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Aniversario

40 años bajo la boina

Mediante el signo de la tradición y el sentimiento de hermandad, el Club Amigos de la Boina de Madrid celebró sus cuarenta años de historia en una jornada que convirtió a la capital en el punto de encuentro de delegaciones incluida la gallega

El lalinense Manolo Seixas (tercero por la izquierda) con los «boineros» distinguidos. | MANOLO SEIXAS

El lalinense Manolo Seixas (tercero por la izquierda) con los «boineros» distinguidos. | MANOLO SEIXAS

Lalín

El pasado lunes, Madrid se convirtió en el epicentro de una celebración que trascendió lo meramente formal para transformarse en un sentido tributo a la identidad popular española: el 40 aniversario de la fundación del Club Amigos de la Boina de Madrid. Esta efeméride, que conmemora cuatro décadas de historia, logró congregar en la capital a representantes de diversos clubes de «boineros» de toda España en una jornada marcada por la hermandad, el reconocimiento institucional y la firme voluntad de mantener viva una tradición que une a distintas regiones bajo un mismo símbolo cultural.

Uno de los pilares centrales del encuentro fue el emotivo homenaje rendido a su fundador, el periodista Alfredo Amestoy, figura indispensable para entender la puesta en valor de la boina como elemento representativo de la cultura española. La delegación del Club Amigos de la Boina de Galicia, que desempeñó un papel protagonista en los actos, estuvo encabezada por su presidente, Antón Alonso, y su secretario, Manolo Seixas, quienes viajaron acompañados por destacados miembros de la entidad como Ángel Niño, Elia Picardo, Javier Saguar y Silvia Catoira para respaldar esta señalada fecha en la capital.

Durante la ceremonia institucional, el club gallego reforzó los vínculos de unión nacional al hacer entrega de insignias y diplomas de «Socios de Honra» a los líderes de los colectivos asistentes. Recibieron este reconocimiento Ángel Manuel García y José Carlos Toledano, por parte del club madrileño; José Manuel Auñón, de Cuenca; Rafael Jiménez, de Benidorm; José Montes, de Denia; y Josemi Cuesta, del club de Vizcaya, consolidando así una red de colaboración y defensa de esta prenda tradicional de ambos sexos.

El simbolismo de la jornada alcanzó su punto álgido con el tradicional ritual del «emboinamiento». Mediante esta ceremonia, el Club Amigos de la Boina de Galicia distinguió a personalidades de renombre por su trayectoria y compromiso cultural, integrando en sus filas a José Luis Pardos Aldea, Amando Veiga, José Luis Mur, la polifacética Olga María Ramos y el actor Francisco Ruiz. La festividad concluyó con una comida de hermandad en la Residencia Militar El Alcázar, donde cerca de un centenar de personas celebraron en un ambiente de camaradería la vitalidad de un movimiento que, cuarenta años después, sigue demostrando que la boina es mucho más que una prenda: es una seña de identidad y un motivo de orgullo compartido que continúa ganando adeptos en toda la geografía española, según sus promotores.

Esta conmemoración no solo sirvió para echar la vista atrás y honrar el legado de quienes plantaron la semilla de este movimiento en 1985, sino que funcionó como una poderosa declaración de intenciones sobre el futuro de la entidad. La masiva asistencia y la implicación de las nuevas generaciones de directivos confirman que la boina ha logrado sacudirse los prejuicios del tiempo para posicionarse como un complemento de distinción que combina la elegancia clásica con el arraigo a la tierra. Al finalizar el evento, el sentimiento compartido por los delegados de Galicia, Madrid, Vizcaya y el Levante era de una renovada responsabilidad: la de seguir portando con gallardía una prenda de cabeza que, en un mundo cada vez más globalizado, permite a quien la luce mantener los pies firmes sobre sus raíces y la cabeza protegida por la historia.

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