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Tren de borrascas

Preocupación en el campo tras dos meses de lluvia y tareas paralizadas

Anegamientos y fincas encharcadas imposibilitan la fertilización para el forraje, el ganado de pasto debe permanecer encerrado y peligra la producción

Terrenos anegados  por el río Toxa en Chapa (Silleda) días atrás. | CEDIDA

Terrenos anegados por el río Toxa en Chapa (Silleda) días atrás. | CEDIDA

A Estrada

Las sucesivas borrascas que han atravesado Galicia durante los meses de enero y febrero están dejando un panorama preocupante en el sector primario. La acumulación de agua en los terrenos agrícolas y ganaderos está provocando retrasos en labores fundamentales para la primavera, dificultando el acceso a las fincas y aumentando el riesgo de pérdidas en explotaciones de distintos ámbitos, desde la ganadería hasta los cultivos.

En las comarcas, donde la actividad agraria depende en gran medida de las praderas y del aprovechamiento del pasto, el exceso de lluvia está afectando directamente a la planificación anual. Así lo expone Román Santalla, propietario de una explotación ganadera en Lalín: «A verdade é que está todo encharcado, estamos preocupados, hai pradeiras que se sementaron este ano e non se da entrado a elas. Calquera sitio ao que queiras entrar, non das», explica. La imposibilidad de acceder a las fincas con maquinaria está retrasando especialmente la fertilización, una tarea clave para garantizar la producción de hierba en primavera.

«Imos levar un retraso moi grande na fertilización das pradeiras. Está todo sementado de herba dende outono, pero agora había que fertilizar para a recollida en primaveira», señala. Con las previsiones meteorológicas apuntando a la llegada de nuevas borrascas, el temor es que el retraso se agrave.

El impacto no se limita al terreno. También afecta directamente al manejo del ganado. Muchas granjas que habitualmente sacan las vacas a pastar no pueden hacerlo por el estado de los prados. «Todas as granxas que sacan as vacas ao pasto non poden facelo, está invalidado. A xente ten as vacas na corte, non tes onde botalas», lamenta Santalla. La acumulación de barro y humedad no solo destroza los terrenos, sino que también compromete el bienestar animal.

A esta situación se suma un invierno especialmente frío. «Estamos tendo temperaturas moi baixas. Catro graos de media, que parecen menos dous, e iso tamén afecta», explica el ganadero. En estas condiciones, las vacas necesitan más alimento para mantener la temperatura corporal, lo que repercute en la producción.

El exceso de agua también está afectando al almacenamiento de forraje. «Os silos están empapados», advierte. Aunque asegura que muchas explotaciones están preparadas para episodios de lluvia, reconoce que la persistencia del temporal es lo que marca la diferencia. «Son moitos días, e moi fríos. É moi importante ter os prados ben fertilizados para cando chegue esa explosión da primavera, e están sen fertilizar».

Ante la imposibilidad de trabajar sobre el terreno, Santalla apunta a una consecuencia directa: el aumento del uso de fertilizantes químicos. «Teremos que usar máis fertilizantes químicos, porque é a única maneira de dar chegado a algún sitio», concluye.

En el sector de la manzana y la sidra, la situación también genera inquietud. Orlando Villamayor, de Sidra Rabiosa, en Pardemarín (A Estrada), comparte: «Os campos están anegados e a terra encharcada, xa non pode absorber máis auga».

Según Villamayor, las plantas se encuentran ahora mismo en un estado de resistencia. Aunque recuerda que otros años se han registrado precipitaciones similares, subraya que en esta ocasión el problema es la continuidad de las lluvias desde comienzos de año. Una de las consecuencias más inmediatas es el retraso en la poda, una labor fundamental para garantizar una buena floración. Si el mal tiempo se prolonga, el escenario podría complicarse.

Además, Villamayor alerta de un riesgo añadido: el viento. «O importante agora mesmo é que non veña un día de vento forte, porque entón as perdas si que poden ser grandes, xa que as raíces das plantas están moi floxas debido á auga», advierte. En cuanto a las bajas temperaturas, el productor se muestra menos preocupado. «O frío non é negativo, ao contrario. A mazá que crece aquí está acostumada, e as temperaturas baixas poden axudar a manter a raia algunha praga», señala.

Frutos rojos

En el caso de los frutos rojos, el impacto varía según el cultivo. Ramiro Touceda, de Berries Galicia, explica que el arándano resiste mejor, pero la fresa se está viendo seriamente perjudicada. El principal problema es la paralización del trabajo en el campo. «Non podemos entrar nos campos porque están encharcados», resume. Esto ha provocado un retraso considerable en la plantación de fresa. «Debería estar plantada dende comezos de ano, pero non tivemos tempo a alomar», explica. Un retraso que podría tener consecuencias en la campaña.

Con el sector primario pendiente de la evolución meteorológica, agricultores y ganaderos coinciden en que las próximas semanas serán decisivas para saber si la primavera logra compensar un invierno marcado por el agua, el frío y la incertidumbre.

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