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Las comarcas perdieron 171 activos en un año, el 90% de ellos autónomos

| Solo Lalín, Forcarei y Cerdedo mejoraron sus registros de afiliación a la Seguridad Social | El agro rebasa ya los 300 cotizantes y los cotizantes en el hogar sobresalen en A Estrada

Trabajos hidráulicos, meses atrás, en Vila de Cruces.

Trabajos hidráulicos, meses atrás, en Vila de Cruces. / | Bernabé/Javier Lalín

Alfonso Loño

Alfonso Loño

Lalín

A diferencia de lo ocurrido en los últimos años, con caídas generalizadas del paro, el pasado ejercicio se cerró con una quincena de desempleados más. Sin ser un dato excesivamente alarmante, esta estadística marca una tendencia sobre la evolución del mercado laboral que ahora refrendan los datos de afiliación a la Seguridad Social. El balance anual difundido por el Ministerio de Trabajo rebaja en 171 los cotizantes que había doce meses antes. Este censo se ciñe a la sede social de las empresas, es decir, las personas que trabajan en las comarcas, no los activos totales en función de los padrones municipales que incluyen a los cotizantes absolutos. La destrucción del empleo autónomo sí es una constante desde al menos la pandemia sanitaria y en este segmento se concentra la mayor parte de la caída de la afiliación, con 153 de los 171 totales; es decir, estamos hablando del casi el 90 por ciento.

Solo Lalín, Forcarei y Cerdedo [el ministerio mantiene en sus análisis este territorio de forma independiente del de Cotobade] ganaron activos en el último año y el volumen absoluto de cotizantes al cierre de diciembre se quedó en 20.480. El grupo del régimen general vuelve a sufrir un descenso de trabajadores, con 54 menos en doce meses, mientras que el agro gana 25 y nueve el grupo de empleados que cotizan bajo el régimen del Hogar.

Empresas y trabajadores por cuenta propia de la capital dezana dan empleo a 7.246 personas, que son 54 más que las que había al cierre de 2024, a pesar de que los autónomos se reducen en 62. Los activos totales en el término municipal de Silleda bajan casi tres puntos porcentuales y, con 102 menos [45 autónomos], quedan en 3.613, de los que 1.017 corresponden al autoempleo. Vila de Cruces, por su parte, conserva 1.228 activos tras ver como su volumen total de cotizantes caía en 29 personas, de los que 18 eran autónomos. Rodeiro y Agolada reducen en ambos casos en nueve sus afiliados a la Seguridad Social, quedando con 925 y 472, respectivamente. Camba, con 445 autónomos, pierde uno, mientras que en Agolada son ahora ocho menos, quedando en 244. En algo más de siete puntos reduce Dozón sus activos, una vez que, con 24 menos en doce meses, conserva 292, bajando ya de la barrera de los tres centenares. Su volumen de trabajadores por cuenta propia se redujo en cinco, y cuenta con 181.

La situación en A Estrada tampoco es favorable y en términos absolutos es el municipio de las comarcas que más afiliados perdió durante el último año. Sus activos cayeron en 127 [un 2,2 por ciento] a pesar de que solo 9 se ajustan al régimen de autónomos, ahora con 1.602. La incorporación de trabajadores, sobre todo, del régimen general permitió a Forcarei mejorar los registros del año anterior y durante el ejercicio que acabamos de despedir sumó cinco activos para alcanzar los 861. Entre los empleados por cuenta propia constan 325, siete menos.

Sin tregua para el autoempleo: 744 cotizantes menos durante el último lustro

Un caso que llama poderosamente la atención es el de Cerdedo. En sus límites territoriales, excluyendo Cotobade, trabajan un total de 306 personas, que son 70 más en solo un año. Es con claridad la localidad de Deza y Tabeirós-Montes que más afiliados a la Seguridad Social ganó durante este período e incluso fue capaz de inscribir dos autónomos a mayores, llegando a 88. Esta importante subida se concentra, en esencia, en las altas experimentadas en las afiliaciones al régimen general, pasando de 140 a 206.

Mientras la afiliación en Galicia se mantuvo durante el pasado año, la destrucción del empleo autónomo. La comunidad autónoma encadenó una década de pérdida de activos y este grupo se sitúa por debajo del 20% de las afiliaciones, mientras crece en el conjunto de España. En las comarcas tampoco hubo tregua a pesar de que este goteo constante, el autoempleo todavía representa algo más del 32 por ciento de los cotizantes; es decir, doce puntos por encima de la media gallega. Los datos estadísticos de las comarcas son demoledores. Al cierre de 2020, en plena crisis provocada por la pandemia sanitaria, se superaban con creces los siete millares de autónomos y diciembres se despedía con exactamente 7.329. En estos cinco años se perdieron un promedio de 124 cada mes o, lo que es lo mismo, un total de 744 autoempleos. Así las cosas, en Lalín se recortaron 192, mientras que otros 156 corresponden a Silleda. Vila de Cruces tenía entonces 93 más y hasta 75 en el caso de Rodeiro, con descensos de 32 y 23 profesionales autónomos en Agolada y Dozón. En la comarca vecina las cosas no fueron mejor con la excepción del núcleo de Cerdedo, donde los datos oficiales indican que ahora son 16 más sobre los 72 de hace cinco años. En A Estrada la cifra se redujo en exactamente 148 y en Forcarei hay ahora 41 menos. Los datos absolutos indican que el pasado curso se despidió con 824 activos más que los que había cinco años atrás.

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