Quince años para vender un palacio
El estilo de Gaudí llegó a Terra de Montes de la mano del constructor Alfredo González Barros, cuyo pazo del siglo pasado lucha por una nueva vida en portales inmobiliarios

Imagen histórica del palacio modernista de Soutelo de Montes. / Virxilio Vieitez
Un palacio en pleno corazón de Terra de Montes por el «módico» precio de casi medio millón de euros. El pazo de inspiración gaudiniana de Soutelo de Montes lleva más de una década en portales inmobiliarios buscando nuevo dueño, con precios que oscilan entre los 390.000 y los 450.000 euros, dependiendo de la plataforma en la que figure el anuncio. Sin embargo, ni su encanto arquitectónico, ni sus paredes cargadas de historia, ni el tremendo potencial del edificio han conseguido seducir a compradores.
Se trata de una de las construcciones más singulares de la comarca, una obra iniciada a comienzos de los años treinta por la familia de Alfredo González Barros, empresario local y constructor de obra pública influenciado por la arquitectura catalana.
Fue, además, la primera gran estructura de hormigón levantada en Terra de Montes, en un entorno dominado hasta entonces por la piedra tradicional. La vivienda principal se completaba con una edificación anexa, una cancha de tenis de tierra batida, un estanque y un amplio jardín, configurando un conjunto residencial inédito para la época en la zona.

Uno de los múltiples salones.
El propio González Barros fue una figura clave en la modernización de Soutelo, impulsando el servicio de abastecimiento de aguas y promoviendo la construcción del nuevo templo parroquial a comienzos de los años sesenta. Su casa reflejaba esa misma vocación de vanguardia: un edificio de estilo ecléctico, claramente modernista, con una estética inspirada en Gaudí que aún hoy sorprende por contraste con su entorno rural.
La vivienda se puso por primera vez a la venta a finales de los 90, tras el fallecimiento de la madre de los cuatro herederos. En 2002 fue adquirida por un matrimonio de Ponferrada por unos 300.000 euros, después de que fracasaran las negociaciones con el Concello de Forcarei para destinarla a un uso cultural público. Desde entonces, el inmueble ha vuelto reiteradamente al mercado sin éxito.
Con más de 700 metros cuadrados construidos –según algunas fuentes inmobiliarias, incluso más de 1.400– repartidos en varias plantas, cúpula, terrazas, piscina, pista de tenis y una finca amurallada de 3.600 metros cuadrados, el edificio representa tanto una oportunidad como un desafío.
Desde la inmobiliaria DAC Santiago, que lleva una década anunciándolo, reconocen que apenas han recibido interés. Explican que son propiedades difíciles de mover por su precio, dimensiones y los costes de mantenimiento o adaptación, aunque subrayan su idoneidad para proyectos turísticos singulares, como hoteles boutique.
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