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La caída de un roble de 200 años daña la capilla saletina de Loimil

La edificación, también centenaria, sufrió desperfectos en el tejado, que se suman a los causados por la falta de conservación

El árbol, ayer, tras el derrumbe.

El árbol, ayer, tras el derrumbe.

A Estrada

Dos cuerpos centenarios colisionaron ayer en la parroquia estradense de Loimil, cuando un roble de más de 200 años de edad acabó derrumbándose sobre el tejado de la capilla de la Virxe da Saleta, un pequeño templo que sobrepasa los 300 otoños. Como resultado del impacto, el tejado de la ermita sufrió desperfectos, que se suman a los que ya tenía debido al descuido del Arzobispado de Santiago, titular de la propiedad.

Según manifiestan los vecinos, el vetusto roble ya presentaba peligro de caerse, pues las malas condiciones en las que se encontraba lo habían llevado a perder una rama durante el verano, y con los vientos y temporales de los últimos meses parecía cuestión de segundos que la desgracia se produjese. «Chamamos ao Concello para que viñeran a cortarlle as pólas, pero só cortaron unha, e ao final acabou caendo», relatan los habitantes de esta aldea de A Estrada.

Cada año, durante las fiestas patronales de verano, los vecinos desplazan a la Virxe da Saleta hasta la capilla, donde descansa hasta el día de la procesión. Si bien este es el lugar que le corresponde generalmente, el mal estado en el que se encuentran las instalaciones hace imposible guardar la imagen de la virgen allí, ya que correría el peligro de estropearse.

Los vecinos afirman que ya han pedido al Arzobispado una actuación de restauración en varias ocasiones, sin obtener respuesta. Aunque esperan que ahora, tras los daños causados por el roble, la Iglesia sí actúe.

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