Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La Casa da Culpa de Donramiro

Así se conoce en la parroquia la edificación construida a mediados del siglo XIX como escuela aunque nunca llegó a serlo y finalmente fue derribada y sustuituida por otro inmueble

Centro educativo actual y parte de la casa que fue construida para escuela .  |  A.V.N.

Centro educativo actual y parte de la casa que fue construida para escuela . | A.V.N.

Lalín

En la parroquia de Donramiro se conservan los restos de una edificación conocida popularmente como A Casa da Culpa. Aunque existe la creencia entre los vecinos de que el inmueble albergó antiguamente la Casa Consistorial, en realidad fue proyectada y construida para ser la escuela del distrito de Lalín. El principal impulsor de esta obra en el Campo de Donramiro fue el entonces alcalde, José Crespo Villar; sin embargo, el edificio nunca llegó a cumplir su función educativa y quedó en el abandono. Tras pasar por diversos propietarios, hoy el inmueble se encuentra muy deteriorado y solo se conserva una parte, ya que la otra mitad del solar está ocupada por una construcción reciente.

Durante su mandato como alcalde de Lalín, José Crespo Villar fue el principal artífice de la modernización del municipio. Bajo su gestión se impulsaron infraestructuras clave como el Juzgado de Primera Instancia y la carretera de Santiago a Ourense. En el ámbito local, transformó las comunicaciones al sustituir el antiguo y angosto camino del Regueiriño por la nueva carretera de Lalín a Donramiro, además de mejorar numerosos caminos vecinales. Su legado arquitectónico y social incluye la erección de la Casa Consistorial y la construcción de un edificio para escuela en el Campo de Donramiro, conocida como A Casa da Culpa. Asimismo, demostró un firme compromiso con la educación al fundar las escuelas públicas de Lalín y centros mixtos en diez parroquias, destinando una dotación económica de 2.200 reales para la capital y 360 para cada una de las demás localidades.

Casino

No obstante, su gestión no estuvo exenta de luces y sombras. Uno de los episodios más controvertidos de su mandato fue la demolición de la Torre Fortaleza de Lalín en 1864, lo que supuso la pérdida de un importante vestigio medieval. Asimismo, se le atribuyó un excesivo favoritismo hacia su feudo de Donramiro. Bajo su influencia, en 1848 se trasladó la feria de Lalín al campo de Montserrat e incluso intentó desplazar la capitalidad del partido judicial a dicha parroquia. En aquella época, Donramiro gozaba de una notable relevancia social y profesional: albergaba el primer casino de Lalín y la única botica de la comarca, propiedad de su tío Joaquín Villar en la conocida Casa da Botica. Además, residían allí dos abogados: Butrón y Ludeiro, dos escribanos: Araújo y González y dos procuradores: Salgado y Soto. Una de las obras más destacadas de su mandato fue la construcción de un edificio destinado a escuela en el Campo de Donramiro, conocido popularmente como A Casa da Culpa.

Octubre de 1848

En la sesión de 2 de octubre de 1848, celebrada en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento de Lalín, presidida por el alcalde José Crespo Villar, alcalde Constitucional del Distrito de dicho Ayuntamiento, se reunieron los concejales, los Alcaldes Pedáneos y un representante de los mayores contribuyentes por cada una de las cincuenta y una parroquias que conforman el Distrito de Lalín. El motivo de la convocatoria, era debatir la mejor manera de elevar el nivel educativo de los niños y proporcionar un local adecuado para la Escuela del Primer Distrito de Lalín.

Tras la deliberación, se adoptaron los siguientes acuerdos: Se decide construir una nueva Casa-Escuela en la Parroquia de Santa María de Donramiro, por considerarla el punto más céntrico de la comarca. Se acuerda encargar a un Maestro del Arte, un arquitecto o maestro de obras que elabore el plano y el presupuesto correspondientes. De manera provisional, se acuerda incluir una partida de dos mil doscientos reales en el presupuesto municipal del año próximo para cubrir los costes iníciales. Estos acuerdos fueron certificados por el Secretario Francisco Froiz. La documentación se remite al Señor Gobernador General de la Provincia para su aprobación oficial.

El 11 de agosto de 1849, en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento de Lalín, el alcalde José Crespo presentó nuevamente ante la Corporación el proyecto para impulsar la educación primaria que se había acordado el año anterior. Su propuesta consistía en la construcción de una casa-escuela en el pueblo de Donramiro, con el doble objetivo de dotar a los alumnos de un espacio amplio para su formación y exámenes y de eliminar el gasto público derivado del pago de alquileres.

Alameda

José Crespo, en colaboración con Juan Ramón Ulloa, José Brandido y Mauricio López, habían costeado la construcción de un inmueble para uso personal en la Alameda de Donramiro. Crespo, que poseía la mayoría de la propiedad con siete acciones, frente a las cuatro de Ulloa, dos de José Brandido y una de Mauricio López, propuso aprovechar esta estructura edificada. Su plan consistía en ampliar la edificación por el ala sur para crear una escuela con capacidad para cien niños, logrando así optimizar los costes de construcción.

El proyecto de la escuela, ideado por José Crespo, se basaba en un acuerdo de colaboración vecinal. Se estableció que los pueblos del Distrito contribuirían principalmente con el acarreo de piedra, recibiendo una compensación mínima para cubrir gastos de comida y bebida. Las parroquias de Donramiro, Botos, Donsión y Moneixas mostraron un especial compromiso con esta tarea. Además, la totalidad de las parroquias del Distrito colaboraron con el suministro de la madera necesaria para la construcción.

El alcalde José Crespo financió la estructura ya edificada, una planta de 76 cuartas de largo por 36 de ancho, con cornisa, cuatro ventanas y una puerta de cantería, mediante diversas partidas económicas. Entre ellas, destinó los fondos originalmente presupuestados para el servicio militar de los quintos y sufragó personalmente la mayor parte de los gastos de escrituración. Asimismo, redirigió los 600 reales previstos para el fomento del arbolado; dicho monte no se había empleado debido a que las parroquias, ante la falta de montes comunes, ya habían costeado sus propios plantíos y semilleros cercados.

Con el fin de que su deseo de mejorar la educación primaria no se frustrase, Crespo propuso finalizar el edificio de la escuela, comprometiéndose a: Instalar el techo y la teja. Blanquear las paredes, al menos interiormente. Instalar el suelo y adecuar parte del terreno circundante. Construir las mesas y los bancos necesarios. Para sufragar el considerable coste de estas obras, solicitó permiso para utilizar la cantidad originalmente destinada a menaje y mobiliario. Además, esperaba contar con la madera que las parroquias habían ofrecido, evitando así futuros gastos municipales en alquileres de locales.

Crespo dejó constancia de todos estos antecedentes y, con el objeto de que el edificio fuera considerado propiedad pública y gestionado como tal, cedió formalmente el derecho que tenía sobre una porción de la casa a beneficio del pueblo y, en su nombre, al ayuntamiento para su conservación y uso.

La cesión hecha por Crespo de una parte del edificio se realiza sujeta a las siguientes reservas y condiciones: Se excluye expresamente del alcance de esta cesión la cuarta parte del edificio, correspondiente a los lados naciente y norte. Esta porción reservada será destinada a un uso u objeto de utilidad pública distinto al de la cesión principal. Se establece la facultad para Crespo o sus herederos de, si en el futuro lo estiman conveniente, dar un segundo uso a la parte del edificio anteriormente reservada. El ejercicio de esta facultad no podrá ser impedido por ninguna de las partes, y los costes asociados a la implementación de dicho segundo uso correrán a cargo exclusivo de Crespo o sus herederos.

La Municipalidad acepta la cesión con las condiciones impuestas, felicita y agradece al alcalde Crespo por el desinterés, desprendimiento y celo con que promueve la educación primaria.

En sesión de 31 de diciembre de 1867, ante el deterioro del inmueble, la corporación acordó intervenir para frenar su abandono y el expolio de materiales. A tal fin, se encomienda al alcalde la gestión de ceder el uso del edificio a un particular. Esta persona quedará exenta del pago de alquiler a cambio de habitar la vivienda, custodiarla y ejecutar las reparaciones necesarias para su conservación. Este acuerdo se mantendrá vigente hasta que el edificio sea reclamado para su fin educativo original.

Este edificio nunca llegó a inaugurarse como escuela por razones que aún hoy se desconocen. Su conservación habría sido de gran valor histórico y arquitectónico, dado su carácter y solera., pero fue sustituido por el de nueva planta construido a mediados del pasado siglo.

Tracking Pixel Contents