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El último servicio de La Bombilla

Ubicado en el corazón de A Estrada, el restaurante La Bombilla ha sido durante sus ochenta años de vida una referencia para numerosos estradenses y no estradenses. En las próximas semanas, este emblemático establecimiento cerrará sus puertas, manteniendo solo su oferta como hostal.

Pilar Porto, ayer, en el restaurante de La Bombilla. |  Bernabé/Javier Lalín

Pilar Porto, ayer, en el restaurante de La Bombilla. | Bernabé/Javier Lalín

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A Estrada

El motivo del cierre del restaurante y la cafetería de La Bombilla tiene nombre y apellidos, Pilar Porto Carballo, más conocida como «Pili», quien ha decidido poner fecha a una jubilación que viene atrasando ya desde hace muchos meses. Será una vez superadas las fiestas de Carnaval y tras haber cumplido con algunos compromisos adquiridos, cuando bajarán la reja de manera definitiva. Sin embargo, eso no será el punto y final de este emblemático e histórico establecimiento, que seguirá manteniendo en funcionamiento su hostal, ahora ya solo con sus hermanas Ana y Marga Porto al frente.

Para entender la importancia que La Bombilla tiene en A Estrada hay que irse a los años 40. La fecha exacta de su apertura no está clara, aunque por los libros de registros y referencias, las hermanas Porto la sitúan en esa década. Fueron sus tíos, Jesús y Erundina, los que pusieron en marcha este negocio ubicado en la céntrica plaza de la Farola y en una epoca en la que A Estrada comenzaba a dar sus primeros pasos hacia la villa que es hoy en día. Los fundadores no tuvieron hijos a los que ceder el negocio , así que su padre, tomó el relevo.

Él, invirtiendo el dinero que había ganado en la emigración en Venezuela, fue el responsable de levantar el edificio de tres plantas que es hoy para convertir aquella taberna que solo servía comidas los días de feria en un hostal. Eran los años 60. A partir de ahí ya servían comidas todos los días y tenían habitaciones a disposición de los clientes, una oferta que lo convirtió en el principal referente hostelero en el centro del pueblo. Tras la jubilación de su padre, las tres hermanas se hicieron cargo de La Bombilla y, en 1994, realizaron una ampliación y reforma del establecimiento para convertirlo en lo que es hoy en día.

«Nos da mucha pena, especialmente por los clientes que son habituales. Pero llegó el momento de jubilarse y cerrar el restaurante y la cafetería. Ya podía hacerlo desde el mes de junio pero fui dejando pasar los meses y al final hay que poner una fecha definitiva para jubilarse. Una vez cerremos seguiremos solo dando desayunos y comidas para los clientes del hostal. Hay mucha gente está aquí alojada por trabajo y también les seguiremos preparamos de comer», explica Pili. «A partir de ahora será más cómodo para nosotros, porque la hostelería es muy sacrificada. Al final, aunque no tengas clientes, tienes que estar siempre aquí atendiendo», añade.

Con sus ochenta años de vida, La Bombilla es posiblemente el restaurante más antiguo que sigue abierto en A Estrada, superando a otro referente ahora en proceso de reforma como es Os Peares, que inició su actividad en 1953. «El restaurante siempre funcionó. Siempre tuvimos mucha clientela fija, a los que había que sumar a la gente que venía a hospedarse. Aquí vienen siempre empleados de muchas empresas. Hasta los curas se hospedan con nosotros. Luego, estamos en muy buen sitio. A la cafetería venía gente de los taxis, de la autoescuela Pernas... y de la Estradense, cuando los autobuses paraban aquí delante. Eso se notaba mucho los días de feria. Ahora ya viene menos gente a la cafetería porque la dejamos más pequeña y también cerramos ya por las tardes». Pili recuerda además que La Bombilla fue durante muchos años un punto de encuentro para «echar la partida», especialmente de dominó.

«Estoy segura de que lo voy a echar de menos. Los días de mucho trabajo no, pero los tranquilos seguro que los echaré de menos. Hay etapas en la vida y llega el momento de iniciar una nueva. Mi padre cuando se jubiló seguía viniendo por aquí todos los días. Hasta el final estuvo en el bar. Era un hombre de bar y de partida. Esa era su vida. Era otra mentalidad. Yo espero adaptarme y saber disfrutar de la jubilación», nos explica la hostelera estradense antes de afrontar sus últimos días en La Bombilla.

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