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Dejarse la piel para sacudir conciencias

Bengala Teatro Físico, compañía liderada por la estradense Andrea González y Andrea Maseda, se consolida con un año de vida al recibir el Segundo Premio en el certamen Xuventude Crea con «En carne viva». Ahora ya preparan su siguiente estreno en A Estrada para el 7 marzo, con la obra «Alicia Wants To».

Imagen de la nueva obra, con los estradenses Andrea González y Jorge Castro a la derecha.

Imagen de la nueva obra, con los estradenses Andrea González y Jorge Castro a la derecha.

A Estrada

Con apenas un año de vida, la compañía profesional Bengala Teatro Físico ya consiguió situarse en el mapa del teatro gallego emergente. Fundada por la directora estradense Andrea González junto a su amiga, la actriz lucense Andrea Maseda, la compañía recibió recientemente el Segundo Premio en la categoría Pro del certamen Xuventude Crea de la Xunta de Galicia por su primera creación, En carne viva. La obra aborda sin rodeos cuestiones como la disforia de género, el suicidio adolescente, la frustración, el amor o la sensación de exclusión que atraviesa a buena parte de la juventud actual.

Las dos jóvenes recibieron su galardón a finales de diciembre en la Cidade da Cultura, durante la gala de la 16ª edición de Xuventude Crea. El programa dirigido a jóvenes creadores incluyó por primera vez una categoría profesional pensada para compañías de nueva creación y emergentes, con el respaldo potencial del Centro Dramático Galego.

«Para nosotras solo el hecho de haber participado ya fue una alegría enorme», reconoce Andrea González. «Xuventude Crea nos permitió actuar en el Salón Teatro de Santiago, algo que para una compañía emergente sería muy difícil por otras vías. La visibilidad que te da es enorme, y que solo hubiese cuatro seleccionados ya era un premio en sí mismo», añade orgullosa la directora.

Este reconocimiento llegó como una confirmación temprana del trabajo bien hecho, pero sobre todo como un impulso para continuar por ese camino. «La idea de esta categoría Pro es precisamente dar oportunidades a compañías emergentes, y que el teatro físico tenga espacio ahí me parece muy importante. Fue genial estar ahí», admite ella.

El proceso de selección, explica, es riguroso y completamente online en una primera fase: «Presentas un dosier, un vídeo, bastante documentación. A partir de ahí hacen la selección de lo espectáculos participantes. Si entras, te llaman para decirte que estás en la final y representar la pieza en teatro».

La vivencia, aunque fue un desafío de primeras, merece la pena: «Es muy intenso, porque normalmente tienes ocho horas para montar, y aquí tienes menos tiempo. Pero aún así como experiencia es increíble». La representación en el Salón Teatro de Santiago condensó en pocas horas lo que normalmente les suele requerir una jornada entera de montaje. «Es cierto que ese día no se centra tanto en lo técnico como en mostrar el trabajo. Es un reto, pero también te permite ver otras propuestas y conocer a gente del sector. La verdad es que está muy bien gestionado», señala.

La estradense Andrea González, junto a la lucense Andrea Maseda.

Las Andreas de Bengala. / Cedida

«En carne viva»

La obra nació de una pregunta: «¿Hasta dónde podemos oprimir a un ser humano para que haga lo innombrable?». A partir de ahí, las Andreas de Bengala, como las conocen sus compañeros, construyeron una pieza que combina teatro físico, texto, proyecciones y trabajo corporal para abordar dos realidades especialmente silenciadas, como son la disforia de género y el suicidio adolescente.

«Cada vez que empezamos una obra nos preguntamos por qué se necesita ahora. Si hay una respuesta clara, entonces sabemos que es el momento de desarrollarla», explica González. La obra surgió en un contexto social concreto. «Fue una época convulsa, con muchas agresiones a gente trans, y al mismo tiempo muchos suicidios adolescentes. Es un tema tabú, incómodo, pero necesario. Que los adolescentes se estén suicidando es una desgracia, y no podemos mirar hacia otro lado», denuncia.

Nuevos proyectos

Tras el recorrido de En carne viva, Andrea González tomó una importante decisión: dejar su trabajo como profesora en el Aula de Teatro de la USC, en Lugo, para centrarse exclusivamente en Bengala, donde también realizan formación. «Esto me requería más tiempo y tuve que dejarlo, aposté. ¿Valiente o inconsciente? Ya lo veremos», responde entre risas.

Este salto coincide con Alicia Wants To, que se estrenará el 7 de marzo en A Estrada. «Tenía muchas ganas de volver a actuar en casa». La nueva obra parte de otra pregunta: «¿Qué tenemos que hacer para poner al margen en el centro?» y cuenta la historia de dos mujeres que intentan sobrevivir en un mundo que las expulsa.

La pieza ya presentó un adelanto en otros festivales, y obtuvo el premio a la Mejor Interpretación en el FIOT de Carballo. El elenco está formado por Andrea Maseda, Alexia Villar, Estrella Tomé y Estela del Río, bajo la dirección y dramaturgia de Andrea González y la iluminación de Jorge Castro, otro estradense que ya la acompañó en numerosos proyectos. Andrea se enfoca así en una nueva etapa, de crecimiento y oportunidades, volviendo a donde empezó todo.

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