Sociedad
Gimnasia, porque envejecer no significa renunciar
Alejandro Sánchez imparte ayuda a las mayores de 60 años a recuperar la independencia perdida con la llegada de la vejez, a través de ejercicios centrados en la fuerza, el equilibrio, la resistencia y la movilidad

Sánchez durante una de las sesiones el viernes por la mañana en el edificio del Novo Mercado. | BERNABÉ/ JAVIER LALÍN
Envejecer no debería significar renunciar. Sin embargo, muchas mujeres mayores de 60 años conviven con la idea de que perder fuerza, moverse con miedo o depender cada vez más de los demás es simplemente «lo normal». Frente a esa resignación silenciosa, la nueva actividad de Mulleres Rurais, Construye tu independencia, propone un enfoque tan sencillo como poderoso: la autonomía también se entrena, igual que se entrena el cuerpo.
El programa, que comenzó a andar el pasado mes de enero, está impartido por Alejandro Sánchez Ribera, especializado en actividad física para personas mayores, quien insiste en que su objetivo principal es romper mitos profundamente arraigados. «Lo que realmente busco es que la gente, sobre todo mujeres de más de 60, sepan que hay vida más allá», explica. A su juicio, muchas limitaciones atribuidas a la edad no son inevitables, sino consecuencia del miedo o de la falta de información. «Creen que hay cosas que son normales por la edad, y no lo son. A veces nos limita más lo que dejamos de hacer que lo que realmente nos supone cumplir años».
A través del llamado entrenamiento multicomponente, las sesiones trabajan fuerza, resistencia, equilibrio y movilidad, cuatro pilares fundamentales para mantener la autonomía en el día a día. En ese sentido, Sánchez recalca que la fuerza es la base sobre la que se sostiene todo lo demás: «Es la base de toda independencia, no hay pastilla que te lo dé». Mejorarla, añade, no solo permite realizar tareas cotidianas con más facilidad, sino que incluso puede reducir dolores y aportar seguridad.
Del mismo modo, el equilibrio adquiere un papel esencial, sobre todo porque las caídas representan uno de los mayores riesgos a partir de cierta edad. «Se ha visto que el ejercicio de este tipo previene un 25% de caída», señala, recordando que una de cada cuatro mujeres que entrenan evitarán ese tipo de accidentes o, al menos, estarán físicamente más preparadas para afrontarlos.
No obstante, el programa no se limita a lo físico. El instructor destaca que estas sesiones también tienen un componente social imprescindible, ya que muchas participantes encuentran aquí un espacio para conversar, compartir experiencias y sentirse acompañadas. «Buscan salud, distraerse y un componente social súper importante», apunta.
Convencido de que nunca es tarde para empezar, Sánchez insiste en que incluso personas de 80 o 90 años pueden mejorar. «El músculo responde a cualquier edad», afirma, subrayando que cuanto más desentrenada está una persona, mayor margen de progreso suele tener. Actualmente funcionan dos grupos de unas diez personas los viernes de 10.30 a 12.30, aunque no se descarta ampliarlos si crece la demanda.
En el fondo, el mensaje es claro: la independencia no se pierde de golpe, pero también puede construirse paso a paso, con movimiento, constancia y confianza.
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