Servicios en el rural
Nueve de cada diez hogares ya tienen contratos de internet de banda ancha
El porcentaje de altas solo está superado por las áreas de Ourense Central y zonas costeras de A CoruñanAumentan las compras on line, más frecuentes entre los menores de 55 años

Un curso de Cruz Roja para personas mayores sobre el uso de los teléfonos móviles. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Si algo bueno trajo consigo la pandemia fue convertir la aldea en un lugar idóneo para vivir y sobre todo para trabajar... siempre que la conexión a internet lo permitiese. Desde entonces y gracias a planes de las distintas administraciones, las zonas rurales lograron reducir su brecha digital con las ciudades y ahora, en el caso de Deza y Tabeirós-Montes, el 94,3% de sus hogares tienen contratado un servicio de internet de banda ancha. En 2023, la proporción en la zona era del 93,2%, casi un punto menos.
La conexión de alta velocidad permite navegar y transmitir datos de forma más rápida, realizar videoconferencias o tramitar papeleos sin interrupciones. Este servicio se considera ya esencial a nivel autonómico, según señala el estudio «Galicia dixital: a modernización tecnolóxica do rural. Edición 2024», que publicó en diciembre el Observatorio da Sociedade a Información e a Modernización de Galicia. En toda la comunidad, las zonas rurales ya superan el 90% de hogares con internet de banda ancha, y en el caso de nuestras comarcas, su porcentaje solo está superado por el 91,1% de Ourense Central, el 95,6% de Barbanza-Noia o el 95% de A Coruña.
Menos en hogares unipersonales
Es obvio que la dotación o no de internet en una vivienda depende mucho de la presencia en el hogar de jóvenes que la precisan para complementar sus estudios. Por eso, a nivel gallego si hay tres personas o más en la familia, la contratación de red supera el 98%, pero baja al 78,5 si hablamos de hogares unipersonales. El estudio del Osimga indica que en la zona nororiental de Pontevedra, al cierre de 2024, el 82,1% de los hogares del rural disponía de un ordenador, muy por encima del 66,7% del ejercicio precedente. Esa proporción por encima del 80% es similar a la de otras áreas rurales ya mencionadas, como Ourense Central (con un 85,9) y Barbanza-Noia (con un 90,1%).
La presencia de jóvenes explica que en un año aumente la adquisición de ordenadores pero también el uso de otros dispositivos electrónicos como una tablet, un smartphone o un televisor inteligente. De este modo, en el 91,3% de los hogares de la zona es cotidiano el empleo de alguno de estos sistemas, en un porcentaje por debajo del 95,5 % del área rural de Pontevedra y del de Caldas-O Salnés, que rebasa el 96% y lidera a nivel gallego el empleo de estos aparatos. Y su demanda va incrementándose conforme aumenta el nivel de estudios (y por tanto la necesidad de consultar información) de todos los integrantes de la familia.
Sin brecha de género
Además, es la juventud la que lidera las compras on line o las relaciones con la administración. La media de hogares que realizan con frecuencia estos dos trámites ha mejorado en la zona: en 2023 eran 62 de cada 100 familias, y al remate de 2024 la cifra llegó a las 65,6, solo superada por las 66,1 de la comarca lucense de A Mariña. El informe del Osimga detalla que a escala gallega, más del 80% de los habitantes del rural que tienen menos de 45 años ya han empleado el comercio electrónico, y más del 82% ya interactúa con la administración de forma virtual. Pero debemos matizar estos datos: entre los 16 y los 44 años, todos los encuestados emplean internet, en el tramo de 45 a 54 años el porcentaje desciende de forma leve al 97%, y a partir de los 55 años cae al 89. La proporción es todavía más baja, del 63%, en el periodo de edad de los 65 a los 74 años.
Continúa, entonces, la brecha de edad a la hora de emplear internet. Pero el informe del Osimga no detecta una brecha de género, puesto que el 90,6% de las mujeres que viven en una aldea se considera internauta.
Ha mejorado la conexión a internet, su contratación es más accesible a nivel económico y permite a las familias realizar su trabajo, sus estudios o sus compras. Pero aún así, el uso de internet en el rural tiene unos porcentajes inferiores a los de otros puntos de la provincia o de buena parte de A Coruña. ¿Por qué? Porque tenemos menos población. Así, «solo» el 89,3% de los hogares rurales de Deza y Tabeirós-Montes emplea internet, en un porcentaje idéntico al de la comarca vecina de O Carballiño, en Ourense, o al de Lugo Sur, mientras que Caldas, Barbanza y el área metropolitana de A Coruña superan el 93%.
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