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Camiño da Geira

Donde el peregrino mide sus pasos

El itinerario de peregrinaje que parte de Braga y recorre A Estrada cuenta con varios tramos que presentan deficiencias, como mala señalización, firmes difíciles, malez o vertidos de basura

El camino, con lodazales y superficie irregular.  |

El camino, con lodazales y superficie irregular. |

A Estrada

El Camiño da Geira e dos Arrieiros, una de las rutas jacobeas que más ha crecido en popularidad en los últimos años, presenta un preocupante estado en algunos de sus tramos a su paso por el municipio de A Estrada. Pese a que en 2025 se consolidó como la opción preferida por los peregrinos que partían desde Braga, la falta de mantenimiento y la aparición de vertidos incontrolados empañan la experiencia de quienes recorren este itinerario histórico.

Vertidos en Figueiroa. |

Vertidos en Figueiroa. |

Uno de los principales problemas detectados es la deficiente señalización en determinados puntos, lo que genera confusión entre caminantes, especialmente en cruces de pistas forestales. A ello se suma el estado de algunas vías, cada vez más asilvestradas, con maleza que invade el trazado y reduce el espacio transitable. En varios tramos, el firme resulta irregular y difícil de transitar, con zanjas, piedras sueltas y acumulaciones de restos vegetales.

Una de las señalizaciones, en avanzado deterioro en San Pedro de Parada. |

Una de las señalizaciones, en avanzado deterioro en San Pedro de Parada. |

Las intensas lluvias de los últimos meses no han contribuido a mejorar la situación. En el tramo que atraviesa la parroquia de San Pedro de Parada, el camino presenta una superficie enlodazada que dificulta el avance. El barro cubre amplias zonas y la vegetación, crecida sin control, estrecha el paso hasta obligar a los peregrinos a extremar las precauciones o buscar alternativas improvisadas.

La situación se agrava en Figueiroa de Abaixo, donde vecinos y transeúntes denunciaban recientemente la presencia de vertidos de basura y residuos de todo tipo en el entorno del camino. Entre los desperdicios se encuentran electrodomésticos, plásticos, restos de obra como ladrillos y fragmentos de uralita, además de escombros y otros materiales abandonados en cunetas y montes próximos.

Quienes recorren el Camiño da Geira destacan su belleza paisajística, la tranquilidad de sus parajes y la escasa masificación en comparación con otras rutas jacobeas. Sin embargo, también coinciden en señalar carencias evidentes en la conservación y mantenimiento de algunos tramos. Una intervención coordinada que refuerce la señalización, mejore el firme y erradique los vertidos resultaría clave para preservar el atractivo y la dignidad de esta ruta histórica, que podría convertirse en un gran motor turístico y económico para el municipio.

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