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La afiliación de extranjeros se duplica en cinco años: ya son 1.443 los que trabajan

| Representan el 6% de los activos en las comarcas y tanto en Lalín como en Silleda suponen ocho de cada cien | Su inserción convierte a los foráneos cada vez más en esenciales para sostener el mercado laboral en el área

Curso de español para migrantes en Silleda, la semana pasada.

Curso de español para migrantes en Silleda, la semana pasada. / | Bernabé/Javier Lalín

Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

La afiliación de trabajadores extranjeros a la Seguridad Social en las comarcas de Deza y Tabeirós-Montes ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos cinco años, hasta duplicarse y situarse en 1.443 cotizantes procedentes de otros países, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE). Esta cifra representa ya el 6 % del total de activos en alta laboral en ambas comarcas, un avance significativo en un contexto económico marcado por el envejecimiento de la población autóctona y la escasez de mano de obra. El primer año de la pandemia se cerró con 714 y desde entonces se puso de manifiesto una evolución positiva. En 2021 fueron ya 820 y 907 doce meses después. En 2023 se superó la barrera del millar (1.062) y en 2024 el balance ascendió a 1.190.

El aumento de afiliados foráneos refleja una tendencia creciente que se observa también a nivel autonómico y nacional, donde el empleo protagonizado por personas de otros países ha crecido de forma sostenida en los últimos años. En el conjunto de España, los afiliados extranjeros han superado los 3 millones de trabajadores, representando más del 14% del total.

En las comarcas de Deza y Tabeirós-Montes, el perfil de los trabajadores foráneos ha ido cambiando con el tiempo, aportando dinamismo al mercado laborar local. Según estadísticas recientes, ya hace un año se registraban cifras crecientes de afiliados de nacionalidad extranjera que sustentaban una parte importante de las nuevas contrataciones en la zona.

El año 2025 fue especialmente significativo en esta evolución. Durante ese ejercicio, la afiliación de trabajadores extranjeros aumentó en 253 personas, mientras que la de trabajadores de nacionalidad española descendió en 143, evidenciando un cambio progresivo en la composición del empleo y en la base laboral del territorio.

Este crecimiento de la afiliación extranjera en un entorno rural como Deza y Tabeirós-Montes no solo contribuye a reforzar el tejido productivo local, sino que también ayuda a compensar el descenso de población autóctona en edad laboral, un fenómeno demográfico que preocupa en buena parte del interior gallego.

En municipios donde el peso de la población extranjera es más importante, Lalín y Silleda, el porcentaje de altas laborales rebasa ya el 8 por ciento. Así, estos dos concellos cerraron el pasado curso con 659 y 311 extranjeros insertados en el mercado laboral. Los 78 existentes en Vila de Cruces son el 4,3% de total y el 5,7 los 51 que constan en Rodeiro. Agolada contabiliza 33 (4,4%) y en Dozón son 11 o, lo que es lo mismo, tres de cada cien. Los 273 afiliados a la Seguridad Social no españoles empadronados en A Estrada suponen el 3,4 por ciento de sus activos y el 2,5% en Forcarei, con 27 casos.

Los hombres extranjeros que trabajan ascienden a 871, mientras que los demás 572 son mujeres.

Más cotizantes que rebasan los 60 años que menores de 30

El mercado laboral de las comarcas refleja un acusado desequilibrio generacional. Los trabajadores menores de 30 años apenas representan el 11 % del total de personas activas, una cifra que evidencia las dificultades para cuando menos retener talento joven en el territorio. En el extremo opuesto, el peso de la población laboral de mayor edad sigue creciendo. Las personas que continúan trabajando después de los 60 años suponen ya el 13,7 % del total, superando incluso a la franja más joven. Este dato confirma el progresivo envejecimiento de la fuerza laboral y la prolongación de la vida activa en un segmento de la población trabajadora que se aproxima a la edad de jubilación.Este escenario plantea importantes retos para el futuro económico y social de ambas comarcas, especialmente en términos de relevo generacional, sostenibilidad del tejido productivo y capacidad para innovar.De los 24.422 afiliados a la Seguridad Social, con datos de finales del año pasado, solo 2.703 tienen 29 años como máximo y los que ya han cumplido al menos los 60 son 3.339. Los varones en edades más tempranas con un empleo son casi seis de cada diez, o lo que es lo mismo, 1.519 de los menores de 30 en activo. La distancia se ajusta más entre los mayores de 60 años: ellos son el 52%.

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