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Entrevista | Manuel Calviño Exconserje del pabellón Coto Ferreiro

«Pasé muchas horas aquí. Esto era como mi segunda casa»

Manuel Calviño entró como conserje del pabellón Coto Ferreiro de A Estrada en su apertura, en el año 1982, un puesto que ocupó hasta su jubilación en 2010. En esas casi tres décadas, fue testigo directo del crecimiento de la zona deportiva y del deporte estradense, una historia que repasamos con él donde todo empezó

Manuel Calviño, a las puertas del Coto Ferreiro

Manuel Calviño, a las puertas del Coto Ferreiro / Bernabé/Javier Lalín

A Estrada

—¿Cuándo y cómo llegó usted al pabellón Coto Ferreiro?

En septiembre del 82. Antes de venir para aquí trabajé varios años como trabajador del Concello. Hacía de todo. Trabajé recogiendo basura con el camión. También estuve una temporada larga en la estación de bombeo y asfaltando pistas por las parroquias. Recuerdo que en agosto del 82, por los Milagros de Requián, estábamos asfaltando la primera pista asfaltada que llegó hasta allí. En esa época fue cuando me llamaron y me dijeron que al día siguiente empezaba en el pabellón.

—¿Recuerda cuál fue el primer partido que se jugó aquí?

El primer partido que se jugó en el pabellón fue de balonmano. Jugaron el equipo de A Estrada contra el Se Alquila de Cangas. La inauguración oficial fue sin embargo un poco después, también de balonmano, pero contra los de Lalín. Aquí había muy buen equipo de balonmano en aquellos años pero los de Lalín nos superaban.

—¿Cómo era zona deportiva y estudiantil cuando llegó?

Aquí no había nada. Era todo monte, un buen sitio para cazar conejos. Solo estaba FP y se estaba acabando de construir el instituto. No había ni piscinas, ni campo de fútbol, ni Fundación... de aquella había menos deporte. Aquí jugaba el balonmano y el equipo local de fútbol sala. Después empezó el baloncesto, en una pista de tenis que se construyó al lado del Coto Ferreiro, donde hoy está el Multiusos. Jugaban al aire libre. Dentro no podían porque no había canastas. Al comienzo colocaron además un suelo de goma verde, que era muy esponjoso pero parece que no era bueno para las torceduras de tobillo. No sé mucho de eso. Yo el deporte solo lo veo pero nunca jugué a nada.

—En esa época recuerdo que tenía usted una guerra constante contra los zapatos.

Sí, estaba muy prohibido entrar a la pista con zapatos y tuve muchos disgustos por culpa de eso. La gente no lo entendía pero a mí me mandaban echarlos si no venían con tenis. Además, tampoco podían ser de suela negra, porque dejaban marcas en la goma. No entendían que fuese tan repugnante pero tenía que serlo. Creo que al final lo fueron entendiendo.

—El Coto Ferreiro era en aquellos comienzos el punto de encuentro de los colegios.

Sí, aquí venían todos los colegios del concello a hacer actividades deportivas y tenían un campeonato escolar con diferentes deportes. Lo único a lo que no se podía jugar al inicio era al baloncesto. Recuerdo que cuando se colocaron las canastas se hizo aquí un concurso de mates y vinieron jugadores de primera división. Me mandaron tener algún tablero de repuesto y los andamios montados por si rompían alguno con los mates.

—Al principio estaba usted solo pero pronto recibió refuerzos.

El que estuvo muchos años aquí conmigo fue Balboa pero el primero que vino fue Juan Marque, que estuvo varios años. Después ya llegó Balboa, que se quedó definitivo hasta que nos acabamos jubilando juntos, porque los dos cumplíamos los 65 años a la vez.

Manuel Calviño

Manuel Calviño / Bernabé/Javier Lalín

—¿Cómo vivió desde primera fila la evolución de toda esta zona de Figueiroa?

Cuando llegamos andaban los cazadores por la zona. Cada fin de semana había un tiroteo. Andaban todos detrás de los conejos. Después se hicieron el campo de fútbol y el frontón. Ahí ya fastidiaron a los cazadores.

—¿Cómo era su día a día?

Llegaba al pabellón a las ocho y media de la mañana y marchaba a las once y media de la noche. Eso cuando me dejaban marchar, porque alguno echaba dos horas en la ducha. Hubo varias ocasiones en las que me marché y dejé a alguno dentro encerrado.

—¿Cuál era el equipo que más gente reunía en sus partidos?

El balonmano. Cuando había equipo venía mucha gente a verlos. También el fútbol sala en la época del Galisec y el Reale. Venía grandes equipos a jugar aquí. El baloncesto tuvo buenas épocas, aunque no venía mucha gente a verlos. Con los del baloncesto siempre tuve una relación especial. Eran los que menos trabajo me daban. Hice muchos amigos, pienso que más que enemigos. Había gente que venía a pedir pista y como no había se enfadaban conmigo. La verdad es que nunca me dio mucho tiempo para aburrirme. Siempre había alguno que venía a tocarme las narices. A veces te salía una frase que no era muy adecuada pero luego siempre se olvidaba todo.

—¿Nota muy cambiado el Coto Ferreiro en estos años?

La estructura por fuera está igual y por dentro no cambió mucho. Lo que menos me gustó fue lo de colocar el Multiusos pegado.

—¿Echó de menos todo esto cuando llegó la retirada?

Aquí pasé muy buenos momentos y tuve la suerte de tratar con grandes concejales de Deportes. Hubo una temporada después de jubilarme que lo echaba de menos. Pasé muchas horas aquí. A veces marchaba cabreado pero esta era como mi segunda casa.

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