Solo Lalín y Silleda logran reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero
El Pacto de Alcaldes por el Clima establece que los ocho concellos deben rebajar un 40% sus niveles de cara al año 2030 | Todos registran un riesgo alto de incendios forestales y un peligro moderado de precipitaciones intensas

Vehículos circulando en una rotonda de Lalín. | Bernabé/Javier Lalín

Más de 5,7 toneladas de dióxido de carbono por habitante. Es la cantidad de gases de efecto invernadero (metano y óxido nitroso, por ejemplo) equivalentes a CO₂ que emite Lalín, según los datos que permite consultar la web del Pacto de Alcaldes de la UE por el Clima y la Energía, del que forman parte los ocho municipios de las comarcas junto a otros 3.000 ayuntamientos españoles. La idea es reducir estas emisiones en un 40%, en el horizonte de 2030, aunque concellos como Vigo ya activaron medidas para mermar su impacto ambiental en 2020. Eso sí, ninguna administración local de Pontevedra especifica metas de cara a 2050.
Lalín roza las 6 toneladas de gases de efecto invernadero (GEI) por persona, sí, pero entre 2014 y 2023 ha logrado mermar el impacto del transporte, las viviendas y la industria en la calidad del aire, hasta reducir sus emisiones en un 17%: si en 2014 las mediciones alcanzaban los 114,2 kilotoneladas de estos gases, en 2023 la cifra había bajado a las 95,3. En 2030, deberían estar por debajo de las 75.
Cruces, el más detallado
Silleda también ha hecho los deberes. Su emisión per cápita es de 4,98 toneladas, pero en diez años, entre 2013 y 2023, las emisiones totales de transporte, residencial, sector terciario y municipal pasaron de 45a 40,3 kilotoneladas. Trasdeza aprobó en 2020 un Plan de Acción por la Energía y el Clima Sostenible (Paces), y dio en su momento una lección de compromiso al resto de Deza con la puesta en marcha de una red de calor para edificios públicos y particulares a base de biomasa.
Dentro de cuatro años, los GEI de Silleda tienen que estar por debajo de las 30 kilotoneladas. La cifra a alcanzar es muy superior para Vila de Cruces, 50 megatoneladas, a pesar de que su actividad industrial es muy inferior a Lalín y Trasdeza. Cruces forma parte del Pacto de Alcaldes por el Clima desde 2021 (los otros dos ayuntamientos entraron un par de años antes), y es muy probable que sus mediciones sean bastante más detalladas y acordes al Protocolo de Gases de Efecto Invernadero. En este sentido, el biólogo Martiño Nercellas apunta que Cruces contempló más datos, como electricidad o infraestructuras. Por eso, sus GEI por habitante se disparan a las 15,46 kilotoneladas, y la emisión por sectores suma 79,7 megatoneladas.
Esta diferencia a la hora de medir las emisiones explica que A Estrada, por ejemplo, muestre solo 4,42 toneladas por habitante, por debajo de las 4,57 de Forcarei, o que los concellos pequeños de Deza se muevan entre las 3,59 toneladas por vecino de Dozón, las 4,07 de Agolada y las 4,75 de Rodeiro.
A Estrada, que aprobó también su Paces en noviembre de 2020, indica que dispone de 19 gigavatios por hora (Gwh) de energía renovable. Sus gases de efecto invernadero están en las 96,6 kilotoneladas, y deben quedarse por debajo de las 60. La meta de Forcarei, para dentro de cuatro años, está en reducir la contaminación a 10 kilotoneladas, una más de la que se permitirá a Rodeiro. Agolada tendrá su límite en las 8 y Dozón no debe superar las 3. Estos dos municipios también disponen de su correspondiente Plan de Acción por la Energía y el Clima.
Dozón puede padecer episodios de frío extremo
A grandes rasgos, podemos decir que más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden del transporte: en Lalín, de esas 95, 3 kilotoneladas globales, más de 70 corresponden a las emitidas por la circulación. Dozón, el concello menos industrializado de la zona, atribuye al transporte 2,7 de sus 4 kilotoneladas totales. La web del Pacto de Alcaldes por el Clima permite consultar las emisiones de GEI, el uso de la energía (que también tiene como protagonista al transporte) y los peligros climáticos que acarrea el actual sistema. Analiza los riesgos de calor y frío extremos, de precipitaciones intensas y subida del nivel de los ríos, de sequías prolongadas y, por último, de incendios forestales.

Incendio en O Castro de Dozón, el pasado agosto. / Cedida
Vila de Cruces, al ser el municipio con más masa forestal de las comarcas, solo corre un riesgo, pero es alto: el de padecer incendios. El peligro de fuegos en la naturaleza ocurre en los otros siete municipios, pero estos además se enfrentan a otros problemas. Salvo Dozón (con probabilidad moderada) todos tienen un riesgo bajo de padecer largos episodios de calor y frío extremos. Pero sí hay más posibilidades, y ya lo vemos en los últimos años, de registrar intensas precipitaciones que desborden cauces durante los meses de invierno mientras en verano pueden registrar varias semanas sin lluvia.
Suscríbete para seguir leyendo
- El tren de borrascas que barre Galicia se alarga: los meteorólogos no ven el final
- Corte de tráfico en el centro de Vigo por un hundimiento de calzada
- Los vigueses se despiden de los paraguas... por unas horas
- Bueu envía en menos de un mes más de 100 notificaciones para la limpieza de fincas forestales
- «De Vigo al mundo»: un día en la casa donde Bimba y Lola diseña su globalidad
- Los bomberos liberan en Vigo a una niña de cuatro años atrapada en el baño: «Estaban más nerviosos los padres»
- La pesca local se apaga en Europa: el 86% del pescado y marisco que comen los europeos procede de terceros países
- El monte gallego ya no «bebe» más: el suelo forestal está a rebosar de agua