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Seguridad vial

La N-541 sigue entre las treinta vías del Estado con mayor riesgo de accidentes

El informe de RACE menciona el tramo desde Boborás, en Ourense, hasta Ventoxo, en Forcarei, y los 15 kilómetros entre Vichocuntín y Viascón

Operativo de rescate tras el accidente mortal del autobús en Pedre. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Operativo de rescate tras el accidente mortal del autobús en Pedre. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

El informe «Evaluación de la accidentalidad en la Red de Carreteras del Estado 2025» de la Fundación RACE incluye, un año más, la N-541 entre los viales con el riesgo más alto de siniestralidad. Los índices de riesgo se calculan en base al número de accidentes mortales y graves que se producen en un tramo concreto por cada 1.000 millones de vehículos-kilómetro recorridos desde 2022 a 2024.

Entre las 30 carreteras con el índice más alto (superior a 90), hay dos tramos de la N-541 que podemos considerar como puntos negros. Uno de ellos arranca en el kilómetro 38, en Brués (en el concello ourensano de Boborás) y remata en el 51,150, ya en tierras de Forcarei. En estos poco más de 13 kilómetros hubo 3 accidentes, uno de ellos con un fallecido. Estos siniestros se saldaron además con 2 personas heridas graves. Su índice de riesgo está en el 100,3, por encima del 95 que presenta otro tramo de esta vía, los casi 9 kilómetros entre ese punto 51,150 y el 59,9, en Ventoxo, en la intersección con la carretera PO-200, que comunica Forcarei y Lalín. En este caso, RACE recuerda que se produjeron dos accidentes, con otros tantos heridos de carácter grave. Entre el centenar de carreteras con riesgo medio-alto o alto de accidentes figura otra vía que atraviesa la provincia: la N-120 a su paso por Ponteareas (con 6 accidentes, 2 de ellos mortales, y un índice de riesgo del 98,1).

Más siniestros en carreteras que en autopistas

El informe de RACE tomó datos de 3.595 tramos de carreteras, con una longitud de casi 26.500 kilómetros, en los que se registraron 3.873 accidentes entre los años 2022 y 2024. Los datos proceden sobre todo de carreteras nacionales (son el 53,5%) del total, seguidas por las autovías, las autopistas y las carreteras multicarril. De todos los trechos analizados, suben los que tienen un riesgo alto (pasan de 162 a 183) y no se debe a fallos humanos, sino a la características de las vías: las intersecciones a nivel o el hecho de tener que invadir el carril contrario para poder adelantar son un riesgo que no se da en las autopistas y autovías. Por eso, las carreteras convencionales y las que tienen una intensidad media diaria de tráfico inferior a los 10.000 vehículos concentran el mayor riesgo de siniestros.

Tráfico pesado

El tráfico pesado, que suele usar más las vías estatales que las de alta capacidad, por las características de esos viales también se enfrentan al peligro de un accidente. En la N-541, entre los kilómetros 66,8 (en Vichocuntín, Pedre, ya en Cerdedo) y el 82, en Viascón hubo un accidente mortal, el del autobús que cayó al río Lérez en la Nochebuena de 2022. Fue en el kilómetro 67,5, provocó la muerte a siete ocupantes y causó heridas graves a otros 2.

Las limitaciones «geométricas» de las vías se combinan, como en este caso, con la meteorología. El informe recalca que «mientras un número limitado de tramos ha experimentado un empeoramiento significativo de sus condiciones de seguridad, consolidándose en niveles de riesgo elevado, una parte más amplia de la red ha perdido margen de seguridad. Este patrón sugiere un deterioro selectivo y no homogéneo de la seguridad vial, concentrado en determinadas infraestructuras, y refuerza la necesidad de priorizar actuaciones tanto correctoras como preventivas». Este consejo cobra más relevancia tras el tren de borrascas que está destrozando firmes, o empeorándolos, desde enero.

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