Raid solidario
200 bicicletas para cambiar el mundo
Tras recorrer 3.000 kilómetros de pistas imposibles y pueblos olvidados en la frontera marroquí, la oenegé lalinense Recycling regresa a casa con el camión cargado de vivencias y nuevos proyectos

Seixo posa con las autoridades municipales de la localidad de Alnif
A través de las polvorientas pistas del Marruecos más profundo, la oenegé lalinense Recycling ha vuelto a demostrar que la solidaridad no tiene fronteras. En esta última edición del Uniraid que acaba hoy, el equipo liderado por José Luis Pereira, conocido por todos como «Seixo», ha completado una travesía de 3.000 kilómetros por el oeste marroquí, bordeando la sensible frontera con Argelia. En un territorio donde la humildad de los pueblos bereberes marca el paisaje, la expedición de Lalín se convirtió en un convoy de esperanza, sorteando carreteras prácticamente impracticables donde el camión de la organización «aguantó como un campeón» después de soportar temperaturas extremas e incluso inundaciones.

Uno de los jóvenes con la bici donada por Recycling / Cedida
La misión con una logística complicada se transformó rápidamente en una experiencia humana inolvidable. Uno de los hitos de este viaje fue la colaboración con la asociación CadiresxTororo, cuyas integrantes fabrican sillas de ruedas con PVC para personas sin recursos. Junto a ellas, Seixo y su equipo distribuyeron 200 bicis, material médico y ropa en una ruta que abarcó entre 15 y 18 puntos estratégicos, incluyendo colegios y centros médicos de zonas remotas. Entre descarga y descarga, el balón de fútbol se convirtió en el lenguaje universal, permitiendo a los expedicionarios compartir largas jornadas de juego con los niños locales, una vivencia que ha calado hondo en Hugo, el hijo de Pereira, quien se marcha «encantado» de esta aventura.

Miembros de Recycling con los de CadiresXTororo. / Cedida
Proyecto nuevo

Seixo y su hijo Hugo junto al camión con el que viajaron hasta Marruecos / Cedida
Con el motor aún caliente y las emociones a flor de piel, Seixo ya proyecta el futuro de Recycling desde una perspectiva educativa. Tras comprobar en primera persona el impacto de la realidad marroquí, su objetivo para el próximo año es ambicioso: organizar un proyecto similar para entregar 200 bicicletas, pero esta vez involucrando directamente a jóvenes y adolescentes gallegos. El fundador busca que las nuevas generaciones de la zona se conciencien al chocar con un mundo tan distinto al suyo. Por ello, a su regreso a Lalín, ya tiene previsto elaborar un plan formal para buscar el apoyo de instituciones como el Concello de Lalín o la Deputación de Pontevedra, con el fin de convertir este puente solidario en una escuela de vida para la juventud gallega.
Con la satisfacción de haber cumplido la misión y el orgullo de ver a su hijo Hugo transformado por la experiencia, Seixo se prepara ahora para bajar de la cabina del camión y entrar en los despachos. Su objetivo es claro: transformar esos 3.000 kilómetros de aprendizaje en una política activa de cooperación solidaria.
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