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La población de la zona desciende en 218 personas y solo aumenta en Silleda y Lalín

El padrón municipal de Trasdeza gana 47 vecinos y el de la capital dezana, 15

A Estrada vuelve a retroceder y queda en 20.112

Vila de Cruces, al bajar de los 5.000, pasaría de 13 a 11 concejales en las próximas elecciones

Votaciones en unas elecciones en el pabellón de Silleda.

Votaciones en unas elecciones en el pabellón de Silleda. / Bernabé/Javier Lalín

Xan Salgueiro

Xan Salgueiro

Lalín

Las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes agudizan su sangría demográfica, al ceder 218 vecinos durante 2024, de modo que la población a 1 de enero de este año era de 68.444 habitantes, incluído Cerdedo-Cotobade. La situación empeora con respecto al curso precedente, pues entonces el descenso se cifraba en 63 personas. Tras un año en positivo, A Estrada y Cerdedo-Cotobade vuelven a ceder empadronados, igual que Agolada, que llevaba tres ejercicios de sorprendente crecimiento. Ahora los brotes verdes retornan a los dos municipios que mejor han venido capeando la crisis demográfica: Lalín y Silleda.

Lalín se mantiene con solvencia entre la veintena de concellos de primera categoría (más de 20.000 habitantes) y lidera los padrones de la zona. Según las cifras oficiales publicadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con 20.292 habitantes, 15 más que un año antes, cuando había cedido cinco. El crecimiento relativo es mínimo, del 0,07%, pero le devuelve a la senda positiva.

Le supera Silleda tanto en términos absolutos como relativos, al incrementar su padrón en 47 personas (0,5%), de forma que totaliza 8.917. Se acerca, aunque muy lentamente, a la meta de los 9.000 habitantes que han venido fijando como suelo a consolidar los sucesivos gobiernos municipales.

A Estrada, que había ganado 58 empadronados el año anterior, se queda ahora con 27 menos (0,1%). Con 20.112 residentes, el municipio de Tabeirós se acerca otra vez a la temida barrera de los 20.000 habitantes, que marca la pérdida de categoría municipal y que conlleva, por ejemplo, pasar de 21 a 17 ediles o ver mermados los ingresos de otras administraciones.

Reducir la representación municipal es lo que le sucederá a Vila de Cruces si no endereza el rumbo antes de las próximas elecciones de 2027. Es el territorio que más decrece, al ceder 66 vecinos (1,3%) y quedar en 4.967. Al descender de 5.000 habitantes, pasaría de 13 a 11 concejales. En su dilatada regresión demográfica, el haber ganado 19 empadronados en 2022 parece haberse quedado en flor de un día.

Evolución del padrón municipal

Evolución del padrón municipal / Hugo Barreiro

Con 5.671 residentes, Cerdedo-Cotobade aún tiene margen sobre la barrera de los 5.000, pero se deja 34 (0,6%), casi el doble de los 18 que había ganado un año atrás.

Forcarei, que en 2024 había liderado el retroceso en términos absolutos, al ceder 59 residentes, ahora es el segundo, con 60 menos (1,9%). De mantenerse la tendencia, en la próxima actualización del padrón podría bajar de 3.000 vecinos, que ahora salva por solo 67.

Agolada se lleva el mayor batacazo en términos relativos, al ceder 57 residentes (2,5%), por encima incluso de los 54 que había ganado en los tres cursos precedentes. Se queda en 2.225 habitantes y ve como Rodeiro, con 2.232, vuelve a adelantarle, aunque solo por siete. Con todo, el concello de Camba se deja una docena (0,5%), que se añaden a los 73 perdidos en los dos años anteriores.

Dozón repite por debajo del millar de habitantes: 961, tras perder 24 (2,4%). En los dos años anteriores había cedido 43. Si no vuelve a los cuatro dígitos, en 2027 vería reducida su corporación de nueve a siete concejales.

Predominio femenino

En el global de las comarcas, como en el de Galicia y España, hay más población femenina (35.013) que masculina (33.431). Esto es así en los cinco concellos más poblados. En cambio, en Vila de Cruces, Agolada, Rodeiro y Dozón son más hombres que mujeres.

Descenso de 3.216 habitantes en la última década

Una comparación de la población actual con la de hace diez años revela la sangría demográfica que atraviesa toda la zona nororiental de la provincia de Pontevedra. Con las excepciones de Lalín y Silleda, los demás municipios tienen ahora menos vecinos que en 2015. Ese año arrancó con 71.660 empadronados en los entonces diez concellos –con Cotobade, entonces aún no fusionado con Cerdedo–, es decir, 3.216 más que ahora, lo que se traduce en una caída del 4,4%.Lalín estaba hace una década al borde de la pérdida de categoría, pues tenía 20.005 habitantes. Desde entonces y tras varias campañas de fomento del empadronamiento, se ha ido recuperando paulatinamente y ha logrado ganar 287 (1,4%). El otro territorio en positivo es Silleda, que tenía 8.772 habitantes en 2015, cifra que supera ahora en 145 (1,6%).En cambio, en el mismo período de tiempo, A Estrada ha perdido cerca de un millar de ciudadanos (913, un 4,3%), pues en 2015 alcanzaba los 21.025. Un 16,7% se deja Forcarei, con 616 vecinos menos, mientras que Vila de Cruces, con 589, retrocede un 10,6%. Cerdedo-Cotobade, que por separado sumaban 6.160, han perdido 489 (7,9%) en la última década; Rodeiro ha cedido 468 (17,3%); Agolada, 360 (14%); y Dozón, 213, que le suponen una caída del 18%.

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