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Entrevista | Clara Torres Campos Nutricionista estradense

«No nos podemos comparar con una instagramer que entrena cuatro horas al día»

«Todos queremos llegar a una meta pero hay que ver que sean metas realistas»

Clara Torres, en la clínica que acaba de abrir en A Estrada.

Clara Torres, en la clínica que acaba de abrir en A Estrada. / Bernabé/Javier Lalín

A Estrada

Durante casi quince años, Clara Torres ha sido la nutricionista de la Clínica Alameda, tiempo en el que sus consejos han ayudado a un gran número de estradenses a mejorar su salud. Ahora, la nutricionista emprende una nueva aventura laboral y personal abriendo su propia clínica en la rúa Serafín Pazo. Es un cambio de escenario pero no de la fisolofía que ha marcado su trabajo.

—¿Cómo surge esta nueva aventura laboral y personal?

Hace mucho tiempo que estaba en la Clínica Alameda. Estaba muy bien allí pero me apetecía tener mi propio espacio, un sitio donde sentirme a gusto y en el que poder hacer incluso cosas nuevas como talleres. Al final fueron casi quince años allí y creo que era el momento de un cambio.

—¿El cambio de clínica implica un cambio en su forma de trabajar?

No, seguiré haciendo lo mismo, intentar que la gente pueda cambiar sus hábitos pero desde una perspectiva no exigente, sino de autocuidado. Hay que cambiar de hábitos porque es lo mejor para la salud y porque me apetece, no obsesionados por perder kilos. Esa ha sido mi forma de trabajar durante años y lo seguirá siendo.

—¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta en su día a día con la gente que acude a usted?

Sobre todo, que entiendan que el cuidar la alimentación no nos debe suponer un esfuerzo. Hay veces que nos cuesta porque a todos nos gusta un dulce. Es normal y es normal comerlo. Hay que gente que piensa que por empezar a cuidarse no va a poder comerse nunca una napolitana, y no es así. Vamos a cuidarnos en diferentes aspectos y el emocional y psicológico es muy importante. No podemos exigirnos perfección porque eso nos va a llevar al fracaso. Eso pasa en todos los ámbitos de la vida. Querer ser perfecto en algo solo te va a llevar al estrés. Con la alimentación hay que ser flexible y entender que se puede comer sano, tomando también cosas que a lo mejor no son tan sanas si nos apetecen y que se puede disfrutar del proceso de cuidarse. Es bueno hacer ejercicio, pero no hay que machacarse, sino buscar algo que te motive. Si queremos estar bien hay que comer bien, movernos, descansar y tener una buena gestión el estrés. Parece fácil pero realmente sé que no lo es. No se pueden buscar fórmulas milagrosas ni rápidas. Vemos dietas o productos que prometen que en menos de nada vamos a estar bien. Yo lo dudo.

—Ahora uno abre las redes sociales y encuentra a un gran número de personas ofreciendo consejos de alimentación y salud. ¿Qué opina?

Me llama mucho la atención. No solo a mí sino también a mis compañeros nutricionistas porque hablamos mucho. Nos fastidia que ahora cualquiera comparta en internet fórmulas que les fueron bien pero al final están dando consejos sin conocer las necesidades de cada persona y sin tener en cuenta cómo le puede afectar ese cambio de alimentación. Hay determinados tipos de alimentación que nos pueden llevar a una patología. Hay que tener cuidado con esas cosas. Yo le diría a la gente que si realmente quieren mejorar su salud, sea una cuestión de estética o no, que busquen un nutricionista titulado, que tenemos un colegio aquí en Galicia que tiene una base de datos de todos los colegiados. Tiene que tener además un registro sanitario, porque los nutricionistas ahora somos personal sanitario. Ese es el personal que necesitas para cuidarte bien, no alguien que te encuentras por internet. Hay que valorar cuestiones como los antecedentes de la familia, las patologías de la persona, si le funcionan bien los riñones, si tienen el azúcar alto o sin hacen ejercicio. Cada cuerpo es diferente.

—Habrá usted visto a gente que se frustra por el camino y otros que terminan consiguiendo los avances que buscaban. Una parte buena y otra mala.

En lo de frustrarse creo que es importante, y yo lo hago, bajar las expectativas. Todos queremos llegar a una meta pero hay que ver que sean metas realistas. Por ejemplo, una mujer con menopausia tiene que darse cuenta que su cuerpo está cambiando. No podemos pretender con 55 años volver al cuerpo de los 20 pero sí podemos fortalecer nuestra masa muscular, descansar mejor, alimentarnos bien y mejorar nuestro humor. Que nuestros músculos y nuestro corazón estén sanos es una expectativa estupenda y una meta realista. Hay personas que sí que pueden llegar a tener ese cuerpo que tienen en mente pero tienen que asumir que les va costas muchísimo. Las personas normales no nos podemos comparar con la Instagramer que entrena cuatro horas al día. Es más importante por ejemplo aprender a comer bien, porque comemos muy mal, y movernos más, porque somos uy sedentarios. Eso se puede hacer de una manera llevadera, buscando cambios que podamos mantener el resto de nuestra vida.

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