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Galicia recupera las dos esculturas románicas de Carboeiro tras 70 años

Las piezas del monasterio, sustraídas en 1957, llegan al Museo das Peregrinacións gracias a un comodato de diez años prorrogable con el Ayuntamiento de Barcelona

Autoridades de la Xunta y de los concellos de Santiago y Barcelona y el investigador Prado-Vilar posan delante de las esculturas.

Autoridades de la Xunta y de los concellos de Santiago y Barcelona y el investigador Prado-Vilar posan delante de las esculturas. / Xoán Álvarez

Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Silleda

Este viernes, poco después de las 9.00 horas, el Museo das Peregrinacións ede Santiago recibió con honores dos esculturas románicas procedentes del monasterio benedictino de San Lourenzo de Carboeiro, expoliadas durante el franquismo y localizadas desde hace décadas en Barcelona.

Las piezas –un Cristo en Majestad y una talla con los símbolos de los evangelistas San Lucas y San Juan– formaban parte del tímpano de la fachada principal del cenobio, referente destacado del románico gallego.

El regreso se materializa tras un acuerdo entre la Xunta y el Ayuntamiento de Barcelona, propietario de las obras a través del Museu Frederic Marès, que las custodiaba. Adopta la fórmula de un comodato de larga duración: un préstamo de diez años prorrogable por otros diez, lo que garantiza su permanencia en Galicia durante, al menos, dos décadas, con exposición pública en Santiago.

El conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, reivindicó el valor simbólico y patrimonial de la restitución. «Estamos ante un momento histórico no que demostramos que cumprimos coa palabra dada de poñer a disposición de todos os galegos e galegas estas dúas pezas», señaló ante representantes culturales, sociales y políticos congregados a las puertas del museo.

Bajo custodia

Las esculturas permanecerán, por ahora, bajo custodia del Museo das Peregrinacións e de Santiago, donde se exhibirán de forma estable atendiendo a criterios museográficos y de seguridad. Desde la Xunta de Galicia subrayan que el objetivo es mantener en su nueva sede «os mesmos criterios de seguridade, conservación, custodia e exposición que teñen no Museu Frederic Marès».

Detalle de las esculturas.

Detalle de las esculturas. / Xoán Álvarez

En la presentación participaron el concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé, y el director del Museu Marès, Salvador García Arnillas, además del conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y otros responsables de la administración autonómica. Marcé enmarcó el entendimiento como un ejemplo de cooperación institucional: «Responde a un acuerdo entre dos administraciones públicas bajo el principio de lealtad institucional». Y añadió: «Desde un primer momento tuvimos la voluntad de hacer posible un acuerdo satisfactorio para ambas partes».

La alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín, puso el foco en el contraste con otros procesos de recuperación patrimonial que acabaron en los tribunales. Destacó el carácter «ejemplar» del acuerdo entre administraciones y confió en que marque camino para futuras restituciones, citando como referencia el prolongado litigio por las esculturas del Mestre Mateo que estaban en manos de la familia Franco.

Investigación histórica

El expediente que ha permitido el retorno de Carboeiro se apoya en la investigación histórica. El medievalista Francisco Prado-Vilar, que trabajó en la trazabilidad de las obras, sostiene que la clave fue poder concretar el momento de la sustracción y documentar una denuncia de robo fechada en 1957, ya después de que, en 1931, el monasterio hubiese sido declarado Monumento Nacional. Ese dato resultó determinante para sustentar el proceso de recuperación y reforzar la condición de bienes protegidos.

El camino hacia el regreso comenzó hace tres años, con contactos y trabajos orientados a recuperar las tallas del conjunto románico de Silleda. «Desde aquela non desistimos na posibilidade de que as pezas regresasen a Galicia nin no noso compromiso co patrimonio galego», recalcó López Campos.

Las dos esculturas, que se exhiben ya en Compostela, llegan en un contexto de creciente sensibilidad hacia la restitución de patrimonio disperso o enajenado a lo largo del siglo XX. En el acto también se deslizó el deseo de que el acuerdo sirva de precedente para otras reclamaciones, como las columnas románicas del antiguo altar de la Catedral de Santiago que hoy se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional.

Mientras tanto, el retorno abre una nueva etapa para un monasterio que sufrió importantes expolios y conserva hoy el contexto arquitectónico, pero apenas escultura. El objetivo de fondo –compartido por instituciones e investigadores– es que, cuando exista un proyecto museográfico adecuado, las piezas puedan vincularse de forma más directa a su lugar de origen sin renunciar a las exigencias de conservación y seguridad que requieren obras de este valor.

Paula Fernández Pena (centro), durante el acto de ayer en Santiago.

La alcaldesa de Silleda, Paula Fernández Pena (centro), durante el acto de en Santiago. / Xoán Álvarez

«É o primeiro gran paso para a devolución ao seu lugar orixinal»

La alcaldesa de Silleda, Paula Fernández Pena, asistió a la entrega junto a la concejala de Cultura y Turismo, Mónica González Conde, y puso el foco en el camino abierto para completar la restitución: «Hoxe dase o primeiro gran paso para que se cumpra plenamente a devolución destas pezas ao seu lugar orixinal, no Mosteiro de Carboeiro, de onde nunca deberon saír».

Incidió en la dimensión simbólica: «Este regreso non só restitúe patrimonio material, senón tamén o valor cultural e simbólico que estas esculturas representan para todos os silledenses e para o conxunto de Galicia».

Y remató: «A recuperación é unha vitoria compartida, fraguada grazas ao traballo conxunto entre administracións, expertos como Francisco Prado Vilar e institucións culturais. E debe continuar coa aposta pola musealización de Carboeiro para permitir que as pezas volten e conclúa este caso de xustiza patrimonial».

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