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Las costureras trabajan desde Navidad en los disfraces del Entroido

La demanda baja cada año, pero en A Estrada la tradición resiste gracias a los colegios y las peticiones particulares | El precio medio del traje confeccionado a medida ronda los 30 euros

Elena Suárez trabaja en un disfraz en su negocio, Amaños de Roupa. |  Bernabé/ Javier Lalín

Elena Suárez trabaja en un disfraz en su negocio, Amaños de Roupa. | Bernabé/ Javier Lalín

A Estrada

Los carnavales están a la vuelta de la esquina y en A Estrada las costureras ya notan sus efectos en la carga de trabajo. Si bien la costumbre de encargar disfraces de confección a medida se ha ido perdiendo en los últimos años, en muchas ocasiones debido a la creencia estandarizada de que comprar el traje ya hecho resulta más económico, todavía hay quien se resiste a despedir la magia y originalidad de escoger telas, crear un diseño y contar con una pieza única para disfrutar del Entroido. Por ello, los negocios de costura y confección de la zona admiten que sigue habiendo una considerable demanda.

En Amaños de Roupa, ubicado en la Avenida de Santiago, sostienen que ya están trabajando a plena capacidad para compaginar los encargos de disfraces con los arreglos habituales. «Este ano o Entroido cae tan preto do Nadal que case non tivemos descanso, acabamos cos arranxos para as festas e xa comezamos cos disfraces», explican. En este sentido, lo que más se nota son los pedidos para niños, debido en gran medida a las peticiones de colegios. En menor porcentaje están los particulares, que también se hacen notar en la facturación, y muchos menos serían los relativos a desfiles y comparsas. «O que máis temos son pedidos para neno, polos coles, as comparsas e os desfiles adoitan confeccionalos os propios grupos».

La antelación es muy importante en este aspecto. Aquellos que ya tienen claro que prefieren el método tradicional para vestirse durante el Entroido suelen acercarse a la costurera con semanas e incluso meses de anterioridad. «Nós temos pedidos xa dende antes de Nadal», dicen en el Amaños de Roupa. Con todo, siempre hay margen para los rezagados, y en la costurería dejan hueco para aquellos que llegan a última hora. «Dentro dun par de semanas haberá máis traballo, é habitual», comentan.

Lo mismo ocurre en Fiandeira, otro negocio de A Estrada, emplazado en la calle Calvo Sotelo. Aquí, lo que más tirón tiene son las solicitudes relacionadas con las máscaras tradicionales. Concretamente, con los Xenerais da Ulla. También hay peticiones particulares, pero menos que en años anteriores. «Temos traballo, pero menos que noutras ocasións, e sobre todo relacionado cos traxes das máscaras rexionais. Hai chaquetas, tocados, pero menos disfraces», dicen.

Tanto en Fiandeira como en Amaños de Roupa coinciden en que la organización resulta crucial durante esta época. «Non podemos coller máis do que damos xestionado, porque temos tamén os arranxos de roupa normais», relatan en el establecimiento de la Calvo Sotelo, y suscriben desde la Avenida de Santiago.

En otro orden, cabe destacar que el principal motivo de que la demanda baje progresivamente en la confección a medida está estrechamente vinculado a una idea que ya se mencionaba al inicio de esta información: la creencia de que comprar el traje hecho resulta más barato. No obstante, desde el sector desechan este argumento. Para ser más concretos: Un disfraz hecho a medida ronda los 30 euros de media, aunque por supuesto, depende de las características y complejidades del diseño. Este es el coste también de los atuendos ya fabricados, con la diferencia de que, dependiendo de la calidad del producto, los segundos pueden salir más caros. Así lo exponen en Fiandeira: «Non só non é máis barato, senón que moitas veces os que xa veñen feitos teñen que traérnolos para que os arranxemos, porque transparentan ou non acaban de encaixar».

En la zona de Deza gana la batalla el bazar

Mientras que en A Estrada se ha notado una ligera bajada de demanda, pero la máquina sigue cosiendo a plena capacidad durante esta época del año, en la zona de Deza la situación es completamente distinta. Aquí, las costurerías concuerdan, tanto en Silleda como en Lalín, que la tradición de ir a la modista para encargar disfraz está prácticamente desaparecida.En Alfinete, de la villa trasdezana, nos dicen: «Non temos case nada, os que aínda encargan son un perfil moi concreto, que sempre o fixeron e que normalmente xa fan a petición con meses de antelación ou incluso dun ano para outro», y añaden: «Agora a xente prefire mercar xa feito en bazares ou establecementos do tipo».Lo mismo mencionan en O Tenderete de Lalín. Isaura Álvarez lleva cerca de treinta años realizando confecciones y en la última década ha observado un claro cambio de tendencia. «Agora xa non se encargan os disfraces, é unha pena porque todo o mundo vai igual e perdeuse esa creatividade, pero como moito veñen a mercar complementos, acabouse o de mercar as teas e pedir un traxe feito a medida». De nuevo, la opinión de que lo prefabricado es más barato juega una mala pasada al negocio de la costura, aunque un atuendo a medida cuesta en O Tenderete unos 25 euros de media.Para finalizar, otra opción disponible en la capital dezana es el alquiler de trajes en Modas Teresa. Aunque aquí también han decrecido de forma drástica los clientes. «Xa non se aluga, temos maioritariamente vestimenta tradicional e de época, pero non hai moita demanda», declaran, y añaden: «Dende logo, non como antes».

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