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Sanidad

Medio año para saber si es cáncer

Un lalinense denuncia el colapso del sistema tras esperar por una prueba ante un posible diagnóstico oncológico

Exterior del Centro Integral de Saúde (CIS) de Lalín. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Exterior del Centro Integral de Saúde (CIS) de Lalín. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Lalín

A sus 70 años, un vecino de Lalín que prefiere el anonimato vive atrapado en una cuenta atrás que parece no avanzar en los despachos del Sergas, pero que no se detiene en su organismo. Su calvario comenzó hace más de doce meses, cuando entró en una lista de espera para una cirugía de próstata que nunca llega. Sin embargo, lo que era una espera burocrática se ha convertido en una angustia vital tras los últimos resultados médicos.

«Fai máis dun ano que estou en listas de espera para operarme de próstata. Conozco a varios homes que están na misma historia», relata con la frustración de quien se siente un número más en el sistema. Ante la parálisis de su proceso, decidió tomar la iniciativa con su médica de cabecera para monitorizar su PSA (antígeno prostático específico). Las alarmas saltaron cuando los valores empezaron a subir de forma preocupante. Buscando respuestas que la sanidad pública no le ofrecía con la celeridad necesaria, acudió a la vía privada en la Clínica Deza para consultar con el especialista. El diagnóstico fue claro: urgencia absoluta. «Para abreviar no tempo fun á Clínica Deza para estar co doutor Cimadevila que díxome que tiñamos que pedir unha resonancia inmediatamente. Esto era a principios de setembro. Pideuma el e estamos a finais de febreiro e sigo sen ter noticia de cando me van facer a resonancia».

Seis meses después, el silencio administrativo es la única respuesta. La impotencia aumenta al constatar que el propio personal médico reconoce las costuras rotas del sistema: «Falei co doutor e díxome que o sistema está como está». Este lalinense es consciente de que su nombre es sólo uno entre muchos: «Estou seguro de que o meu caso súfrenno un montón de homes en toda Galicia», asegura.

Lo que está en juego no es sólo una cita médica, sino la posibilidad de combatir a tiempo una enfermedad donde cada semana cuenta. La pregunta que lanza al aire es demoledora: «Imaxínate que me diagnostican cáncer e quen me recupera a min o tempo perdido?». Mientras los protocolos médicos insisten en la importancia de la detección precoz, la realidad de las listas de espera parece ir en dirección contraria. «Estanche dicindo os especialistas de que isto hai que collelo a tempo e resulta que o sistema nos ten tirados». Sin más opciones sobre la mesa, su próximo paso será acudir a las oficinas del Sergas para intentar desbloquear una prueba que podría ser la diferencia entre un tratamiento a tiempo o un diagnóstico tardío. «O único que me queda e ir ao hospital á Atención ao Paciente», concluye.

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