Celebración religiosa en minoría
El Ramadán en A Estrada: una tradición que busca mayor visibilidad e integración en la comunidad local
La comunidad musulmana celebra estos días una de sus tradiciones más importantes. Desde el pasado 18 hasta el próximo mes de marzo el ayuno y la oración se vuelven los pilares de la vida de este sector de la población. Sin embargo, esta práctica implica muchas cosas más, y sobre ello nos hablan dos vecinos de A Estrada y Silleda

La estradense Sana Chefaoui, junto a su familia, ante la mesa lista para la cena. | BERNABÉ/ JAVIER LALÍN
La comunidad musulmana residente en A Estrada celebra estos días el mes del Ramadán. Desde el pasado miércoles 18 de febrero hasta que vuelva a verse la siguiente luna creciente, aproximadamente el próximo 18 de marzo, los habitantes de la zona que realizan esta práctica deberán mantener ayuno desde que sale hasta que se pone el sol. Pero no solo eso.
Pese a que la comunidad musulmana crece anualmente en los concellos de la comarca, como es el caso de A Estrada, la sociedad local todavía no está lo suficientemente familiarizada con esta tradición, tan importante para sus vecinos. Por ello, tanto Sana Chefaoui como Adib Aljabali se han ofrecido a explicarnos un poco mejor en qué consiste el Ramadán y por qué resulta fundamental darle visibilidad para mejorar la integración de un sector de la población cada día más elevado.
Sana Chefaoui comparte: «Efectivamente, durante el Ramadán no comemos ni bebemos desde el amanecer al atardecer, pero es mucho más que eso. Para nosotros es un momento de reflexión, de acercarnos a Allah, nuestro dios, de cultivar la paciencia y demostrarnos que podemos ser mejores personas». «Esta celebración es una de las más importantes de nuestra religión, se celebra durante el noveno mes del calendario islámico, que es lunar y varía cada año. Durante esos treinta días, aproximadamente, nada puede entrar en nuestro cuerpo. No se trata solo de no beber o comer, sino de no fumar, no mascar chicle, no mantener relaciones sexuales... para las personas ajenas a nuestra religión puede parecer un sacrificio muy grande, pero para nosotros es incluso un momento de relajación».
La hora en la que comienza y remata el ayuno cada día depende, como se mencionaba anteriormente, del ciclo del sol. Por ejemplo, este mes amanece en torno a las 06.45 horas y atardece en torno a las 19.15. La jornada completa se organiza en torno a esto. Así, las personas que celebran el Ramadán se despiertan en torno a las seis de la mañana para realizar una comida ligera llamada Suhoor antes de comenzar el ayuno. No se vuelve a ingerir alimento hasta después del atardecer, en el que es típico beber una sopa llamada harira, hecha con tomate, legumbres y especias.
Otra cuestión fundamental del Ramadán es la oración. Si bien se mantienen las cinco obligatorias –Fajr (amanecer), Dhuhr (mediodía), Asr (tarde), Maghrib (puesta de sol) e Isha (noche)–, se incrementa la devoción con rezos especiales nocturnos como el Tarawih tras el Isha y largas oraciones en las últimas diez noches, especialmente en la noche 27, asociada a Laylat al-Qadr, cuando muchos fieles rezan y recitan el Corán durante gran parte de la noche, ya que se considera que esto puede cambiar su destino. En A Estrada, los varones suelen acudir a la mezquita del número 52 de la Avenida Benito Vigo, mientras que las mujeres se quedan en casa.
«En A Estrada solo hay una mezquita y es muy pequeña, en el islam el templo se divide en una zona reservada a los hombres y otra a las mujeres, pero aquí solo acuden los hombres porque no hay espacio para crear ambas áreas. Nos gustaría que hubiese otra mezquita para mujeres en el futuro», lamenta Sana Chefaoui. Ella considera que vivir el Ramadán en un lugar ajeno a esta tradición resulta complicado por varias cuestiones logísticas. «La fiesta de despedida, el Eid al-Fitr, es festivo en los países islámicos. Aquí debemos pedir el día en el trabajo y no siempre te lo dan. Para estas cosas sí sería positivo que existiese más empatía con nuestras tradiciones».

Adib Aljabali, en su barbería de la calle Calvo Sotelo. | N.C.
Con ella concuerda Adib Aljabali, residente de Silleda que regenta una barbería en las Galerías 2000 de A Estrada. Él traslada: «En los países que practican el Islam el Eid al-Fitr dura tres días y son festivos. No se trabaja, te juntas con la familia, con los vecinos, es un momento para celebrar en comunidad como ocurre en la religión católica con la Navidad». Además de su barbería, el silledense de procedencia palestina también cuenta con la tienda de alimentación Gaza, en la Travesía Benito Vigo, y afirma que estos días ya se nota el aumento de trabajo debido a la preparación para el banquete de despedida del Ramadán. «Dentro de las posibilidades de cada uno, después de este proceso juntarnos, vestir ropa nueva, cortarse el pelo y hacernos regalos es una forma de premiarnos y reconocer nuestro esfuerzo», dice.
Asimismo, cabe destacar que existen excepciones en la obligatoriedad de la práctica. Por ejemplo, están exentos los niños hasta que llegan a la pubertad o las niñas antes de su primera menstruación. Tampoco tienen que hacerlo las embarazadas, las personas mayores o aquellos con enfermedades crónicas como la diabetes. Además de acercarse a Allah, el Ramadán es una forma de acercarse a uno mismo y conocer su propia fortaleza. Aunque a veces el esfuerzo es mayor que otras. Por ejemplo, no es lo mismo realizar el ayuno ahora, en febrero, con días cortos y fríos, que en verano, con muchas más horas de sol y temperaturas altas.
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