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Suceso

Dos vecinos de A Estrada se salvan de dos piedras arrojadas a su coche en marcha: «Unos centímetros más a la izquierda y quedo ahí»

Dos estradenses se llevaron un buen susto después de que dos piedras de gran tamaño cayesen sobre sus coches. Fueron arrojadas desde el puente sobre la PO-841, a la altura de Baloira, un acto vandálico que pudo tener graves consecuencias

Sindo Argiz posa en su vehículo (arriba). Imagen del puente y de la piedra que arrojaron (abajo). | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Sindo Argiz posa en su vehículo (arriba). Imagen del puente y de la piedra que arrojaron (abajo). | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

A Estrada

«El que hizo algo así no está bien de la cabeza», sentencia Sindo Argiz al recordar lo sucedido en la noche del miércoles al jueves en la PO-841 cuando se dirigía en dirección a Santiago de Compostela. A su paso por Baloira, una piedra de unos seis kilos atravesó el parabrisas de su coche pasando entre el asiento del conductor y el pasajero y acabando en la parte trasera. «Tuve mucha suerte. Unos centímetros más a la izquierda y quedo ahí», valora.

Los hechos tuvieron lugar según las estimaciones de Sindo Argiz en torno a las 5.30 de la noche. A esa hora se encontró poco tráfico en la PO-841, algo que agradeció para asegurarse en llegar a tiempo al aeropuerto. Su camino sin embargo se frenó poco después de pasar la rotonda del polígono industrial de Toedo, en una zona de recta en bajada que pasa bajo un puente. «Al principio no me di cuenta de lo que había pasado. Lo primero que pensé era que había explotado el móvil, porque sentí como una especie de explosión. Era de noche y lo que menos se me ocurrió en ese momento era que algo había atravesado el cristal del parabrisas», recuerda. «Paré el coche y me quedé un poco como en shock, hasta que vi que había barro en el coche. Fue entonces cuando miré al asiento de atrás y vi la piedra. En realidad no es una piedra es un pedrusco. Debe pesar unos seis kilos. Entró tan limpio que ni lo vi pasar por mi lado».

«Unos centímetros más a la izquierda y quedo ahí»

Puente desde el que arrojaron las piedras. / Bernabé/Javier Lalín

Sindo Argiz se dio cuenta que, al otro lado de la carretera, en dirección a A Estrada, se detenía un vehículo. En él viajaba otro estradense, que unos minutos antes había bajado Baloira también en dirección a Santiago, donde trabaja, y sobre cuyo coche también había caído una piedra. En su caso sin embargo, esta no atravesó el parabrisas, ya que lo golpéo de lleno sobre el capó, dejando el coche con importantes daños. En su caso siguió camino hasta unos 200 metros más adelante, donde pudo dar la vuelta para regresar a la zona del puente y encontrarse con el coche de Sindo Argiz.

Un autor reincidente

Ambos señalizaron los vehículos y llamaron a la Guardia Civil. Mientras aguardaban por su llegada subieron al puente e incluso miraron en un galpón cercano pero ya no encontraron al responsable de este acto vandálico.De vuelta en la carretera, se percataron de que había más piedras desperdigadas por la zona, por lo que suponen que el autor de los hechos ya lo intentó antes con otros coches, aunque sin éxito. Además, había restos de botellas de champán sobre la calzada.

«Unos centímetros más a la izquierda y quedo ahí»

La piedra, todavía en la parte trasera del coche. / Bernabé/Javier Lalín

«No entiendo como a alguien se le ocurre hacer algo así», afirma Sindo Argiz. «Fue a las cinco de la noche de un miércoles a un jueves. No creo que fuese una chiquillada. Tampoco es una zona de paso de gente. Lo único que se me ocurre es que fuese alguien borracho. Desde luego fue una acción muy peligrosa porque pudo morir alguien si lo golpea con la piedra o también si da un volantazo con el susto. Es una zona en la que vas a una velocidad alta y puedes tener un accidente grave».

Los dos vecinos de A Estrada acudieron ayer a las dependencias de la Guardia Civil para presentar la pertinente denuncia. Estas sin embargo han tenido que aguardar a hoy para formalizarse por un problema técnico. A la espera de esa formalización, Sindo Argiz, mantiene el coche tal y como quedó y la piedra que atravesó su parabrisas todavía en su parte trasera. «Espero que no vuelva a pasar algo así. Ojalá alguien viese algo y se pueda encontrar a quién lo hizo», sentenció el estradense.

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