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La temporada de caza menor remata con satisfacción por la densidad de conejo

Solo en Lalín el balance es «regular, como en etapas anteriores» | Los brotes más frecuentes de peste vírica se producen en los meses de invierno | Tecores como el de Silleda optar por repoblar faisán en lugar de perdiz

Perros en el arranque de la temporada de caza menor, en Monte do Carrio.

Perros en el arranque de la temporada de caza menor, en Monte do Carrio. / Bernabé/Ángel Abeledo

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Salomé Soutelo

Salomé Soutelo

Lalín

La temporada de caza menor remató el Día de Reyes, aunque las batidas de zorro se retomaron desde el pasado miércoles 7 y duran hasta el 18 de febrero. Los tecores de las comarcas hacen un balance positivo de estos dos meses y medio de periodo hábil, en los que destacan sobre todo la buena densidad de conejo. Desde la Sociedade de Caza e Pesca de Silleda su presidente, Ramón Iglesias Rey, indica que «siempre merma la natalidad, pero fue una temporada en positivo.

La primera suelta de conejo (en el ecuador del verano) suele ser la que se ve más afectada por la peste, pero tenemos que pensar que es ahora, durante los meses de invierno», cuando se generan las mayores mermas. ¿Por qué? Porque el pasto húmedo del que se alimentan los conejos puede transmitir el virus, ya sea por las deposiciones de otros ejemplares contagiados o porque un depredador arrastró sobre el suelo un animal ya muerto y también infectado. También hay que tener en cuenta que los efectos de la vacuna duran solo un año: así, los animales que se sueltan en el monte sí están inoculados, pero no sus crías. En ambos casos, se enfrentarán con el paso del tiempo a un virus muy persistente y que muta con frecuencia.

Liebre

En Dozón «los cazadores quedaron contentos por su densidad, nos transmitieron que eran animales difíciles de matar», lo que demuestra su buena adaptación, indica el presidente del Tecor, José Rodríguez. Donde sí hay disparidad de opiniones entre los dos directivos es en la población de liebre, cuya caza solo pudo realizarse entre el 19 de octubre y el 30 de noviembre. En terrenos trasdezanos esta especie va ganando terreno, pero en Dozón, con un cupo de 30 ejemplares, sí ha mermado su densidad. «No sabemos el motivo, porque sí hubo brotes de mixomatosis, pero no aquí, sino en el centro y el sur de España». E igual que ocurre con un conejo muerto por la vírica o con un jabalí infectado de peste porcina, al encontrar una liebre con mixomatosis lo ideal es retirarla del monte, usando guantes y un bolsa hermética, para evitar la propagación de la enfermedad a través de insectos.

Rodríguez atribuye este recorte en la población de la liebre al furtivismo nocturno. «Es un animal muy torpe, que se mete a las luces de los coches». El furtivismo, aunque no se abatan piezas, está considerado como un delito, por eso días atrás fueron condenadas dos personas por esta práctica en un coto privado de Albacete cuyo dueño no les había dado autorización. Para proteger y consolidar el censo de esta especie, el presidente de los cazadores de Dozón insta a la administración a tomar medidas. «En nuestro tecor tenemos una cuadrilla que se dedica solo a cazar liebre, y asegura que este año sí se ha recortado su volumen».

Un cazador, con dos conejos en el Monte do Carrio.

Un cazador, con dos conejos en el Monte do Carrio. / Bernabé/Ángel Abeledo

El pasado mes de diciembre y con el ánimo de controlar cualquier brote de peste porcina, la Xunta anunció su intención de bonificar las tasas a los tecores que superasen el cupo de precintos asignados al comienzo de la temporada de caza de jabalí (que acaba el 22 de febrero), y ya en verano lanzó otro paquete de medidas para que los colectivos cinegéticos pudiesen reparar los daños causados por los incendios. Pero echemos cuentas: cada precinto de jabalí no alcanza los dos euros, mientras que a la hora de ·«sembrar» caza menor, el desembolso de los tecores es más alto: cada ejemplar de conejo cuesta entre 12 y 15 euros, mientras que la perdiz se mueve entre los 10 y los 12, y el faisán tiene una horquilla de entre 10 y 15 euros por ejemplar. «Nuestros cazadores colaboran a la hora de repoblar, pues es el gasto más grande que tenemos, en torno a los 18.000 euros solo en conejo», calcula Ramón Iglesias. «Los cazadores colaboran en la repoblación, pero se ven impotentes» ante los brotes de la enfermedad vírica del conejo o la difícil adaptación de la perdiz.

Por eso, en Trasdeza se opta por repoblar con faisán. «Llevamos ya algunas temporadas soltando ejemplares y sembrando cereal para su alimentación, y varias parejas ya han llegado a criar». Una de las ventajas de este animal, frente a la perdiz, «es que suele dormir en zonas altas y así queda fuera del alcance de depredadores» como el zorro o el jabalí. Pero tiene una desventaja: mientras la perdiz se mueve en un radio de 300 metros, el faisán puede llegar a volar varios kilómetros y asentarse en terrenos de otros tecores.

La arcea, presente desde noviembre

En otoños suaves, la arcea retrasa su llegada a la Península a mediados o finales de diciembre. Pero el cambio climático también afecta a esta especie, y el frío adelantó su presencia en Deza ya al mes de noviembre. El presidente de la Sociedade de Caza e Pesca de Lalín, José Luis Montoto, recalca que «las cuadrillas de jabalí solemos ver ejemplares de becada con mucha frecuencia. Lo cierto es que su entrada ha sido muy buena este año y hay bastante densidad».

No ocurrió lo mismo con otras especies de caza menor, como el conejo. A diferencia del balance de Silleda o de Dozón, en Lalín «la temporada no ha sido buena, sino en realidad regular, como en temporadas anteriores. Solo funciona bien la repoblación en zonas con biotopos» y en las áreas donde aún queda conejo se reducen al Monte do Carrio (excluida la zona de Bermés a petición de los comuneros para su explotación privada) y Vilatuxe, ya que otros terrenos antaño idóneos para el conejo son ahora praderías. «Es un tecor muy grande, con casi 500 socios, y el desembolso económico no se ve compensado con la densidad final de este animal», añade Montoto.El presidente de los cazadores lalinenses sí indica la satisfacción del colectivo en cuanto a perdiz y liebre, así como de zorro, con ejemplares bien alimentados y sin apenas presencia de sarna.

Lobos contagiados con sarna

La sarna es una de las enfermedades que un zorro puede transmitirle a perros de caza por contacto directo. Y de la misma forma que contagian a un can, pueden transmitírsela a un lobo, que ya pertenece a caza mayor. En el Tecor de Dozón José Rodríguez ya ha visto en más de una ocasión a un ejemplar de lobo afectado por esta enfermedad. La sarna es una afección causada por ácaros que se alimentan de la piel del animal, en la que depositan sus huevos. Según va avanzando la enfermedad, aparecen costras y heridas, a la par que el animal enfermo se debilita y pierde capacidad para cazar y protegerse. La transmisión de la sarna, como decíamos, puede realizarse por contacto directo, pero también si el zorro infectado comparte área de descanso con otro ejemplar.

A la espera de que la Xunta difunda un censo actualizado de las manadas de lobos (el más reciente es del año 2022), los cazadores sí confirman la consolidación de familias de estos animales en la comarca dezana (algunas compartidas con municipios vecinos de Lugo), pero ello no significa un incremento de ataques al ganado en Deza y Tabeirós. Eso sí, a nivel gallego, si en 2010 el número de reses abatidas por el lobo era de 1.733, en 2025 suponen ya el doble, 3.112, según los datos que pueden consultarse en la web de Medio Ambiente.

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