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¿Cómo era A Estrada hace una década?

La transformación del paisaje urbano estuvo marcado por tres grandes actuaciones: la ampliación y remodelación de la Alameda, la peatonalización de la Calvo Sotelo y el desarrollo en A Baiuca | La inflación, protagonista en lo económico

Vista de la calle Calvo Sotelo 
antes y después de la 
peatonalización. 
|  Bernabé/ Javier Lalín

Vista de la calle Calvo Sotelo antes y después de la peatonalización. | Bernabé/ Javier Lalín

A Estrada

A Estrada se une al trend que arrasa estos días en redes sociales, mostrando imágenes de 2016 para comprobar qué ha cambiado a lo largo de la última década. Lo más llamativo es, como siempre, la apariencia física. Con los años cambiamos en muchos aspectos, pero lo primero que resulta visible es lo exterior. Aplicado a la villa estradense, son múltiples y muy evidentes las transformaciones que se han producido a nivel urbano, algunas más polémicos que otras. En concreto, destacan la remodelación y ampliación de la Alameda municipal, la peatonalización de la Calvo Sotelo y la humanización de la Praza da Feira. Además, la zona de A Baiuca, donde antes se ubicaba el viejo campo de fútbol, fue objeto de una importante actuación de desarrollo urbanístico para albergar el nuevo centro de salud, el recién estrenado edificio judicial, y la Escuela Infantil Municipal, así como un bar y un comercio de ropa infantil.

Comparativa aérea del área 
de desarrollo urbanístico 
en A Baiuca.

La Calvo Sotelo tras la peatonalización. / Bernabé

No obstante, no debemos quedarnos únicamente con lo que es perceptible por el ojo, ya que a nivel social, como es de esperar, también fueron abundantes los cambios que se produjeron. Desde el encarecimiento de artículos y servicios, a la escaseza de vivienda, la lucha por mantenerse en la categoría de concellos de más de 20.000 habitantes y muchas otras cosas más. Por ello, en las siguientes líneas realizamos una pequeña comparación de los principales hitos de la última década, ya que, aunque parezca que no, A Estrada ha crecido, mudado y evolucionado notablemente.

La remodelación y ampliación de la Alameda Municipal de A Estrada fue uno de los proyectos urbanos más significativos de la última década y marcó un antes y un después en el paisaje del centro de la villa. El proyecto se presentó en la primavera de 2018 como una actuación integral que unificaba la Alameda y varias plazas colindantes, con una superficie total de unos 5.200 metros cuadrados y una inversión superior a 1,5 millones de euros, financiada en buena parte con fondos europeos EDUSI. Las obras comenzaron a finales de 2018 y se desarrollaron por fases durante 2018 y 2019, con el objetivo declarado de reordenar el espacio público, priorizar el uso peatonal y renovar pavimentos, jardines y elementos ornamentales.

Sin embargo, la actuación estuvo acompañada desde el inicio de una intensa polémica social y política. La tala de varios árboles del recinto, algunos considerados por vecinos como históricos, y la sustitución de pavimentos tradicionales de piedra por materiales más homogéneos, como el cemento blanco, generaron críticas vecinales, protestas puntuales y un fuerte debate en la prensa local. Grupos ciudadanos y partidos de la oposición cuestionaron tanto el impacto ambiental como el coste y la estética final de la obra, mientras que el gobierno municipal defendió la legalidad del proyecto y su contribución a la modernización del centro urbano.

¿Cómo era A Estrada hace una década?

La Alameda en 2016. / Bernabé

¿Cómo era A Estrada hace una década?

Los nuevos jardines municipales. / Cedida

En esta línea, la peatonalización de la calle Calvo Sotelo, en el centro de A Estrada, fue otra de las actuaciones urbanas clave del último decenio, concebida como parte de una estrategia más amplia de reordenación del tráfico y revitalización del casco urbano. La intervención supuso un cambio relevante en los hábitos de movilidad y en la fisonomía comercial de la zona, al reducir el tráfico rodado y favorecer un uso más social del espacio, aunque también generó debate entre vecinos y comerciantes durante su implantación, especialmente por la reorganización del acceso en coche y el impacto inicial de las obras. Hoy en día, esta transformación continúa con la peatonalización de la Praza de Galicia y la calle Don Nicolás.

¿Cómo era A Estrada hace una década?

Plano aéreo de A Baiuca tras el desarrollo urbanístico. / Cedida

La antigua Alameda que ahora 
ocupan los nuevos jardines. 
| Bernabé

La Baiuca antes del desarrollo urbanístico. / Cedida

Paralelamente a la peatonalización de la conocida como milla de oro, también la Praza da Feira fue objeto de una profunda reurbanización culminada en 2022. El espacio que ubicaba la feria semanal de los miércoles contaba con un uso de aparcamiento durante el resto de la semana, y esta actuación supuso la renovación integral del pavimento, la creación de zonas de estancia y la introducción de criterios de sostenibilidad, pero de nuevo la obra quedó rápidamente envuelta en polémica, ya que pocos días después de su inauguración el firme comenzó a mostrar problemas de consistencia, barro y deterioros visibles, especialmente tras episodios de lluvia.

De forma simultánea a las reformas del centro urbano, el crecimiento de A Estrada se ha desplazado en la última década hacia nuevos polos de servicios y equipamientos, con la zona de A Baiuca como principal ejemplo. En este ámbito se concentró el traslado al nuevo centro de salud, la apertura de la Escuela Infantil Municipal y, más recientemente, la puesta en funcionamiento del nuevo edificio judicial, configurando un eje administrativo, educativo y sanitario que ha redefinido esa parte del municipio.

En el plano económico, el municipio también ha experimentado cambios notables en el lapso de estos diez años: en torno a 2016, un café costaba alrededor de un euro y una caña apenas superaba el euro veinte, mientras que la cesta de la compra resultaba salientablemente más barata y el precio medio del alquiler se situaba en torno a los 300 euros, muy lejos de los 450 euros que se pagan actualmente en muchos casos. Este encarecimiento progresivo del coste de la vida se suma al reto demográfico, con una población envejecida y el éxodo rural de gente joven hacia las ciudades, que plantean verdaderos desafíos para el municipio y la conservación de su categoría.

Con todo, hay motivos para el optimismo, ya que el horizonte inmediato está marcado por varios proyectos de gran impacto, como la ampliación del polígono de Toedo, la llegada de la AG-59 hasta O Rollo, y la creación de vivienda de promoción oficial en el entorno del Mercadona. Estas nuevas actuaciones podrían modificar de forma significativa la vida cotidiana de los vecinos y vecinas y condicionar positivamente el crecimiento demográfico y económico del municipio en los próximos años.

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