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Entrevista | José Antonio Fondevila García Pintor y escultor

«En vez de pintar lo que veo, lo real, ahora tengo tendencia a pintar ideas»

El Concello de Silleda inaugura mañana la exposición permanente de obras donadas por el artista local José Antonio Fondevila García

La muestra reúne una selección representativa de la extensa trayectoria creativa del creador nacido en Fiestras

Fondevila, ayer, junto algunos de los cuadros de su permanente de Silleda.

Fondevila, ayer, junto algunos de los cuadros de su permanente de Silleda. / BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Silleda

—Siendo natural de la parroquia de Fiestras, ¿qué siente al saber que su obra tendrá ahora un hogar definitivo en la Casa do Concello de su propio pueblo?

Es algo muy especial. Silleda es donde nací y donde vivo ahora. Sin lugar a dudas es mi tierra y me hace muy feliz que se acordasen de mi para una exposición de esta categoría. Aunque también tengo que decir que soy un poco de Lalín. Por eso siempre me gusta decir que soy más bien de la comarca. Date cuenta que casi media vida la viví en Lalín y eso es algo que no hay que olvidar. Así que, soy ante todo un dezano en el más amplio sentido.

—De todas las obras que ha donado al municipio trasdezano, ¿hay alguna que considere el «corazón» de esta exposición por lo que representa para usted?

En realidad no hay ningún cuadro que se pueda decir que es el emblema de lo que se ve. Se trata de parte de una serie, pero no existe ninguna obra que se pueda decir que es representativa del resto de cuadros que se pueden ver. Son obras que más o menos estoy conforme con ellas pero sin más pretensiones. Elegí esta serie en concreto porque me pareció la más adecuada para esta exposición.

—¿Qué criterio siguió a la hora de escoger las piezas que se muestran en esta permanente municipal?

Si te soy sincero, casi ninguno. El objetivo era donar una decena de obras de formato grande, de un metro por un metro la mayoría de ellas, y alguna tiene una dimensión algo mayor. Elegí un lote determinado de pinturas y pienso que son bastantes representativas de lo que es mi trabajo. Son todas pinturas porque quería un poco de homogeneidad en la donación. Entonces, claro, si mezclo una cosa con otra ni es pintura ni tampoco escultura. Fue una decisión personal. No sé si fue acertada o no pero fue así.

—Esta exposición recorre décadas de trabajo. Al mirar atrás, ¿cómo ha cambiado su «sensibilidad onírica» desde sus inicios en 1993 hasta el Fondevila actual?

Cambió bastante, la verdad. Al menos yo lo percibo así porque hay quien me ve en todas las etapas. Yo pienso que uno evoluciona aunque no lo pretenda. Lo hace para bien o para mal pero cambia de manera inevitable. Entonces, últimamente en vez de pintar lo que veo, lo real, tengo tendencia a pintar ideas y lo que se me ocurre, pero desde un punto de vista más etéreo. Menos material. Ya digo que es una visión muy personal de lo que está siendo mi obra de un tiempo a esta parte, pero yo noto que está yendo así y, además, creo que es algo que le pasa a todo el mundo. Evolucionamos con el paso del tiempo y eso es algo que no podemos remediar. En mi caso, pienso que está favoreciendo lo que es mi trabajo artístico.

—Usted comenzó en el arte sin antecedentes familiares. ¿Qué mensaje le daría a alguien que siente esa misma «necesidad interior» de crear pero no sabe por dónde empezar?

Esa sensación de la que me hablas se tiene muchas veces porque en principio tienes alguna idea, después la vas madurando y al final, pues, salen cosas mejores o peores en torno a esa idea inicial que aparece muchas veces sin haberla planeado de antemano. Yo prefiero siempre que sean los demás los que juzguen la obra que plasmas en un lienzo o en una pieza escultórica. A veces, uno acierta y otras, sin embargo, todo lo contrario. Yo lo que pretendo es ser yo mismo y pintar o esculpir lo que me apetece.

—Ha expuesto en lugares como París, Estocolmo o Taiwán. ¿De qué manera cree que el paisaje y la cultura de Silleda han viajado con usted en esos cuadros o piezas?

Es difícil de explicar. Tengo que decir que mi experiencia internacional fue sobre todo a través de mi pintura porque en lo que escultura se refiere mi obra fue a menos sitios. En este sentido, hay que recordar que, por ejemplo, es problemático mandar a América obras de grandes dimensiones y por eso es que mis cuadros fueron más viajeros que mis esculturas. Como sabes, estuve en Miami varias veces, pero no en exposiciones individuales, sino participación en eventos determinados. También recuerdo que estuve en una feria en China con una galería de Barcelona, que fue la que me llevó hasta allí. Además, el año pasado estuve participando en varias exposiciones en Argentina o en Brasil. Con esto quiero decir que es complicado decirte de qué manera la cultura de mi tierra fue la que pude mostrar en distintas partes del mundo. Supongo que como en todas las exposiciones en las que participo, alguien encontrará esa especie de cultura propia de Silleda.

—¿Cómo valora esa experiencia fuera de nuestras fronteras mostrando su trabajo artístico?

Yo creo que siempre es enriquecedor salir de tu entorno habitual y en el caso de mostrar tu trabajo todavía más. Tengo que aclarar que uno no participa en todo lo que le invitan porque incluso he tenido invitaciones para hacer individuales en Estados Unidos. Lo que pasa es que ese tipo de desplazamientos supone un montón de dinero en gastos tanto en lo que al viaje en sí como a la hora de mandar la obra a su punto de destino, por no hablar de los siempre complicados trámites en la aduana. Lo cierto es que una vez que sales fuera y expones lo que haces en pintura o escultura, luego suelen contar contigo, que es algo que agradezco mucho.

Con su obra ya asentada en su tierra natal de Silleda, ¿hacia dónde se dirige ahora su pincel?

—Como te decía antes, ahora estoy en una fase que es la de crear o pintar lo que me apetece en cada momento, sin ir más lejos. Lo que tengo más cerca en el tiempo es la participación en una colectiva de un grupo de amigos de Vigo y Pontevedra, que se va a hacer en el Pazo de Liñares próximamente y que me parece muy interesante. Aparte de este compromiso, tengo que reconocer que no tengo demasiadas cosas pendientes. Voy participando en aquellos eventos que invitan y me ofrecen, pero sin complicarme mucho la vida porque ahora ya estoy como de vuelta de las cosas y ya me da un poco todo igual. Eso no quiere decir que no siga trabajando en aquello que me apetece porque pienso que esa libertad personal también ayuda a la hora de crear.

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