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La meteorología está a favor de la velutina: 2025 remata con casi 1.300 nidos retirados

Son el doble de los de 2024 | La ausencia de lluvias desde la primavera hasta noviembre favoreció la expansión de refugios | La especie elabora ahora sus nidales en el suelo, dentro de garajes y hasta en cascos de moto

Trampas para avispa asiática en un huerto de Ponte.

Trampas para avispa asiática en un huerto de Ponte. / XPonte

Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

El primer nido de Vespa velutina que se retiró en Lalín estaba construido en la copa de un árbol, a varios metros del suelo. Era 2014 y esta especie invasora había entrado en Galicia un par de años atrás por la comarca lucense de A Mariña. Poco más de una década después, está adaptada al clima del interior gallego y construye sus nidales secundarios (con hasta 16.000 ejemplares) en silveiras, en el suelo, dentro de garajes «e ata dentro de cascos de moto ou de mochilas», explica el apicultor lalinense David Liñares.

Si a este ingenio se le suma un tiempo soleado que prolongue su actividad, los efectos de la avispa asiática pueden ser devastadores. En 2025, el programa que coordina la empresa pública Seaga permitió retirar en las comarcas nada menos que 1.297 nidos, casi el doble de los 687 de 2024 y en la misma línea de los 1.630 de 2023. «En 2024, durante a Feira do Cocido, veu un día espléndido, como se xa fose primavera, pero despois choveu ata maio, mentres que o ano pasado foi ao revés: apenas houbo choiva desde maio ata o comezo de novembro». Esta sequía permitió incluso que a mediados de verano hubiese un nuevo «lote» de nidos primarios, que son los que construyen las reinas tras salir de la hibernación y en el que nacerá la primera generación de obreras, unos 100 ejemplares. Por ese buen tiempo suben en todos los municipios los nidos retirados bajo el programa de la empresa Seaga: A Estrada lidera la lista, con 367 (en 2024 habían sido 263) y le siguen Lalín, con 232 (125) y Silleda, con 177 (76). Vemos que en algunos casos hasta se duplican las colmenas secundarias eliminadas, como ocurre en Forcarei , con 109 (en 2024 eran 48), o Vila de Cruces, con 149 (84). También aumenta la presencia de nidos de velutina en los concellos pequeños de Deza: en Agolada se retiraron 156 (el triple de los 51 de 2024), en Rodeiro, 72 (26) y en Dozón, 35 (14).

Retirada de un nido de velutinas en A Bandeira.

Retirada de un nido de velutinas en A Bandeira. / BERNABE/JAVIER LALIN

Estas cifras evidencian el «degüello» que causó la Vespa velutina el año pasado en la producción apícola de la zona el año pasado. «Os ataques comezaron xa en xuño, de maneira que a finais dese mes algunhas colmeas quedaron bloqueadas», explica Liñares. «As velutinas botaron comendo abellas catro meses, e se a isto lle sumamos a varroa, hai xente que quedou coa produción a cero».

Es cierto que en 2024 la Xunta comenzó una campaña de trampeo para capturar en primavera a las reinas cuando salen en busca de alimento. A escala gallega, en 2025 se eliminaron 230.000 reinas, un 103% más que las 113.000 del año precedente. Pero estos sistemas de trampeo exigen una atención continuada para que funcionen: hay que colocarlos, como decimos, en primavera, no en agosto, porque entonces estaríamos matando obreras y no reinas, y es preciso «coar o líquido e repoñelo cada 4 ou 5 días», de forma continuada hasta que no caiga ningún animal en la trampa. Por eso el año pasado, aunque abril fuese muy lluvioso y apenas se viesen animales fuera, teníamos que haber pensado que en febrero y marzo, por el buen tiempo, las abejas ya habían salido a polinizar, y era muy probable que las reinas de velutina también estuviesen con sus nidos primarios.

Liñares pide más investigación para frenar su avance

Ya que los trampeos, la retirada de nidos secundarios y el halcón abejero (su depredador natural) no logran frenar la expansión, es necesario «máis estudo de laboratorio para entender o comportamento deste animal», que en ocasiones llega a construir su nido secundario encima del primario, o no ataca la colmena de abejas más cercana, sino que se desplaza varios centenares de metros para no ser localizada por el ser humano. «O ideal sería poder aplicar unha feromona para que non poida fecundar», explica David Liñares.

La avispa asiática no es el único enemigo de los apicultores profesionales. Los colmenares que producen bajo las pautas, las inspecciones y las auditorías de la IXP Mel de Galicia (y son solo el 2% de los productores gallegos) tienen que competir en desigualdad de condiciones con, por ejemplo, miel que en su etiquetado indica que procede de Ucrania o de Turquía, cuando en realidad, un porcentaje muy elevado del producto se elaboró en China, y no es lógico que Ucrania, en guerra, duplique sus exportaciones melíferas. Esa competencia desleal se agravará con el convenio con Mercosur, pues China ya exporta su producto a Centroamérica.

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