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Vandalismo

El ‘tramo sucio’ del centro de Lalín

Un tramo sucio es, en la jerga de los rallys, una zona con presencia de tierra o piedras que dificultan la conducción. En el centro de Lalín, y no ocasionado por pilotos de carreras, hay jardines convertidos en barrizales

Parterre destrozado al final de la calle Loriga.

Parterre destrozado al final de la calle Loriga. / | R.L.C.

Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

El desarrollo de la denominada almendra central de Lalín proyecta la humanización del entramado de calles que se extienden desde el Kilómetro 0 con una intervención que también se lleva hasta la Praza de Abastos y su entorno; es decir, las calles Molinera y Rosalía de Castro. Parece que estas actuaciones, incluidas dentro de la estrategia europea de los fondos EDIL, supondrán por fin el desarrollo de un modelo urbano con mayor protagonismo para los peatones.

Uno de los elementos orgamentales afectados. | R.L.C.

Uno de los elementos ornamentales afectados. / | R.L.C.

El núcleo urbano de la capital dezana cuenta ahora con solo dos espacios públicos puramente peatonales: la Praza da Igrexa y la calle Colón, pues tanto Principal como Loriga solo se cierran al tráfico los fines de semana o cuando se celebra algún evento que requiere el corte de la arteria urbana a partir de la que creció Lalín décadas atrás con una carretera nacional como eje. Tanto Loriga como Principal cuentan con aceras anchas y carriles de circulación en plataforma con elementos ornamentales como parterres que, sumados a las plazas de carga y descarga, han minimizado ya los espacios destinados a estacionamiento. Es en la práctica, un avance de lo que se avecina, todavía con las dudas de si estas dos rúas mantendrán a diario la circulación.

Mientras tanto coches y parterres no son capaces de convivir y buena parte de ellos están destrozados por conductores que, al realizar maniobras de estacionamiento, suben sus vehículos encima de las zonas ajardinadas. El color verde, máxime después de tantas semanas de precipitaciones, se transforma en un marrón propio de un lodazal con marcas de neumáticos que muestran una pobre imagen del centro de la villa, dos calles por las que los fines de semana transitan también muchos visitantes para disfrutar con el plato rey de la gastronomía, su apreciado cocido.

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