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Consecuencias de las borrascas

Los temporales aumentan la demanda de albañiles por goteras y filtraciones

El sector sufre un repunte de trabajo, que debe posponer hasta primavera debido al mal tiempo | Recomienda realizar mantenimientos en verano

Operarios en el centro de salud de Oca, con problemas de goteras este invierno.  |

Operarios en el centro de salud de Oca, con problemas de goteras este invierno. |

A Estrada

El tren de borrascas que está marcando este invierno está apretando las agendas del sector de la albañilería y la construcción, con un aumento de avisos relacionados principalmente con goteras, filtraciones y humedades en viviendas. El mal estado de tejados y fachadas, unido a las lluvias persistentes y al viento, está provocando que muchas comunidades y particulares recurran estos días a empresas especializadas, aunque gran parte de las reparaciones deberán esperar hasta la llegada de la primavera.

Desde Blycar C.L., en A Estrada, explican que este repunte de trabajo entra dentro de lo habitual en esta época del año. «Hay un pico de trabajo pero es el mismo que ocurre todos los años al llegar el invierno y la lluvia. Es cierto que estos dos últimos meses ha habido más temporales sucesivos de los que acostumbramos a ver, pero los problemas que sufren las viviendas son siempre los mismos y se deben principalmente a la falta de mantenimiento». En este sentido, apuntan que la demanda se concentra cuando el frío ya está encima: «La gente se acuerda de que tiene un tejado en mal estado o una chimenea sin limpiar cuando llega el frío».

La empresa estradense insiste en que muchas de estas situaciones podrían evitarse con mayor previsión. «Si hubiese más antelación y previsión, podrían gestionarse estas cuestiones ya en los meses de verano», señalan, recordando que las prioridades cambian con las estaciones: «Cuando llega el calor nos acuerdan las piscinas, y durante el invierno los tejados y las chimeneas».

Sin embargo, la sucesión de temporales complica la intervención inmediata. La mayoría de las reparaciones requieren trabajos en altura o en fachadas, algo inviable mientras persisten las lluvias. «Tenemos que irnos a primavera, hasta que no llegue el buen tiempo no podemos hacer nada», advierten desde Blycar.

Un diagnóstico similar trasladan desde Cutrín Castro, también en A Estrada, donde subrayan el efecto combinado de agua y viento. «Los temporales afectan a las viviendas, especialmente a fachadas y tejados. Además no solo estamos teniendo mucha lluvia, sino también viento, y esa combinación hace que el agua pueda entrar por cualquier parte». La falta de mantenimiento, añaden, es uno de los factores clave: «Estamos hablando de edificios de 40 y 50 años, que ya tienen deficiencias evidentes».

Actualmente, muchas actuaciones quedan aplazadas. «Estamos posponiendo las reparaciones menos urgentes para primavera, solo atendemos casos graves, ya que hay gente que directamente le llueve en cama», explican. El resto de trabajos deberá esperar a que lleguen jornadas secas y soleadas, aunque incluso entonces surgen dificultades: «Cuando ya no llueve y se seca la estructura, a veces es difícil identificar la fuente de la filtración».

A esta situación se suma otro problema estructural: la falta de mano de obra. Ambas empresas coinciden en que las listas de espera no dependen únicamente del volumen de avisos, sino de la escasez de personal disponible. «Tenemos mucho trabajo y listas de espera de hasta un año, o incluso año y medio», señalan desde Cutrín Castro, una visión compartida por Blycar, donde indican que parte de esta carencia se está cubriendo con trabajadores extranjeros.

La misma lectura se repite en otras comarcas, como Deza. En Árela Lalín también han proliferado las llamadas por humedades y goteras, incidencias que tampoco podrán resolverse hasta que el tiempo se estabilice. Todo apunta, por tanto, a una primavera marcada por la saturación de encargos, en un contexto en el que el sector insiste en la importancia de anticiparse: realizar revisiones y labores de mantenimiento durante el verano puede ser clave para evitar urgencias cuando regresen las lluvias del invierno.Las empresas recomiendan, en definitiva, no esperar a las primeras gotas.

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