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Lalín-Silleda: un eslalon de apenas once kilómetros con un ciento de obstáculos

La N-525 es el paradigma de los daños del tren de borrascas en las carreteras: firme levantado, blandones, baches y parches complican la circulación | El deterioro afecta a muchas otras vías

Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Lalín

Circular por la N-525 se parece cada vez más a una prueba de habilidad. Baches, parches, firme agrietado y blandones se suceden en la vía a su paso por Deza y A Estrada, especialmente entre Lalín y Silleda, el tramo más transitado –unos 9.000 vehículos diarios– y, por tanto, más expuesto al desgaste. En los apenas once kilómetros que separan las rotondas de acceso a ambas localidades se contabilizan en torno a un centenar de «obstáculos» en cada carril. El tren de borrascas que azota Galicia desde finales de otoño ha acelerado y multiplicado un deterioro que era ya patente en los últimos años.

Baches y firme levantado en Lalín de Arriba.

Baches y firme levantado en Lalín de Arriba. / Bernabé/Javier Lalín

Con tanta agua sobre un firme fatigado, los desperfectos antiguos se abren y los nuevos nacen en cuestión de días. La lluvia se cuela por las fisuras, reblandece las capas inferiores y, con el paso de vehículos pesados, termina por reventar el firme en forma de socavones o grietas. La secuencia se repite: aparece un hundimiento, se señaliza, se parchea y, tras otro episodio de agua, el agujero reaparece unos metros más allá o en el mismo punto.

Un camión de mantenimiento pisa un charco en la Rolda Leste.

Un camión de mantenimiento pisa un charco en la Rolda Leste. / Bernabé/Javier Lalín

Días atrás, el servicio de mantenimiento de carreteras intervino en la propia N-525 para arreglar un socavón en Filgueira, agrandado por las lluvias, tras recibir quejas de conductores. Quienes recorren a diario la vía describen golpes secos en la suspensión, volantazos para evitar cráteres y frenazos inesperados cuando el bache se esconde bajo charcos. A la incomodidad se suma la inseguridad: maniobras bruscas, riesgo de alcance y posibilidades de pérdida de control, especialmente de noche o durante los aguaceros.

La carretera está muy dañada en el puente sobre el río Deza.

La carretera está muy dañada en el puente sobre el río Deza. / Bernabé/Javier Lalín

Valga el caso de la N-525 como paradigma de una problemática que se repite en muchas otras vías, sobre todo en aquellas que ya clamaban por un arreglo antes del presente invierno. Cabe mencionar su hermana N-640, la Rolda Leste, que actúa como circunvalación de Lalín, y otras muchas de distinta titularidad, tanto autonómicas como provinciales o municipales.

La N-525 en mal estado a su paso por A Bandeira.

La N-525 en mal estado a su paso por A Bandeira. / Bernabé/Javier Lalín

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