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Día de los Enamorados

La gran cita romántica de las floristerías

Con la llegada de San Valentín, los establecimientos de las comarcas hacen acopio de rosas rojas para este sábado 14 . La mayoría de sus clientes sigue esta tradición, que mantiene su fuerza con los años

Mila Codesido, en Zarcillos, tras la reforma, muestra sus productos. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Mila Codesido, en Zarcillos, tras la reforma, muestra sus productos. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

A Estrada

La campaña de San Valentín está a la vuelta de la esquina, y vuelve a marcar uno de los picos de actividad más relevantes para el sector de las floristerías. En las comarcas de Deza y Tabeirós, algunos de sus históricos locales afrontan estas fechas con diferentes estrategias, pero con la rosa roja como símbolo indiscutible del Día de los Enamorados, que se celebra este mismo sábado.

En A Estrada, el comercio local continúa ejerciendo un papel importante, y San Valentín llega marcado por la reciente reapertura de la Floristería Zarcillos. Esta vuelve a la actividad con Mila Codesido al frente, tras varios meses de cierre por reformas, iniciando una nueva etapa que combina fidelidad a sus clientes de toda la vida y a su identidad de siempre. «A reforma está máis enfocada no traballador, na comodidade da persoa que está dentro facendo os arranxos. O que se busca é favorecer o traballo dentro para poder dar despois máis calidade fóra», explica Mila.

La reapertura coincide con una campaña clave, y pese a los cambios en los hábitos de consumo, sigue siendo una fecha destacada para el sector. Zarcillos adapta la oferta a distintos presupuestos sin renunciar a la calidad. «Imos ter arranxos desde un prezo moi accesible para todo o mundo, sempre coa mesma calidade; o que vai variando é o volume», señala. Entre las propuestas más singulares destaca un producto que requiere reserva previa: «Temos unhas rosas preservadas nunha esfera, cun detalle de xoiería, que veñen xa preparadas. É moi bonito, pero hai que pedilas antes do xoves».

Codesido quiso por último agradecer «a todos os meus clientes de anos, porque xa me demostraron hai tempo que é por eles polos que estou aquí, por iso reabro. Moitos escribíronme e viñeron á inauguración, e mercaron cousas o mesmo día», reconoció.

Puri Couceiro, de San Pelayo, muestra un jarrón de San Valentín. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Puri Couceiro, de San Pelayo, muestra un jarrón de San Valentín. | BERNABÉ/JAVIER LALÍN / BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La floristería estradense San Pelayo también se enfrenta a una nueva campaña de San Valentín desde la estabilidad que le otorgan décadas de trayectoria, al ser uno de los establecimientos clásicos del sector en el municipio. Su responsable, Puri Couceiro, explica que «nesta época dos namorados o que máis se vende son as rosas vermellas, sen dúbida», afirma, aunque también salen arreglos, jarrones o plantas, pero en menor cantidad.

Este año, la coincidencia de la fecha en sábado genera cierta incertidumbre sobre las ventas. «As compañeiras din que este ano vai ser un fracaso, pero eu creo que non vai ser paratanto. Hai quen pensa que ao ser fin de semana a xente gasta menos, pero tamén é certo que teñen máis tempo libre», comenta. Por otro lado, reconocen que el perfil del comprador es cada vez más amplio. «Agora xa veñen de todas as idades, desde rapaciños novos a xente máis maior, que manteñen o costume ano tras ano», explica. Tampoco faltan, por supuesto, los compradores de última hora que, tras un despiste, acuden poco antes del cierre a por un detalle que les solucione el desliz.

En Silleda, el sector floral presenta realidades distintas. La Floristería Eyo se prepara para esta época con una clara apuesta por la fidelidad de su clientela. Su responsable, Victoria Eyo, asegura que las ventas en esta campaña fueron creciendo progresivamente. «A verdade é que eu non me podo queixar, o tema dos regalos por San Valentín sempre vai ben, aínda que este ano coincide co Entroido, pero esperamos que vaia coma sempre», afirma con optimisto.

Por su parte, la Floristería Carmiña lo ve desde una mirada más crítica. Su responsable, Isa López, observa una pérdida progresiva de peso de la campaña. «Es una campaña de trabajo, pero no va a más», afirma, destacando que el perfil de sus clientes está muy definido: «El 80% son los hombres de siempre, matrimonios de años». Coinciden también con San Pelayo en que la fecha puede ser un problema. «Entre semana las flores siempre son un acierto, pero en fin de semana, si se van a cenar o de viaje, a lo mejor no las llevan», lamenta. Para terminar, critica que «nuestro sector no está valorado. No vendemos flores, las trabajamos, tenemos un arte en las manos y creamos cosas», insiste. En general, las floristerías se preparan para San Valentín entre rosas, una clientela fiel y la necesidad de adaptarse a los tiempos.

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