ella sitúa el origen del proyecto en una reflexión interna del colectivo: «La detección es el primer paso, pero la pregunta clave que nos hacíamos era: ¿qué hacemos después? ¿A quién derivamos para garantizar una atención segura y adecuada? Y eso fue lo que nos derivó a hacer los encuentros comarcales».

Beatriz García, en el centro, en una de las reuniones comarcales.

Beatriz García, en el centro, en una de las reuniones comarcales. / Cedida

En estos participan farmacéuticos comunitarios y de Atención Primaria, responsables de los Centros de Información a la Mujer (CIM), efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, entre los que están incluidos equipos del sistema VioGén y demás agentes implicados. «Es una forma de ponernos cara y permitir que cada profesional conozca el papel y los recursos que tienen los demás dentro de su propio municipio», resume García.

El papel de la farmacia adquiere así especial relevancia en comarcas con dispersión poblacional y peso rural como Deza y Tabeirós: «Siempre se nos dijo que el farmacéutico es el profesional sanitario más cercano y más accesible, sobre todo en ámbitos rurales», recuerda la presidenta. «Esa proximidad puede facilitar la detección de indicios como ansiedad, estrés o cambios de comportamiento en mujeres usuarias habituales», añade.

La implantación avanza de forma progresiva, y el programa se va evaluando a través del número de establecimientos incorporados, registro de incidencias y comunicación con los CIM. «Por el momento, no constan actuaciones formalmente registradas en la zona», señala Beatriz García. Más allá de la atención puntual, indica que aspiran a que la red contribuya a una mayor sensibilización social. «Muchas víctimas no se dan cuenta de que lo son realmente. De ahí la importancia de visibilizar estos espacios», concluye.

Elena Raviña, responsable de la Farmacia Eirín de A Estrada. | S. P.

Elena Raviña, responsable de la Farmacia Eirín de A Estrada. | / S. P.

Primera línea de ayuda

Este proyecto toma cuerpo en cada botica, y en la Farmacia Eirín de A Estrada, su titular, Elena Raviña (miembro de la junta de gobierno del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra), formalizó la adhesión esta misma semana. «Lo primero es acogerla y escucharla, y después derivarla a alguien que realmente puede intervenir en esa situación», subraya. «Tenemos dos posibles escenarios de actuación. Si se presencia una agresión, la actuación inmediata es avisar a las fuerzas de seguridad. En otros casos, la guía de actuación establece como primer recurso orientarla a acudir al CIM», indica.

En Lalín, en la Farmacia Madriñán Batán, el punto violeta funciona desde el año pasado, y una trabajadora señala que la adhesión respondió principalmente a una cuestión de solidaridad. «Hasta el momento no tuvimos que activar ningún protocolo, pero me imagino que la gente se siente más cómoda, ahora que saben que pueden acudir a nosotros», apunta.

En el ámbito rural, también en Lalín, Miguel Ángel Brea, titular al frente de la Farmacia Brea, se sumó hace unos cinco meses a esta red. La decisión de unirse al programa partió tras la propuesta del Colegio de Farmacéuticos, y desde entonces, no registraron ningún caso, aunque subraya que «mantemos unha vixilancia activa, a maioría da xente xa sabe o que é un punto violeta». En estas comarcas, donde las farmacias suelen ser el servicio sanitario más próximo, el distintivo violeta añade una nueva dimensión a este espacio de confianza para sus clientas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents