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«Aumentan las mujeres con cáncer de pulmón a edades tempranas»

Luis Miguel Seijo Maceiras, ayer en el Hospital Montecelo de Pontevedra.

Luis Miguel Seijo Maceiras, ayer en el Hospital Montecelo de Pontevedra.

Pontevedra

¿Qué prevalencia tiene el cáncer de pulmón hoy día?

En España el cáncer de pulmón no es el más prevalente, pero sí es el más letal. Estamos hablando de en torno a 30.000 nuevos casos al año en España, de los cuales la práctica totalidad fallecen.

¿Por qué la mortalidad es tan elevada? ¿Se detecta tarde?

Exacto, es el problema principal porque no hay detección precoz y hay pacientes se diagnostican cuando aparecen síntomas. Hablamos de una 70% en estadios avanzados en el momento del diagnóstico. Eso condiciona mucho el pronóstico.

¿Existe un perfil típico del paciente con cáncer de pulmón?

De momento todavía son más hombres y, en su mayoría, fumadores, en torno al 85% o 90%. Pero el papel de la mujer está creciendo. Eso supone dos problemas: que cada vez hay más mujeres con cáncer de pulmón y que cada vez lo sufren a edades más tempranas y con menos consumo de tabaco.

Si la mayoría de los casos llegan avanzados, ¿qué tratamientos existen para ellos? ¿es la inmunoterapia la salida?

Justamente, la curación normalmente es con cirugía o radioterapia para tratarlo localmente. Pero como la mayoría de los casos están en estadio avanzado, la gran revolución en cáncer de pulmón ha sido la inmunoterapia, que ha conseguido que la supervivencia en esos supuestos suba de un 3% en cinco años a un 20%. Aún así, el 80% de las personas con estadio avanzado que pueden ser tratadas con inmunoterapia no sobreviven a los cinco años.

Usted dirige un programa de cribado en Navarra. ¿Se están aplicando cribados en la sanidad pública española?

Empieza a haber algo. Nosotros llevamos más de 25 años casi haciendo un cribado de cáncer de pulmón en la Clínica Universitaria de Navarra, en el contexto de un proyecto internacional. Hemos iniciado el proyecto Cassandra, un piloto nacional con hospitales públicos y ahora mismo están reclutando 16 hospitales. Además, hay diferentes iniciativas públicas, por ejemplo la gallega, que acaba de iniciar un proyecto piloto tras una pequeña experiencia previa, y también hay proyectos en Madrid, Cataluña y otros centros. Algunas de estas iniciativas están vinculadas a ensayos clínicos o estudios internacionales. Pero como proyecto nacional de cribado único en España no hay. Sí hay un proyecto de asociaciones de pacientes y algunos hospitales participantes.

Es decir, que anticipar el diagnóstico puede suponer la supervivencia...

En nuestra cohorte internacional, en la que participan 30.000 españoles de 90.000 personas cribadas, en más de 1.200 cánceres de pulmón la supervivencia es del 81%. Es abismal la diferencia entre un 20% de supervivencia y el 80%, en el contexto de un programa de cribado.

Siempre que se habla de cáncer de pulmón aparece el tabaco. ¿Echa de menos campañas preventivas en este sentido?

Es un tema peliagudo, porque a veces se contrapone la prevención primaria con la secundaria , pero para nosotros son parte integral de esta patología. Tenemos que hacer prevención primaria consiguiendo que la gente deje de fumar y secundaria detectando los cánceres antes de que sea demasiado tarde con el programa de detección precoz. Para nosotros, en el proyecto Cassandra, por ejemplo, el acrónimo significa cribado de cáncer, cesación tabáquica y valoración respiratoria. Aunamos prevención primaria con secundaria. De momento tenemos un 40% de abstinencia al año de haber entrado. Es muy positivo, porque es muy raro encontrar un porcentaje así en un año.

Aunque se deje de fumar, ¿el riesgo de sufrir cáncer de pulmón puede persistir?

Absolutamente. Por eso tenemos que meter más recursos en deshabituación tabáquica, igual que en detección precoz. Tenemos que hacer las dos cosas. Una persona que ha fumado durante años, aunque deje el tabaco, puede seguir teniendo riesgo en el futuro durante los siguientes. Hoy por hoy el consenso y la recomendación de las sociedades científicas es seguir cribando a los que han dejado de fumar hasta 15 años después.

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