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Enrique Marín Couceiro / Carpintero estradense

«En Florida se sorprenden al ver muebles con madera y cuero de verdad»

Desde su pequeño taller, Osso Ebanistería Creativa ha encontrado su mercado en Estados Unidos con su propuesta de mueble de diseño

Quique Marín posa en su taller con el premio que recibió en la Fort Lauderdale Home Design. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Quique Marín posa en su taller con el premio que recibió en la Fort Lauderdale Home Design. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

A Estrada

Quique Marín nos recibe en el taller que su abuelo fundó en el año 1949 en la rúa Catro Camiños de A Estrada mientras pelea con una máquina de corte que, según nos cuenta, lleva tiempo dándole problemas. El carpintero y su máquina se quedan pequeños en una impresionante nave que un día formó parte del importante y pujante sector maderero estradense. Hoy, es el hogar de Osso Ebanistería Creativa, una apuesta adaptada a los nuevos tiempos en los que Quique Marín se centra en el diseño y la creatividad. Esa apuesta le ha abierto las puertas del mundo, encontrando mercado fuera de nuestras fronteras.

-Acaba usted de llegar de la Fort Lauderdale Home Design & Remodeling Show, un evento organizado en Florida, ¿cómo surgió esta participación?

-Yo ya estoy vendiendo bastante en Estados Unidos a través de Marketplace. Ese movimiento me animó a ir a esta feria. Allí parece que el mercado se está moviendo mucho más que aquí. Esta era una feria importante, con unos 400 expositores., más o menos. Todos de diferentes sectores para el hogar.

-¿Cómo fue la experiencia de mostrar sus productos y vender en inglés?

-Aquello es Miami y allí el inglés es algo anecdótico. Sí que había sin embargo decoradores que son de allí que sí que te hablaban en inglés y más al norte, en la feria de Palm Beach, creo que también se habla más. Tengo sin embargo a un amigo que vive allí y que me viene a echar una mano como comercial. Entre él y lo que chapurreamos nosotros, nos fuimos apañando.

-¿Era un evento centrado en decoradores o para público en general?

-Iba con la idea de que era para público en general pero me encontré justo lo contrario. Estaba más enfocada para gente de bienes raíz. No es que sea específicamente para ellos pero sí que, echando cuentas al final, te das cuenta de que hubo pocos clientes en general pero sí tuvimos muchos clientes decoradores, interioristas y personas que se dedican a rehabilitar casas para venderlas ya decoradas. Eso es algo que allí se lleva mucho. Uno de ellos me comentó que el año pasado vendió dos casas en ocho millones de dólares. Con ese precio no le puedes meter muebles de Ikea. Hay que tirar por ahí.

-Se habla mucho del mercado americano como algo bueno pero también difícil de alcanzar. ¿Cómo le ve usted desde su experiencia?

-No creo que sea difícil entrar en el mercado de Estados Unidos. Ya llevo vendidos muchos muebles para allá desde un pequeño taller de A Estrada. No tengo una estructura comercial salvaje. Solo tengo un ordenador. Si eso lo extrapolas a compañías con más posibilidades, también lo pueden hacer y en mayor medida que yo. Compañías como Ramón García o Finsa ya están entrando allí. Lo mío no tiene nada que ver con ellos. Para mí hay más movimiento de mercado allí. Aquí no lo hay o al menos yo no lo encuentro.

-¿Cómo reciben en Estados Unidos el tipo de mueble que usted hace, con un diseño y un carácter especial?

-Se sorprenden al ver muebles con madera y cuero de verdad. Fue algo que me llamó la atención. Lo tocaban y venían a preguntarme. Están más acostumbrados a los sucedáneos. Pero en general a la gente le gustó mucho. Allí creo que no tienen mucho mueble de diseño de este estilo. Es cierto que trabajan mucho con madera, por ejemplo en la construcción. Muchas casas se hacen con madera. Aquí no se podrían construir casas así. Usan mucho pladur con perfilería de madera para las divisiones interiores por ejemplo. Es una forma barata de construir.

-¿Cuánto le tiene que subir de precio a sus muebles para que le compense venderlo en Estados Unidos?

-Más o menos el triple de precio. Está claro que vender allí tiene sus gastos pero también se valora más este tipo de mueble. Mucho más que aquí. Allí hay como una especie de competencia en ver quién tiene lo mejor. Les pasa con los coches, con las casas... algo parecido a lo que pasa aquí con las orquestas en las aldeas, todos quieren tener a la mejor. Lo mismo pasa con los muebles de diseño.

-En su participación en la feria de Florida le dieron incluso un premio al mejor stand.

-Bueno, en el tema del marketing son los mejores. En eso nos dan mil vueltas. Lo que hacen al final de la feria es dar cinco premios. Uno al mejor stand pequeño, otro al stand grande, al más veterano... al final lo hacen por quedar bien. Cuando vas allí lo quieres es vender. Eso es lo importante. El premio te quita una sonrisa pero llenar el espíritu no es suficiente. También hay que llenar el bolsillo.

-¿Tiene previsto volver teniendo en cuenta las buenas sensaciones de esta primera participación?

-Sí, mi idea es volver en mayo y en septiembre. A ver si salen las cuentas. Una es en Miami, otra dos en Fort Lauderdale y otra en Palm Beach. Todo esto surgió porque tengo un compañero que vive en Miami. Es carpintero, un buen carpintero. Hablando con él un día de que estaba vendiendo muebles en Estados Unidos me animó a participar en una feria de estas. Se ofreció a echarme una mano y eso me facilitó mucho la labor. Llegué allí y me dejaron desde furgoneta hasta casa, además de echarme una mano para montar si me hace falta.

-¿Cuántos años lleva usted con el proyecto de Osso?

-Doce años. Todo esto me viene de familia, aunque a mí me aburre mucho lo de hacer cocinas. Ahora todo es muy lineal y con módulos. Debo decir que hago algunas, aunque a amigos que me lo piden pero yo no salgo de A Estrada para hacer una cocina. Al hacer pocas, no me aburro, pero si tengo que hacer más de una ya me vuelve loco esa rutina. Cortar la misma pieza quince veces me pone de los nervios. No doy el perfil para Finsa.

-¿De dónde surgió el nombre de Osso?

-Era el nombre de mi perro. Se empezó llamando La piel de Osso pero me recomendaron quitarle lo de la piel, que no quedaba bien, y se quedó solo en Osso.

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